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Conversación en Tapera

Mayo 10, 2008

No hablo de lo que hago -por fortuna no soy tan aburrido-, sino aludo a que es posible, con el suficiente poco escrúpulo citatorio, armar a partir del acceso a esos reservorios interneteros textos plagados de referencias que se hacen pasar por textos exhaustivos y de valor sustancial cuando en realidad sólo sirvieron en su momento para cumplir un X requerimento de materia y fueron publicados. La existencia de este tipo de textos no depende ni ha dependido de los reservorios inteneteros. Ese poco escrúpulo es parecido al poco escrúpulo de incluir un listado bibliográfico exhaustivo que pretende hacerse pasar como exigencia del contenido pero que sólo está siendo incluido, por un lado, para que el profesor pueda calificarlo prácticamente sin la necesidad de leerlo (dado que cumple referencialmente con los nombres y obras de los autores que él domina muchas veces el suyo mismo, por supuesto) y por el otro, para que los investigadores que dependen de los reservorios y de su claridad en el orden clasificatorio y que tienden a ese tipo de revisionismos supuestamente investigativos, hagan sus cartografías para explorar qué nombres por tradición deben de incluirse para pagar tributo al tema en cuestión y con ello hacerlos figurar en sus textos y lograr darse a conocer en relación a ese tema (lo que al final de la cuenta les resulta util para generar también sus propios contenidos regurgitados y alimentar esos reservorios). En pocas palabras, los reservorios interneteros son como el paraíso para ese tipo de prácticas referenciales, incluso muchas veces el sentido práctico de la competencia por publicar o ganar puntos implica y alimenta ese tipo de usos facilones y hace que el autor tenga un ojo -no tan desatinado por experimentado- que por callo le permite ya saber diganosticar correctamente y encadenar deducciones impresionantes a partir de una cuantas presunciones dadas en la referencia incluso perfectamente nomenclaturada. Aceeder a la información de los reservorios no garantia que los textos sean leídos, simplemente los hace menos cuestionables (”hey!, ese texto no está online, o sólo se puede encontrar en el reservorio, porque ni el creador lo tiene!” -y por ende si se cita un párrafo o se alude a su contenido es porque seguro fue leido a conciencia, aunque hace menos falta demostralo: la falta de acceso ya es un incentivo de autoridad que hace citable cualquier remasticamiento-).

El que nosotros no hagamos este tipo de cosas no significa que este tipo de cosas no existan o dejen de ser hechas por cabezones cuyo ejercicio académico es mucho más cínico que el nuestro. Nada evita que yo me entere por Google de que existen referencias que quizá puedan resolver mi problema pero que no valga la pena pagar por su acceso. Si bein el que formen parte de un reservorio privado no es criterio para ignorar su existencia, tampoco las hace más valiosas -yo tengo la idea de que los textos de más valor no son los que están en esos reservorios: que lo estén es no es mala señal de su calidad, sino de su franqueza académica y de su apertura discursiva-. En fin nada impide que yo pueda referenciarlas a título de “para una revisión más exhaustiva del tema, se ha publicado tal..” si la referencia la compruebo en relación a otros trabajos y la diagnostico por su peso referencial. Si me da la gana lo puedo hacer y no pasa nada, porque no estoy diciendo que sea una referencia que yo domine o que sea parte de la forma de mi contenido, sino que es una referencia que no desconozco y que es susceptible de abrir más puertas respecto a lo dicho -lo es afortiori porque no accedí a ella-. A eso es a lo que me refiero con franqueza académica, la cual siempre estará en función de hacer cierta justicia al trabajo que estás haciendo: si pasaste una semana rastreando por todos los medios una refeencia que quizá diste con ella pero que no accediste porque tomaste la decisión de no pagar por ella, es válido referenciarla porque consideras se vincula a tus contenidos, y porque pese de que quizá resulte poco valiosa al final de la cuenta -en su contenido-, es una referencia de dificil acceso que existe, y que pretende existir como una referencia importante, dado que sólo puede encontarrse en el reservorio. Por supuesto, si plagas de referencias de este tipo el contenido de tu texto sin leer los textos puesss…

Como verás, todo depende del cinismo y de cómo ese cinismo es o no consonante y mercenario con respecto a las exigencias del circuito académico por el cual vaya a pasar el texto investigativo que se está armando. Si bien hay mucha gente que hace pasar ese tipo de referencias extensivas como referencias de contenido o referencias de autoridad, en lo personal me preocupa más hacer la investigación que hacer el texto investigativo. Franqueza académica: todo es una cuestión de cinismos: en mi caso tengo apenas algunas cosillas circulando que nadie lee y que por fortuna apenas hacen justicia a mi trabajo. Si bien ello no es lo que me da de comer no sabes cuán orgulloso me siento de no venderle mi alma al diablo referencial.

Entonces, a mi juicio usando las referencias -indexadas en google- de esos reservorios sin acceder a sus contenidos invita a hacer referencias con menos presunción cínico-competitiva y más relajamiento, siempre y cuando uno conserve aún su alma y su virtud referencial. Es la unica forma de hacer valer esa clase de referencias: peor sería no hacer una alusión que más o menos diga “respecto a este tema, en internet se pueden encontrar tal y tal textos de tal y tal autor..” siendo que esas referencias sirvieron al menos para enterarte de que no eres el único ser en la tierra que se interesó por el tema en cuestión (los textos que omiten tal reconocimiento pretenden con ello arrogarse un efecto de autoridad sobre el tema que ambiciona un mandarinato sobre el tema). En fin pues, no tiene chiste ni es nuevo acotar que por supuesto puedan usarse esas referencias en su sentido más rampantemente cínico, porque ya es bien sabido que eso se hace en demasía con o sin los reservorios, con o sin google. Lo que digo es que vale la pena que valga el uso de referencias tomadas de internet (incluso sin su acceso) si ello sirve también para relajar las presunciones academicistas y lidiar con otro tipo de cinismos, en el sentido de descentralizar toda esa práctica de las presunciones de autoridad que se arrogan muchos investigadores, profesores, y sobre todo las universidades cuyo prestigio se sostiene por su sistema referencial de competencia y por el número de suicidios en el campus. Por supuesto, siempre es mejor tener acceso a los documentos completos de un modo gratuito, pero ello no va a detener al cínico para citarlos sin haberlos leído: el cínico tendría más razones para no leerlos en la medida de que los textos no son de acceso libre y gratuito: ello se debe a que menos personas podrían poner en duda su dominio de la info si la info no es de acceso libre y público, y las personas que si podrían cuestionarlo tendrían cierto entendimeinto por complicidad.

En fin, me parece muy lindo defender la máscara ética del ejercicio académico, pero la verdad nadie se escapa de proyectar presunciones y cinismos de oficio. Hay que estar muy atento para no dejarse llevar por el autoengaño. La mejor forma de hacerlo es conservar a toda costa una voz escritural, ser un pensador cuyo nivel de expresión no dependa de nadie más. Eso es lo que pretendo que el lector descubra al leer mi blog.

saludos

Comentado por Naxos en:
pobres pero honrados
10 de mayo 2008 1:46pm

Conversación en Tapera

Mayo 9, 2008
Ahora que he estado reescribiendo mi tesis de investigación me dí cuenta de que muchos documentos alojados en reservorios como jstor o Sage tienen info muy útil que valdría la pena pagar para acceder a ella de no existir internet. Pero dado que la red existe es ridículo pagar por info cuya referencia está indexada en Google y que puede bastar para armar mapas bibliográficos de X tema con cierto valor académico y curricular. Hay tanto de eso ya por todas partes, lo cual no es necesariamente una mala señal sino una manifestación de cierta franqueza académica frente a prácticas tipo papers que explotan el método hardvariano de referencia tan sólo para acumular puntajes de publicación, pero que llegan a tener más páginas de bibliografia que de contenido.

Yo he corrido con mucha suerte respecto a mi tema, he accedido por ejemplo a la página de la OMS y he encontrado documentos viejos, fotografíados, otros transcriptos, todos perfectamente pdfteados. Lo que hay que exigir es eso: que los documentos oficiales siempre estén al alcance sin costo alguno-Por lo demás: hoy en día, pese a su autoridad, los artículos de referencia al trabajo de otro no pasan nunca de ser “la opinión de fulanito”. Me parece que este asunto implica cierto relajamiento referencial y bibliográfico, lo cual es deseable ante las presunciones academicistas de vacas sagradas, gurús departamentales y algunos mandarinatos.

saludos

Comentado por Naxos en:
pobres pero honrados
9 de mayo 2008 12:32pm

Conversación en Grand Tour

Febrero 6, 2008
Hola, Juliana de Ciberescrituras posteó algo sobre esto tambien pero remató su entrada señalando que hay poco qué decir del texto de Ferrer. Creo que hay que empezar por reconsidarar el valor de este tipo de escritos resonados en el marco de revistas online con cierto renombre: ha sucedido un desplazamiento de sentido en el cual dichos marcos de enunciación están siendo relegados, no por el contenido que se puede encontrar en la blogósfera, sino por la percepción de lectores que, más o menos hábiles en el arte de la lectura y seguimiento de contenidos online, al pasar de un lado al otro y encontrar matices, contrastes y tornasoles, se interesan por la blogósfera y se estimulan a ser parte de la porducción blogosférica. Es obvio que esto no parece ser muy agradable para dichas revistas y sus colaboradores, y nótese que ello se hace ver claramente en la falta de apertura a ser parte de las redes blogosféricas, de compartir links, de responder a los comentarios emitidos y bajarse a la horizontalidad. Mientras nosotros sigamos consintiendo que estas revistas definen ciertos valores de la web 2.0 y sobre todo de la producción de contenido blogosférico, no sólo alimentaremos su desatino, sino tambien abriremos la brecha que desplaza el sentido que llena los ojos del lector. Creo que valdría más la pena acechar su posible apertura hacia la blogósfera y aplaudirla.

El texto de Ferrer es obscuro y farragoso, no es clara su posición ni su compromiso respecto al tema, sus palabras están llenas de una pedanteria y falsa petulacia que le sirven para maquillar su ignorancia y poca pericia respecto a la lectura blogoférica. El texto de González parte también de una idea equivocada de lo que es la escritura blogosférica: no es que los blogs disuelvan la distancia entre el texto y quien lo escribe, por el contrario, los blogs y el ejercicio escritural reforzan esa distancia a modo de lo que se disuelve en ese ejercicio es la idea de sí que tiene el escribano: la blogósfera no es un espacio de representación y presunción de reconocimiento yoico: es un espacio práctico que disuleve en el ejercicio de una escritura de sí la represetanción que cada uno tiene de sí mismo, es decir, movilizándola hacia una percepción mucho menos rígida de lo que uno puede llegar a ser, o expresar.

saludos

Comentado por Naxos en:
blogs otra vez
Martes 06 Febrero 08 2:48pm

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Conversación en MedTempus

Febrero 11, 2007
El problema es que los periodistas no crean sus noticias , y menos los de internet -si es que a éstos se les puede llamar así-. Si mal no entendí, el hecho de que hayan mencionado tu nombre pero no hayan hecho el enlace implica al menos dos cosas:

…primero:
que sin tu consentimiento te hicieron pasar como si representaras a la revista o si fueras parte de su editorial
..segundo:
que no pusieron el enlace porque ello implicaría que su política editorial se ha abierto -tanto como para incluso perder su condición de revista- y por ende, que está dispuesta a que fluyan sus lectores a sitios necesaria y forzosamente mucho más interesantes que su propio sitio.

Comentado por Naxos en:
Estimados Periodistas
Domingo 11 de febrero 2007 7:45am

Conversación en Filosofía Digital

Noviembre 25, 2006
Hola, descubro apenas este blog y lo he recorrido un poco, algunos artículos me han resultado por demás interesantes.

Sobre este post he de decir que me produce cierto ruido la idea de asociar a Spinoza con la palabra religión. Pues no veo nada de religión en su obra. De Spinoza he leído sobre todo la Ética y pienso que el hecho de que ahí se perfile un razonamiento de lo que algunos aún entienden por “Dios”, no quiere decir que ese razonamiento se traslape a algo religioso: muy por el contrario. Sin embargo, tampoco es de decir que Spinoza niegue el entendimiento de “Dios” y que ofrezca las razones para disolverlo. Y es que tampoco es consecuente la idea de un panteismo en Spinoza, ya que esta aserción no sólo proviene de una lectura superficial que es más bien el mote histórico por el cual desafortunadamente se sigue referenciando su obra.

La cosa es más bien un poco como Deleuze lo dice en su libro “Spinoza: Filosofía práctica”, cuando señala que lo de Spinoza ya no se trata de la afirmación de una sustancia única, sino de un plano u horizonte común a todos los seres (cuerpos, almas e individuos) esto es, un plano de inmanencia. En fin, la cosa es que me parece que asociar a Spinoza con la religión es una suerte de desatino, además de que es una manifestación de impotencia usarlo para exaltar cierta religiosidad o para alimentar la fe en un Dios -colectivo o personal- del cual es menester desprenderse. Perdona la franqueza, pero esta es la forma que entiendo lo que Spinoza comparte, y lo que algunos de sus comentadores dejan ver de su obra (sobre en mi caso: de Nietzsche, de Deleuze, y acaso un poco de Negri).

También creo que la idea de promover a Spinoza como el cristo de los filósofos no es menos sensacionalista, aún proveniendo de un pensador como Deleuze. Por desgracia ante la falta de tiempo, a pesar de revisar un poco, no logré ubicar dónde es que Deleuze dice eso de Spinoza, al menos me sorprendería mucho que fuera en su tesis de doctorado. Deleuze es un gran comentador, quizá lo haya dicho en ese ánimo en alguna de sus clases. Pero habría que ver en qué contexto lo dice, ya que hasta donde sé él siempre refirió a Spinoza como el Príncipe de los filósofos. Sea como fuere, me parece que es un comentario menor que no vale la pena hacerlo slógan: prefiero aquello como “El maldito judió de Amsterdam”, “El abuelo de la modernidad” o incluso, “La anomalía salvaje”. Como sea, me gustaría mucho que me sacaras de la duda.

También quiero decirte que he puesto un vínculo a este blog desde mi blog, y de ello normalmente espero cierta reciprocidad, ya que creo que la puesta en red de las conversaciones, sobre todo ente bitácoras filosóficas, es algo que vale mucho la pena. Espero no te incomode.

Muchos saludos y estamos pendientes de los posts venideros, tanto aquí como en tus otros espacios…

:-)

Comentado por Naxos en:
Filosofía: la verdad para el hombre
25/11/2006, 2:32pm

Conversación en Rizomas

Septiembre 23, 2005
Hola a todos, y hola al último mono: Dado que estoy en lo dicho respecto al tiempo y la energía -aunque hay bemoles comprensibles en nuestras formas-, creo que merece la pena que estos intercambios se distiendan alegremente, en función de no hacer de nuestras opiniones una maceta.La verdad es que no creo que tu nick sea desafortunado, de hecho se me hace muy bueno. Lo veo como una ironía fina del tipo nietzscheana, sobretodo con la idea de ese Nietzsche-zarathustriano que nos habla del “ultimo hombre”. Es tan buena la ironía de asociar a ese último hombre como el último mono, que estoy seguro de que Nietzsche la aprobaría a carcajadas. Recordando algunas de sus palabras, si el hombre es una cuerda que pende entre el superhombre y el mono, y si el último hombre está entre el hombre y el superhombre, el hombre bien puede ser sin más “el último mono”. “Desternillémonos de la risa”. No sé bien si pretendas aludir irónicamente al último hombre nietzscheano con tu nick, pero de no ser así, te invito a que lo veas de esa manera.Por otro lado, todas las variantes de Naxos se oyen muy bien. Incluso también podría haber una conexión nietzscheana al respecto, si se consideran los famosos “diálogos de Naxos” dados entre Ariadna y Dionisos. Si me dan a escoger para bromear con los diversos significados, prefiero el “radar detector” alemán. No obstante, me permito compartir la historia de mi apodo (que también es mi nick). En realidad no es algo planificado por mi, no es alguna figura que yo haya escogido especialmente para asimilarme en estos espacios (al menos para mi la identidad no funciona de esa manera). Naxos es una síntesis de una serie de apodos que me pusieron en la Universidad y que derivaron a partir de mi nombre de pila. La secuencia sería más o menos esta: Adrián-Adriano-Adrianaxo-Naxos. También funcionan algunas reversiones sintácticas como Nairda y Oxanairda (y hay otra variante más que nadie conoce). La verdad es me gustan todas esas variantes, aunque algunas implican más o menos confianza, y cada quién ya sabrá cómo esgrimirlas.

En cuanto a los textos propositivos, me adjunto contigo a la opinión de Cosmodelia, pero la verdad es que hay que estar atentos, dado que muchos de esos textos –a mi juicio- son producto de una serie de mañas de oficio que los hacen pasar como serios o críticos. En ese sentido, soy muy susceptible a que se reproduzca el sentido común –y es que el sentido común es una cabalgata que muchas veces corre de boca en boca más rápido que el pensamiento-. Pero el sentido común es algo que muchos articulistas necesitan para decir lo que en su momento quieren decir: para decirlo la mayoría de las veces abusan de él, esto es, muchas veces parten de un presupuesto que al menos les sirve para dar el “efecto” crítico deseado para convencer a los lectores que se está haciendo una crítica efectiva –ello sin mencionar que también están muchas veces forzados a seguir una confabulación de consignas editoriales-. Es ahí donde se da propensión ideológica.

Detesto el argumento de que una opinión es respetable a pesar de que en ella no haya ningún indicio de que quien opinó hizo algún ejercicio de despersonalización. Una opinión no es respetable sin un ejercicio de despersonalización (dado que lo respetable, en este sentido, se vuelve un cinismo estratégico). Hacer este ejercicio equivale a que la opinión tienda a ser un punto de vista, pero es demasiado fácil que una opinión se tome como un punto de vista sin realmente serlo. Cuando una opinión implica un punto de vista se dice que hay una abstracción de por medio. Esto es decir que un punto de vista implica una toma de distancia, un margen respecto al hecho que se discute o se relata. Séase que un punto de vista no implica decir lo que a alguien se le ocurre decir por el simple hecho de decirlo. Opinar no siempre implica un punto de vista, muchas veces implica una escafandra, una ostra, un ensimismamiento: todo lo contrario a una abstracción.

Quienes más tienden a reproducir el sentido común argumentan que lo que han opinado es un punto de vista y que como tal es respetable. Quienes más defienden “su punto de vista” son aquellos que están más adheridos afectivamente a lo que opinaron: es decir, son quienes son menos capaces de ver por fuera lo que han dicho –los menos capaces de desdoblarse-. Quienes opinan sin abstraer algo de lo que dicen, son quienes por demás están al ras del campo, sin una perspectiva de lo dicho; son quienes están más metidos en el terreno de juego –cosa que sin abstracción no es un aliciente-, y son quienes están más lejos de considerar lo dicho desde un tablero. Quienes opinan y defienden su opinión son quienes más están entregados a la ilusión de transparencia de los hechos que suceden, y quienes más lejos están de hacer un mapa de las ideas que pretenden articular (ideas que terminan por ser reproducibles según lugares comunes). Quienes opinan y defienden a capa y espada lo opinado son los que menos aprenden.

Creo que en todo tipo de revistas “alternativas y de actualización diaria”, usando las palabras del último mono, se da todo esto (pero pienso que Rebelión.org es un ejemplo inmejorable en este sentido). Al presuponer -en aras de una supuesta pluralidad de expresión- que toda opinión es un punto de vista respetable, este tipo de revistas no hacen más que abusar del principio según el cual “decir la opinión es válido”. A ellos se les escapa que decir la opinión en una revista no es válido, lo que es válido en ese sentido es dar un punto de vista.

Las abstracciones que hacen de una opinión un punto de vista, no son propiedad de nadie. El tipo de revistas aludidas tienen la característica de evitar las abstracciones y de hablar directamente de los hechos: lo cual de entrada es un absurdo, ya que el lenguaje es algo que está eternamente diferido de la realidad (cosa que muchos viejos/neos/marxistas no entienden –esto sólo por poner un ejemplo-). Como decía Korzybski, el mapa no es el territorio. Hay que hacer mapas, y para hacerlos se necesita abstraer una serie de puntos de vista respecto a lo dicho y no sólo respecto a los hechos. Todo esto para decir que, para poder referir sanamente a los hechos que actualmente sacuden al mundo –y más en una revista o publicación- es necesario hacer un mapa del mapa: es decir, hay que hacer una serie abstracciones no sólo respecto a lo sucedido, sino también respecto al decir de lo sucedido.

Todo esto para decir también que la teoría de la naturaleza del lenguaje que Chomsky defiende es una teoría obsoleta que intenta naturalizar al lenguaje: es decir, intenta establecer –neciamente- que el lenguaje corresponde a los hechos, intenta decir que la realidad del lenguaje es la realidad de los hechos, lo cual es un absurdo. Esto explica la mirada estrecha que hace de los sucesos del mundo: le da sentido a su lectura hormiga de lo que ocurre políticamente. Su intención pretende hacer pasar el poder de definir las cosas del mundo como algo natural que es moralmente incuestionable. Ciertamente Chomsky no habla por hablar, como ideólogo, su intención es hacer ideología.

En este sentido, lejos de querer esgrimir una invectiva -y más queriendo dar un buen consejo-, le digo al último mono que para ser abogado de Chomsky –o de cualquiera- es mejor hablar por uno mismo respecto a lo que se sabe del implicado –ya que es conocido que el oficio de un abogado es hablar por el otro y no hacer que el implicado hable, dado que es factible que lo que diga sea usado en su contra-. De modo que el último mono efectivamente ahorró energías –de hecho jamás dije lo contrario-, pero no ayudó a su defendido. Creo que el ultimo mono se dejo llevar –no tanto por un culto a Chomsky- sino por el efecto de autoridad que engañosamente recrea las palabras del ideólogo. Conste que no digo que hacer una cita de autoridad sea del todo un anquilosamiento rampante, pero ya es sintomático. También lo es, sinceremnte, que diga que Chomsky le cae bien, lo cual no es necesario ni suficiente para estar de acuerdo con él –acá vale mucho dejar las cuestiones de gusto de lado para ver más empáticamente a los autores que se lee -. De verdad que no sé si preferir a Chomsky en vez de preferir Foucault sea rendirle culto al primero, pero si creo que ello equivale a una mirada simpática que no ayuda a ser claro en cuanto a preferencias refiere.

Si el ultimo mono hubiera citado a Foucault creo que no se le hubiera acusado de rendirle culto, pero si se le hubiera acusado de saber de él y de su obra, aunque sea un poco. Pero ello no sucedió porque el último mono no sabe prácticamente nada de Foucault. Y es que no es suficiente haber leído el debate citado, así como no es suficiente –ni justo- haberse inclinado por Chomsky a propósito de dicho debate, sobretodo, cuando no se conoce la obra de Foucault.

Por mi parte, de Chomsky conozco muchos de sus artículos y algunos de sus libros –incluyendo su libros sobre lingüística (de hecho mi primer acercamiento a él fue por esta vía, pero ello sólo sirvió para darle mayor sentido al desencanto)-. Y de Foucault conozco toda su obra: he leído todos sus libros y algunos de ellos más de dos veces –sin contar que he impartido algunas clases respecto a su enfoque-. Por tanto estoy más cualificado respecto a la obra de Foucault que lo que está el último mono (quien admite no sentirse nada cualificado), por lo que pido se me acredite decir que la obra de Foucault no es susceptible de tildarse de posmoderna (si es que acaso es pertinente hablar de lo posmoderno como un género filosófico): así pues su obra no es posmoderna, a pesar de que los que no la conozcan –como el último mono- insistan en usar al posmodernismo como referencia. Estoy muy seguro de afirmar que quien conozca profundamente la obra de Foucault no podría decir que dicha obra es susceptible de ese empaquetamiento posmoderno. Aún si existiera el posmodernismo como referencia válida, la obra de Foucault se cuece aparte, y por mucho.

Aunque la analogía del último mono no es del todo buena, creo entenderla. No obstante, hay que destacar es que no se justifica hablar de un autor cuya obra no se conoce a partir sólo de fuentes informativas que reiteran algo que es susceptible de comprobarse por uno mismo –aplicando necesariamente el criterio de que las fuentes pueden estar posiblemente equivocadas-.

En cuanto a lo que Sokal dice: no es tampoco cierto, ya que en su libro también figura -como parte de su bibliografía general- el librito que Foucault dedicó a Deleuze: Theatrum philosophicum. Sokal, a pesar de ser un lector de Derrida, también miente al decir que Derrida abusó de la matemática o de la física (hago constar que esto lo digo sin el afán de defender a Derrida, sino lo digo como un plus para argumentar contra lo que Sokal dice). Así pues, en su supuesta parodia, Sokal utilizó de Derrida un párrafo que hace muy grave su exabrupto: utilizó una respuesta meramente especulativa que Derrida intentó dar a una pregunta –de sesgo científico- que Jean Hyppolite le hizo durante la mesa redonda que surgió a propósito de un texto llamado “Estructura, signo y juego”. Es evidente que Sokal evita referirse a estos autores porque su tradición académica está avalada por una institución muy respetable como es el College de France.

Como dije en el comentario que sugerí leer al último mono (en Rizomas), Sokal no hace pública su supuesta parodia como tal: su texto fue publicado y salió a la luz a causa de Stanley Aronowitz, y ante tal hecho (el cual ponía en jaque el prestigio del campo de la ciencia física), no le quedó más que decir que ese texto era una parodia (y después, presionado por el gremio, compuso un libro con el afán de hacer creer que su intención era hacer una crítica a los abusos que la filosofía supuestamente hace de los conceptos científicos: cosa que de entrada es un absurdo, si se considera que es una labor inherente de la filosofía poner en relación la aplicabilidad de dichos conceptos). Sokal es un físico interesado más en el new age que en la física rigurosa. Lo suyo fue un “flip” intelectual. Y es que hay que tomar en cuenta, de verdad, que el campo de la ciencia física es tan fuerte y hermético, tan supuestamente incuestionable, que ningún físico serio y dedicado se interesaría en denunciar aquello que está fuera de su campo: no tendría porqué hacerlo, simplemente es algo que está “out of the question”.

La importancia de la decisión que Aronowitz tomó para publicar el texto de Sokal es radical, y ello, a pesar de que Sokal lo haya mandado a la revista (Social text) “sólo para ver qué pasaba”. Esa decisión radicó en defender la autonomía de la revista, una autonomía que la arrogancia de Sokal puso en duda, una autonomía acaso insipiente frente a la autonomía del campo de la ciencia física, pero una autonomía (al fin de cuentas) que Aronowitz hizo valer y al hacerlo puso en entredicho a ese campo. Al poner en entre dicho a ese campo, se puedo ver las tendencias newagecheras que ese campo tiene, así como su “afrancesamiento”.

Todo esto que ocurrió entorno al supuesto “affair Sokal”, lejos de denunciar los abusos que la filosofía puede hacer –y que tiene el derecho de hacer en función de poner a prueba la consistencia de los conceptos matemáticos y su aplicabilidad fuera de la matemática- habla más bien de la penetración que las tendencias filosóficas tienen dentro de la matemática y de la física, es decir, habla del adelgazamiento de la rigurosidad de un campo que exige un hermetismo casi absoluto para mantenerse como tal.

Siempre que los científicos se ven fuertemente cuestionados en su oficio (es decir, en la autonomía de su campo o en la autoridad que significa su disciplina) tienden a desplegar un discurso que se caracteriza por hacer uniones hipostáticas (medias verdades revertidas) contra el discurso de quienes los cuestionan. La efectividad de su discurso revertido se da más por la investidura de la ciencia misma, en el sentido de que la ciencia es aquello que tiende a definir el significado de la época –pero ello no la hace ni infalible, ni incuestionable-. En este sentido, ni Chomsky, ni Sokal son la excepción.

Creo que si el último mono, después de leer esta argumentación que feliz y libremente expongo, sigue insistiendo en que todo esto deviene por mi devoción a Foucault (u otros autores que me han convencido –y que me han convencido después de leer lo que han hecho-) pues creo que, como en otros casos, quedaría poco por decir. Espero sinceramente que no sea así.

Mientras le mando saludos a todos…

Comentado por Naxos en:
El dedo, la luna y George W. Bush
9/23/2005 01:20:15 AM

Conversación en Rizomas

Septiembre 14, 2005
Hola a todos…Antes quiero decir que lamento haber omitido la última “h” del nick de YoHannah (en su momento no me percaté de tal omisión).Bien, pues quiero decir que para mi no es de extrañar que YoHannah discrepe conmigo respecto a la postdata de mi segundo comentario. Quiero recordar que lo que dije ahí es una puntualización muy personal que no necesariamente tiene que ver con la degustación sino con la apreciación de aquello que se dice en revistas como rebelión.org. Además, nunca insinué que la objetividad esté reñida con el hecho de mirar las cosas con lupa o con miralejos, por el contrario, ambas miradas son capaces de objetividad –sin embargo la objetividad muchas veces no basta para referirse a esas cosas: insisto en que se necesita apostar asimismo por una subjetividad endurecida capaz de ver también los segmentos gruesos de realidad-. De esto léase por supuesto que no dejo de lado a la objetividad.

Lo que sí dije fue que los ideólogos que estelarizan las presunciones politiqueras de rebelión.org no usan miralejos, y eso los hace bastante prolíficos en la percepción de lo que considero son sus sandeces oficiales. Insisto en que esto es una consideración mía bastante íntima. Según creo personalmente, acaso esas sandeces oficiales sirven para distraer la mirada hacia una percepción demasiado próxima de los asuntos tratados, tan próxima que la tirada es evitar que los lectores reconfiguren la totalidad de los problemas que se plantean. Entiéndase está fórmula como una cuestión lógica que implica el oficio de ser ideólogo. También insisto en el hecho de que muchas de esas sandeces sirven de muy poco a pesar de que pueden llegar a ser ciertas.

A YoHannah le entristece ver cómo se ha tomado su comentario circunstancial con respecto a la lectura que hizo del artículo de Fernández Savater en rebeldía.org: tiene razón de entristecerse, ya que siempre hay que considerar la posibilidad del desencanto. En este sentido, no es de extrañar que también no esté de acuerdo respecto a mis consideraciones hacia los autores que mencioné, especialmente Chomsky. No obstante, insisto que estas consideraciones son de índole muy personal, y hago énfasis en el hecho de que estas consideraciones no provienen de una simple degustación autocomplaciente. De esto hay que entender que he leído muchos de los artículos de Chomsky y algunos de sus libros, incluyendo “El lenguaje y el entendimiento” –el cual sin duda es aporte a la lingüística contemporánea-.

Considero una lástima que YoHannah se fije más en el contenido de mi postdata que en aquello que digo en el cuerpo de mi comentario. YoHannah no se desdice de lo que ha dicho respecto a la atribución de ver al EU como el Imperio, ni de considerar que el actuar estadounidense es un actuar caracterizable en términos de imperialismo. Por supuesto que está en su derecho de promover su conciencia política. Sin embargo, dado que partí de la inclinación que tengo hacia la conceptualización que H&N hacen del Imperio, por mi parte me parece coherente pensar que la concepción que YoHannah tiene de la resistencia es una concepción bastante generalizada en la que la resistencia cree más en el poder de dominio que en su propio poder de resistir. Pero esto que digo es también una percepción muy personal que tiene poco que ver con Yohannah. Sólo digo que, en este sentido, hay muy poco qué acotar si YoHannah no ha leído el libro Empire de H&N.

Sin ganas de anquilosar este despliegue de ideas, me gustaría que YoHannah se extendiera para ilustrarnos con respecto a esa “otra cosa” que “sería el caer en obsesividades y paranóias que nada tienen que ver ni con el enfoque de la mirada ni con la objetividad con que se realice”. Quizá en su discernimiento se percate acaso que mucho de lo que se dice en revistas como rebelión.org, remite tal vez a esas “obsesividades y paranóias”.

En cuanto a mis consideraciones sobre Noam Chomsky, he de decir que son igualmente muy personales y que están en función de una coherencia con mi forma de pensar, así como con los discernimientos que he podido hacer de la obra de otros autores. Lo que remitiré a continuación respecto a él es de índole muy personal y estará matizado por un desencantamiento que me parece irreversible –de esto hay que entender que no excluyo la posibilidad de que lo que aquí digo pueda ser de otra manera-.

De entrada admito que, como teórico del lenguaje, Chomsky aportó a la lingüística contemporánea conceptos más o menos eficaces como pueden ser la gramática generativa, o la competencia lingüística. No obstante su discurso como activista lo considero demasiado superficial y hasta engañoso. Caí en la cuenta de ello sobretodo después de sopesar las implicaciones de un debate que sucedió hace 35 años en el que Foucault y Chomsky se enfrentaron cara a cara. Este debate se puede encontrar en el libro titulado “Estrategias de poder” que Paidós dedica a Foucault. El debate se titula “De la naturaleza humana: justicia contra poder”.

A pesar de que el contexto en el cual el debate se efectúa no favoreció mucho a Foucault –dada la abierta parcialidad del moderador del debate, y dado que dicho debate se efectuó en el marco de una universidad tecnológica holandesa-, me parece Chomsky al final quedó muy mal parado. El moderador los invitó en su calidad de activistas prominentes, no obstante el antagonismo de sus enfoques. El debate se dividió en dos partes y se centró en dos grandes temas: filosofía y política. A pesar de la buena fe de Foucault, la cosa termina en un terrible desencuentro respecto a ambos temas, pero sobretodo respecto al tema político. En este debate, a grandes rasgos, Foucault señalaba a Chomsky que los términos de “naturaleza humana”, “libertad”, “justicia”, o “proletariado” –es decir, los términos que Chomsky usaba para armar su discurso-, son unas serie premisas discursivas que no permiten realmente lograr la democratización de las naciones, debido a que son parte constitutiva de la historia del problema. Al parecer Chomsky nunca quiso entender el punto, ya que su activismo político siguió moviéndose a partir de tales premisas.

Destaco aquí que lo interesante de la postura que Foucault adopta en ese debate, remite a su capacidad de tomar una verdadera distancia respecto a los hechos de la historia (el pensamiento de Foucault sirve como una especie de prótesis magnificante invertida: permite posicionar un punto de vista telescópico respecto a la historia). Este es un movimiento contrario al de Chomsky, quien aún parece estar en una especie de miopía política, en un estrabismo histórico que no le permite mirar a distancia y que tiende a condenar a sus lectores a descifrar un laberinto de hechos discursivos (en este sentido, la pretensión de Chomsky remite hacer un teatro político de desinformación para confundir y complicar las cosas, un teatro performativo que hace de la práctica activista un puzzle insoluble).

A pesar de lo que personalmente pueda decir respeto al debate, creo que es necesario leer dicho debate para darle sentido al desencanto que tengo respecto a Chomsky. Y es que a mi parecer, Chomsky queda como un fantoche después de ese debate, sobretodo, al enfrentarse a un Foucault que jamás estuvo tan afilado como en ese entonces –un Foucault que no tenía ni un año de haber obtenido la Cátedra en Sistemas de pensamiento en el College de France-. Es de señalar que después de ese debate, Chomsky dejó de hacer teoría y sólo le quedó seguir haciendo activismo. Me parece que desde entonces Chomsky realiza un activismo político hipócrita y sustentado en un protagonismo que no vale mucho, dado que su discurso teórico referido a la estructura del lenguaje -en términos de la “naturaleza humana”-, no sólo se vino abajo, sino que paradójicamente sigue siendo un falso trasfondo de las presunciones de su activismo político.

Por otra parte, más allá de este debate, es muy engañoso el discurso izquierdista de un activista estadounidense que es profesor del MIT. Como se sabe el MIT es una universidad científico-militar donde se diseñan armas sofisticadas y se planean las estrategias militares estadounidenses. Chomsky arguye que eso le permite estar en el hilo de la cuestión para desvelar aquello que el gobierno estadounidense pretende en términos de intervencionismos y de invasiones. Sin embargo, esta justificación es muy endeble, es decir, sólo está sostenida por su discurso, ya que ningún gobierno toleraría algo así sin entablar persecuciones contra el denunciante, esto es, a menos que ese discurso le convenga.

Si en verdad Chomsky estuviera denunciando abiertamente las pretensiones político-estratégicas de EU, probablemente ya no estaría entre nosotros. Chomsky todavía está entre nosotros porque denuncia otra cosa de la que su gobierno se lo permite: es decir, su discurso implica políticamente una desactualización de los hechos que periodísticamente pasan como muy actuales. Y es que a pesar de que siempre diga que la info que obtiene proviene de una biblioteca o de algún archivo gubernamental, Chomsky parece estar muy bien “enterado” de lo que “realmente quiere el tío sam” (Editorial siglo XXI). Acaso su método es contraponer el discurso que emite a sus acciones: ello no sólo favorece al timing de los despliegues estratégicos del gobierno estadounidense, sino que fructifica discursivamente al ser un líder de opinión que tiene siempre un espacio abierto en todos los diarios del mundo. Chomsky es un intelectual de izquierda que orienta lo que la prensa debe decir de los sucesos políticos, sobretodo, en función de resguardar una moralina política.

Valga el ejemplo del 11/09 para dar cuenta de que Chomsky desvía los hechos de su acontecimiento. Por ejemplo, algunos meses después del 11/09, Chomsky publicó un libro que se titula, precisamente “11/09”. Es curioso que en una parte de ese texto -no recuerdo en cual- ante una pregunta que exigía un punto de vista amplio del problema, Chomsky responde sistemáticamente lo siguiente: “Como no me gusta generalizar, tomemos un ejemplo concreto”. Esta respuesta es una clave sistemática que sintetiza las pretensiones del discurso activista de Chomsky: la necesidad de tomar “un ejemplo concreto” parece ser una estrategia discursiva para desviar la relación que pueden tener los hechos con las actividades militares estadounidenses.

En ese libro, a pesar de su título, Chomsky no habla directamente de lo que implicó el ataque de las torres gemelas. Chomsky se dedicó ahí a desviar el asunto aludiendo a situaciones muy específicas del pasado intervencionista estadounidense (un pasado que efectivamente existió y que ahora se ha destapado para difundir abiertamente el control del nuevo orden global). Es evidente que, en ese libro, Chomsky se rehusó a hablar de la representación histórica de un suceso como el ataque a las torres gemelas. En ese libro, a pesar de su título, Chomsky nunca se atrevió a tomar riesgos a partir de su pensamiento respecto a lo sucedido: simplemente se dedicó a seguir “destapando” algunas de las atrocidades estadounidenses hechas años atrás. (Un ejemplo bastante bueno respecto a tomar riesgos a partir de la forma del pensamiento, lo dio Jean Baudrillard con su texto “El terrorismo”.)

Pienso que las formas de Chomsky describen una lectura de los hechos que es relativa a una segmentación delgada o estrecha, una lectura hormiga que apenas es un poco más ancha (por decirlo así) que la lectura de los hechos que la prensa tiende a divulgar. En este sentido, su labor como intelectual activista deja mucho que desear, si se considera que esta labor bien se puede caracterizarse por la capacidad de realizar una toma de distancia para establecer los márgenes necesarios para referir a las cosas que sacuden al mundo. La segmentación delgada que Chomsky imprime a los hechos políticos del mundo, no describe ningún esfuerzo intelectual que vaya más allá del supuesto research que hace para hacerse de información extraoficial que los medios y la prensa no alcanzan a sacar a la luz. Esta información extraoficial bien podría ser avalada por el MIT, según los supuesto de un “ahora se puede decir esto, ahora no se puede”; “ahora diles que sí, pero no les digas cuándo”.

En términos deleuzo-guattarianos, lo que Chomsky hace es codificar una línea de fuga que aparentemente no puede ser capturada por el aparato de estado estadounidense. Esta línea de fuga corresponde al terrorismo y a las guerras de baja intensidad que el gobierno estadounidense viene ejerciendo desde la guerra de Vietnam. En realidad el Estado estadounidense tiene todas las intenciones de no capturar esa línea, de modo que permite que Chomsky la codifique y la repliegue en un estriamiento que deja clara la amenaza de que los estadounidenses están armados hasta los dientes. Esto está en función no sólo de infundir miedo y respeto militar a las demás naciones del mundo, sino también de justificar -como por una suerte de resonancia discursiva-, las atrocidades que el gobierno estadounidense tiende a cometer.

Reitero firmemente que esto que digo respecto a Chomsky es muy personal y se circunscribe al irreversible desencanto que su caso me produce. Insisto en el hecho de que todo esto no excluye la posibilidad de que lo dicho pueda ser de otro modo. Enfatizo el hecho de que todo esto que digo debe entenderse como un ejercicio de franqueza que hago respecto a lo que pienso, lo que es decir que está en función de una coherencia con mi forma de pensar, y con la forma de pensar que distingo de los autores que me sirven alimento.

saludos

Comentado por Naxos en:
El dedo, la luna y George W. Bush
9/14/2005 09:46:55 PM