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Mayo 22, 2008
- Pues se oye muy interesante lo de Norbert Elías. Lo del proceso civilizatorio suena a una macromirada histórica desde una instancia cuasi micro. El punto mi buen Christian, es que si por ejemplo, una episteme o bloque historico, o también por supuesto un campo social, son implicaciones de lo macrosocial, y si, por otro lado, la escena de interacción o la definición de una situación concreta ya apuntan a un asunto de lo microsocial (aunque dependen aún de un marco de referencia algo ampliado), el estudio un tanto más recortado que seguiría sería una micrología de las instancias o de los encuentros, apuntando a las presencias y a los cuerpos. El recorte no seria ya de la representación o del espacio social, ni del marco de referencia o de la puesta en escena, sino del emplazamiento o “fiat” de los cuerpos en presencia y sus subjetividades. A todas luces: Tarde.
- Comentado por Naxos en:
- La mesa como escenario de la vida familiar
- 22 mayo 3008 12:11pm
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Mayo 20, 2008
- Christian, no sabes qué interesante me resultó el articulito que has posteado y debo felicitarte por la traducción y el afán de producir contenidos en la web. A mi me ha llamado la atención este tipo de enfoques pero desde una perspectiva mucho más discursiva tirando a toda la onda micrológica que sabes pretendo clarear. Me gusta plantear ese asunto usando el ejemplo también de la comilona familiar y por ejemplo, las distintas magnitudes discusivas que depende de laocasión por supuesto, pero en registro más fino también de las presencias y de su peso específico. No es lo mismo una comilona de cada año que la comilona de cada año con la presencia de algún familiar lejano. Ahí le da un matiz discursivo que condiciona tdo el curso de la comilona y de la sensibilización de la situación en sí. Pero desde esa perspectiva la cosa interaccional y situacional permite ver cosas aún más microfinas, por ejemplo, servirle primero y a antes que a nadie al abuelo. Sino servirle, preguntárle si se le sirve, etcétera. Y así hasta quien se sirve hasta el último. Es una escalada de presencias que dterminan la importancia de la situación -y de todas las cosas de las que habla Kaufmann- pero por magnitudes discursivas. Esas magnitudes ecualizarían las diferencias específicas y las intensidades singulares de cada presencia, y de ello habría una lectura de lo que va surgiendo también expresivamente. En fin, es fascinante, mi idea es pensar la teoría de las magnitudes discursivas bajo un concepto que pretendo acuñar de acá pal real y que denomino “magnitudo”. Bueno, lo d Kaufmman esta muy interesante de verdad, considero que es prmordial el aspecto etnográfico del asunto, sin embargo, dado lo que te platico, sería una lástima no aventurarse a estudiar y repensar todo lo demás
muchos saludos
- Comentado por Naxos en:
- La mesa como escenario de la vida familiar
- 20 mayo 3008 6:00am
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Abril 19, 2008
- Juliana, gracias por la respuesta. En mi opinión no hay tiempo siquiera para la identidad en twitter, todo es gerundio. En Second life si hay una proyección mucho más circular: ahí la construcción de la personalidad -que no de la identidad- tiene componentes muy dinámicos, dado lo virtual, pero que tampoco son forzosamente cosméticos. En twitter todo es acción, y como bien dices, hay un pacto de verosimilitud que lo hace un instrumento idóneo para el ejercicio no tanto de la sinceridad sino de la franqueza. Esto no equivale a decir que no existan fakes dedicados al autoengaño -incluso intelectual o protagónico-, pero la verdad es que cuando se hace eso hay una retroacción negativa que hace pagar caro el desdén hacia la herramienta.
saludos
- Comentado por Naxos en:
- Sobre la madurez del nanoblogging
- 19 abril 16:46
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Abril 19, 2008
- Hola Juliana !!
Estoy totalmente de acuerdo. Aún recuerdo hace un año lo escéptica y tímida que eras al twittear, incluso recuerdo una cierta preocupación tuya en cuanto a la proyección de la identidad refiere. A mi me interesa mucho este tipo de dispositivos porque precisamente involucran una forma de microsociología.
saludos
- Comentado por Naxos en:
- Sobre la madurez del nanoblogging
- 19 abril 5:03am
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Abril 17, 2008
- Hola Christian !!
Bueno, pues en lo personal este tipo de investigación se me hace un tanto mercenaria y obsoleta para el desarrollo teórico de lo que sí, en efecto, acaso podríamos considerar como una cibersociología. Vale mejor ver los modos de apropiación de los dispositivos, desde una teoría de la recepción un tanto más pragmática que la que saca conclusiones estadísticas muy parciales de datos muchas veces pasajeros. Si bien en términos de recolección no está mal, los resultados que se puedan obtener e interpretar de dicha estadística no pasan de ser instrumentales. A mi me interesa más la lógica práctica del uso de estos dispositivos interneteros, de estas formas sintéticas de interacción virtual, y de las transformaciones que implica en la construcción de una personalidad en línea: algo así como una nueva microsociología o incluso tal vez una micrología social ¿no crees?
- Comentado por Naxos en:
- Cibersociología y sociólogos en Microsoft
- 17 Abril 2008 9:22pm
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Abril 17, 2008
- Hola Miguel !!
Felicidades por la entrada. Yo tampoco creo que la filosofía haya muerto con Marx y con Nietzsche. Tampoco creo que lo de Marx sea una ciencia. Lo que si creo es que existen determinismos sociales muy marcados en la experiencia de cada individuo. Esta experiencia no es algo que esté en la superficie de la historia, por el contrario está sumergida en la historia, lo que es decir que es una experiencia que está estratificada significativa y socialmente. La vida sumergida en esa estratificación está movida por un carrusel de prácticas y representaciones que no van de la piel hacia afuera: el cuerpo del individuo es capaz de interiorizarlas e incorporar su lógica tanto como él mismo está dentro del estrato que las compone y que las hace funcionar con eficacia. Es por ello que ese cuerpo porta un saber-hacer que las engendra y que le permite actuar en consecuencia, dependiendo de la situación, y conforme esa lógica. Ahora bien, en efecto hay acontecimientos en la vida de un individuo, y por ende, en la historia de su experiencia, que logran no sólo transformar esa relación, sino efectuar una ruptura. Ahí es cuando esa relación implica otro orden ético de subjetivación, otra manera de moldear la vida, según una ética singular que, a la larga, será cifrada por la historia. Como puedes ver se trata de una retroalimentación entre el cuerpo social y el cuerpo individual. Si Marx pudo romper con su origen burgués y pensar más allá de ese origen, fue porque algo aconteció en su vida. Me parece que lo que él quiso dar a entender es que ese tipo de acontecimientos no suceden porque uno quiera o por buena fe. Hay opresiones ideológicas que como tales no permiten que la gente salga de su postura para cuestionar la fijación de una identidad impuesta que han aceptado, abrazado y de la cual se regocijan. Ahí el determinismo social es lo que marca la pauta de sus vidas y de sus conciencias.
saludos
- Comentado por Naxos en:
- Marx contra Marx
- 17 abril 2008 12:51am
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Marzo 10, 2008
- Ay! Parecería que defiendo a los autores que Sokal critica y en realidad no es así, al menos no en ninguna de mis intervenciones. Eso de hacer encadenamientos lógicos y dar las cosas por descontadas al parecer no sólo se les da a los filósofos “charlatanes”. Lo que pasa es que no le doy ni consiento el crédito que Sokal le imprimió a su polémica: lo que era un texto con broma local vis a vis entré él, Aronowitz y Ross, lo que es traspié incitador dado inicialmente como un “a ver qué pasa”, terminó siendo un texto polémico que iría demasiado lejos al implicar después la publicación un libro que intentaría denunciar en bloque la supuesta charlatanería de toda una generación de filósofos mayoritariamente franceses (un libro que más bien le permite recomponer una publicación que resonaba con discursos tipo new age de la física y de la matemática, discursos que están en una disputa dada al interior del campo de la producción discursiva científica, al pretender introducir el paradigma de una teoría cuántica mucho más light que la que los físicos duros sostienen).
Que quede claro que no digo ni dije que muchos de los filósofos aludidos no hayan abusado de los conceptos científicos, ciertamente lo hacen. Pero de ahí a asegurar que son charlatanes es otra cosa, es de hecho una aplicación argumentativa cuya articulación parte de una falacia ad hominen, una falacia contra el hombre y no contra lo que dice o afirma. Tan sencillo es decir que estaban errados según el escrúpulo que distingue al científico serio, y decirlo demostrándolo “con pruebas” y considerando que no se puede argumentar demostración alguna sin ellas (y más si es un cientifico quien denuncia). Sokal lo intenta sin lograrlo, y dado que demostrar tal cosa es una labor de vida y de quema de pestañas, de lectura integral de las obras completas de cada autor, y de seguimiento de las tradiciones discursivas que componen cada una de sus obras, su denuncia queda reducida a una seudocrítica no contra dichas obras, sino contra los hombres que las escribieron. Por tanto, es una denuncia falaz. Con ello no digo que su intentona, pese que no fue tal desde el principio, sea loable al final para dar cuenta de los abusos referidos, si es que después de toda esa demostración exhaustiva los determinan como tales, y también considerando en qué sentido y desde qué trinchera esos abusos se denuncian en tanto tales.
En fin, charlatanes los hay en todos los frentes, y es la historia quien termina por tumbarles su puesta escénica: así ha sido tanto en ciencia como en filosofía, pero para un científico como Sokal, arrogándose esa virtud que es correlativa a la historia, no le fue demasiado ocioso hacer su seudodenuncia.
Ahora bien, lo que sí defiendo es que a la filosofía le corresponde crear conceptos, no a la ciencia: la filosofía tiene todo el derecho de poner a prueba también los conceptos que la ciencia se ha inventado para sí misma por autoritaria y despótica, olvidando sus posibles aplicaciones ontológicas.
Hay que decir lo que se piensa y lo que es pensable más allá de la propia opinión, más allá de reproducir el sentido cómun, y más allá de ensalzar la ignorancia. Y eso es lo que he hecho en este ejercicio, al parecer sin éxito.
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- Alan Sokal regresa
- Lunes 10 de Marzo 2008 10:39pm
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Marzo 6, 2008
- Aurelio, si te regocijaste a tí mismo y carcajeaste leyendo el texto de Sokal, fue porque sabías ya que era una parodia, tenías un condicionamiento previo cuya intriga de predestinación estaba prácticamente cantada desde que empezaste a leer las primeras líneas. Aún así no eres del todo franco cuando dices que reconociste el discurso supuestamente parodiado, dudo que hayas estado tan familiarizado con las referencias que Sokal cita en su texto, las cuales un 80% son traídas de una cientificidad rigurosa, y dudo también que hayas detectado las irreverencias sintácticas revestidas. Si lo dudo a sabiendas de que estabas previamente condicionado para regocijarte creyendo que era una parodia, mucho más lo dudo si lo hubieras leído sin ese detonante previo. El Texto de Sokal contiene una polémica interna oculta, no una parodia.
Lo que estoy diciendo parte de pensar lo sucedido desde la situación y su contexto, allá por 1996, en los meses en que el texto de Sokal fue publicado. Es bien conocido que Sokal reveló, después de publicado, que su texto pretendía ser paródico. Pero tal revelación no fue tan inmediata como Sokal hace parecer en sus Imposturas y en la Webpage que facilitas: no existe pues una referencia a la fecha exacta en que dicho epílogo fue terminado de escribir, como sucede en muchas epístolas, lo cual era menester dejar claro, considerando que él asegura que todo fue premeditado. No hay tampoco ninguna referencia a la fecha exacta del acuse de recibo del texto inicial. La carta epílogo tardó algunas semanas después de que el texto fuera publicado, como sea, dicho epílogo salió a la luz hasta otoño de ese año, en otra revista.
Las consecuencias de la publicación del texto de Sokal se veían venir en ese entonces, entre ellas que un representante de la ciencia, de la física y de la matemática decía cosas en un texto que no sólo ponían en duda la legitimidad del discurso científico -no del filosófico-, sino que también abría de capa la autonomía del campo de la ciencia para que sea penetrado por el discurso filosófico posmoderno.
En fin, Aurelio, es verdad que resulta chocante estar en este tono, pero tus últimas respuestas han sido un poquito más esmeradas y por ello las atendí. Como sea, se espera mucho más de ti, considerando la certeza con la que hablas. Si crees que hay demasidado enfado en seguirle, no hay problema: de verdad que yo he pretendido tomarlo con divertimento, en la medida de lo posible y de mi tiempo, dado que no es la primera vez que discuto por escrito este tema y tambien porque aún tengo algunas aserciones que pueden arrojar sospecha sobre lo paródico del texto y sobre sus consecuencias. Sólo es cuestión de sacar la lupa, relajarnos un poco, y de tomarnos el tiempo. Si te abres un poquito creo que podríamos llegar a conclusiones al menos empáticas, sólo es cuestión de trabajarlas: eso es lo que yo hago, tomo esta discusión como un ejercicio escritural, no creas que es gratuito o porque quiero a toda costa convencerte. No sé qué opine Jésus a todo este respecto, pero también deduzco que quizá ya le incomode este ríspido intercambio, quizá por su poco avance. Habría que respetar su deseo de que continuemos todo esto en otro lugar, si acaso.
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- Comentado por Naxos en:
- Alan Sokal regresa
- Jueves 6 de Marzo 2008 11:15am
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Marzo 6, 2008
- Estoy de acuerdo en que la naturaleza paródica de un texto, no depende de que quienes lo publiquen la reconozcan como tal. Pero no considero que sea ese el caso del texto de Sokal. No pienso que la naturaleza de ese texto sea paródica, por más cantaletas se diga al respecto. Sokal esperaba que su texto fuera reconocido por los editores como no válido, no como parodia. Es sólo después de su publicación, y de ver las consecuencias de su publicación, que lo tilda de paródico. Ciertamente dicho texto está lleno de incoherencias premeditadas que están ocultas y que pasan como coherentes a una mirada no rigurosamente científica, y es ello lo que lo hace un texto con polémica interna oculta, no con parodia. Como parodia no se conecta con el discurso parodiado, en todo caso, se conecta con un discurso de una cientificidad simulada mucho más dura que el de la filosofía que insiste parodiar, la cual ciertamente usa y -si se quiere- abusa, aunque no en todos los casos, de una serie de conceptos acuñados por la ciencia.
Es menester considerar que Sokal pretende extrapolar ese uso y abuso al discurso de campo científico, como si ese discurso filosófico que presume parodiar formara parte del campo propiamente científico. Es de notar que, para lograrlo, Sokal intenta operar una seudocritica que descontextualiza en bloque esa indagatoria filosófica, la cual está cargada de una larga tradición discursiva, que al final de cuentas es muy válida sólo al interior del discurso filosófico, es decir, válida para los fines filosóficos que intentan poner a prueba todo tipo de aplicaciones conceptuales. La indagatoria filosófica del discurso que Sokal quiso parodiar -sin lograrlo- no pretende que sus hallazgos o especulaciones sean retomados por la ciencia, siempre se han circunscrito al interior de la producción meramente filosófica. Si dichas indagatorias llegan a influir en los puntos de vista de algunos científicos es más bien por la falta de escrúpulo que tales científicos tienen respecto a la práctica de su propio oficio. Ese es el caso de Sokal.
El discurso que Sokal dice parodiar es de una naturaleza filosofico-conceptual, de ensayo con pretensiones de filosofía y no con pretensiones de cientificidad rigurosa. No por ello se hace desdeñable y poco válido, al contrario, ese el trabajo netamente filosófico: indagatorias, aplicaciones e invenciones conceptuales. La filosofía reclama la invención de conceptos que la ciencia le ha despojado y que le pertence de derecho. Si bien las pretensiones filosóficas no son válidas para la ciencia, sí lo son para la filosofía, incluso le son necesarias para su ejercicio y autonomía.
Es verdad que la revista Social Text solía dar curso a textos de ese orden filosófico y con dichas pretensiones, también puede llegar a ser verdad que quizá esa revista no aplicaba un criterio riguroso en el sentido de una cientificidad endurecida. Pero hay que matizar que el texto de Sokal no se presenta como un texto nacido desde ese orden y pretensión filosófica, sino se presenta como de un orden con pretensiones mucho más estrictamente científicas. Es por ello que la supuesta parodia de Sokal finalmente no conecta como referente paródico al discurso filosófico al que pretende aludir, sino al discurso que se inscribe en el campo de la producción científica. Sokal trasviste este hecho dando por sentado que el discurso filosófico que pretende parodiar forma parte de la ciencia y de su campo de producción discursiva, como si el campo de la producción filosófica contemporánea no tuviera su propia autonomía.
El discurso que Sokal supuestamente parodia nunca ha dejado de circular en el campo de lo propiamente filosófico, aún siendo en efecto que retome conceptos científicos y los explore en mil sentidos. Ese discurso supuestamente parodiado nunca salió de su campo filosófico pese a esos excesos y abusos conceptuales, los cuales se presentan como tales sólo si se les contempla desde una mirada científica rigurosa, hermética y cerrada. En fin, el texto de Sokal no deja de implicar un discurso cuyo contenido científico está dirigido a la ciencia y a su campo, no hacia la filosofía, y ello pese de que en él esgrima esos conceptos científicos que la filosófía acaso pudo hacer exceder en sus aplicaciones e indagatorias. Sirva pues todo esto para decir que el texto de Sokal no se conecta con el discurso que pretende parodiar y por ello le resulta un tiro por la culata que le exigió recomponer por todos los medios, pero sin lograrlo, su mala jugada, su chiste sin broma.
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- Alan Sokal regresa
- Jueves 6 de Marzo 2008 12:55am
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Marzo 5, 2008
- Si lo que dices es que Sokal les dió el texto a los editores diciéndoles que es una parodia antes de que la publicaran y que aún así la publicaron, pues no sólo estás mal informado, sino completamente perdido. Recurrir a citas para hacer hablar a otro lo que uno no puede argumentar es una señal de que se pierde el piso de la discusión. Hay que ser muy ignorante para meter en la misma salchica estílistica a los autores implicados en el textos de Sokal -y en sus Imposturas-. Lo que no logras entender es que Sokal no imitó, ni parodió ningúna práctica cultural ni siquiera un estílo: una parodia sólo cobra efecto como tal si el receptor reconoce lo que se está parodiando sin ayuda del autor, sin explicación posterior. Es como cuando haces un chiste local y al final dices “fue un chiste”. Sokal tuvo la imperante necesidad de calificar su parodia como tal porque su texto no contenía señal alguna de ser paródico.
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- Ok, para hacerte el juego en cuanto a traer a colación otras voces de autoridad, con Bajtín diría que existe una diferencia radical entre el dialogismo polifónico de una parodia y el dialogismo interno de una polémica que no es manifiesta en el texto y que está oculta -forma carnavalesca también estudiada por Bajtín-. Si acaso esta última es la que corresponde al texto de Sokal: ya que no ofrece una materialidad textual o narrativa como clave de lectura. Por tanto, no hay que confundir parodia con polémica oculta. Bajtín también dice que existen ciertos grados de distanciamiento correlativos a la intención semántica del autor que efectúa la parodia, pero cuando la palabra del autor converge con la del personaje implicado en su texto, esto es, cuando el personaje es él mismo, no existe parodia alguna. En texto de Sokal está firmado por Sokal, siendo él su propio personaje. Sokal se parodia a sí mismo en su texto -eso sí es definitivo-, sobre todo porque después niega la validéz o irreverencia de su contenido afirmándola como una parodia. Está claro que Sokal escupe hacia arriba e invita a los ingenuos a que hagan lo mismo.
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- Alan Sokal regresa
- Miercóles 5 de Marzo 2008 6:37pm
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Marzo 5, 2008
- Aurelio, no eres generoso con tus neuronas: primero entiendes que me referí al lugar de publicación, y ahora entiendes que me referí al acto de identificar o no el texto como paródico. Ayúdate un poco: no es que el texto sea identificado por los editores como parodia aquello que lo hace una parodia, es el efecto de publicación, es el acontecimiento de haber cristalizado, en el horizonte de la opinión pública, un texto que ha sido reconocido o valorado como pretendía hacerse ver y enunciar tal y como fue entregado a los editores. Una vez que sucede eso, dado ese acontecimiento, vale decir que el texto pasa a la historia: es embestido por una representación que lo significa más allá de todo lo que el autor pretenda posteriormente reestablecer a su respecto. Los editores no publicaron ese texto como parodia, sea por las razones que sean, y teniendo las consecuencias que ello tenga. Entre ellas, que el texto de Sokal puede ser todo menos una parodia.
Reduzcamos un poco las cosas para ver si llegamos hasta ti antes de que te nos pierdas: una parodia retoma su mofa de una obra concreta que ironiza cómica y críticamente, cosa que no sucede con el texto de Sokal, porque no retoma como base ningún texto específico, lo cual es indispensable para que se reconozca como tal por un efecto interpretación distorsionada siempre reconocible en simultaneidad para el receptor. No se puede reconocer ninguna obra concreta que le otorgue ese sentido paródico al contenido del texto de Sokal. La única forma de tenía Sokal para que su texto fuera en efecto una parodia era haberle dicho a los editores que lo era y que fuera publicado como tal con una acotación de índole metaficcional -realizada sea por los editores o por él mismo-, es decir: una cláusula pequeña con asterisco al final del texto que permitiera con lupa en mano revelar su intención y extender una justificación convincente y puntual. Nada de eso sucede en el texto de Sokal.
Dado que la conversación ha venido a menos de tu parte, siendo que nunca hubo un esfuerzo franco tampoco de tu lado, y que tus intervenciones inspiran una retroacción poco fértil, no creo que tenga más ánimos de seguir alimentando más esta conversación, dado que no creo que vaya a moverse algo más de tu parte. No me lo agradezcas, mi desánimo es para evitar que caigamos en un devenir troll incontrolable
Saludos
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- Alan Sokal regresa
- Miercóles 5 de Marzo 2008 12:57pm
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Marzo 5, 2008
- Aurelio, ¿”el lugar donde se pública”? o.O Nunca estuviste abierto a esta conversación, tus recursos son muy escasos y ahora haz efectuado esa operación tan básica del necio: reducir las cosas al absurdo. Insistes en que tus argumentos -si es que se concede decir que has podido argumentar algo- se sostengan sólo porque eres tú quien los enuncia. En fin, era de esperarse. Anda pues, no hay problema, como te dije: no seré yo quien te haga continuar en estas condiciones, pero te mando un saludo y no pasa nada
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- Alan Sokal regresa
- Miercóles 5 de Marzo 2008 10:11am
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Marzo 5, 2008
- Aurelio, es un hecho de que el texto no fue publicado como parodia y eso es lo determinante. Después de publicado el autor podría decir misa de su texto pero ello no cambia nada. Ya lo dejé bien dicho: el texto originalmente fue pensado y escrito como un “a ver qué pasa”: sería una parodia sólo si los editores hubieran estado enterados de que lo era antes de publicarlo como tal. Y bueno, no me alarma ni la parodia, ni la irreverencia, ni la burla, siempre y cuando sean tal cuales de principio a fin. No es el caso del texto en cuestión. Y con ello no estoy diciendo que el contenido del texto sea entonces legítimo. Por tanto tampoco es un asunto de poner en duda a la burla como instrumento crítico.
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- Alan Sokal regresa
- Miercóles 5 de Marzo 2008 12:38am
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Marzo 4, 2008
- Aurelio, comprendo porqué te agrada tanto Sokal: esa técnica de copiar y pegar -recortar- lo dicho por otro para descontextualizarlo y recontextualizarlo en otro sentido, cual teléfono descompuesto, me parece muy cómoda sólo para hacer basura y no tanto para hacer una réplica amable, sin sesgos, y comunicativa. Te invito a que tu próxima respuesta tenga un poquito más de esfuerzo. En fin, cada quien su estilo.
No me parece suficiente con que repitas y asegures que el texto de Sokal sí es tal y sí es cual, mucho menos que además ello te parezca convincente, sólo porque tu lo dices, seas quien seas. No leiste bien lo que contiene mi pregunta: cuando digo “lanzar” y “hacer una obra” me refiero a la acción de publicar, de atreverse a publicar un texto que pasa por válido, en un principio, y que luego se revela como supuestamente paródico. Por un lado, una cosa es leer un libro que te interesa y que bien puede serte útil para tu oficio e ilustrarte, después comentarlo, tener una opinión de él, escribir algo al respecto, y quizá hacerlo circular a título de “esto es lo que pienso sin apelar a mi investidura disciplinaria, ni a mi charola”. Por otro lado, otra cosa es leer las obras completas y de vida de una veintena de filósofos -en el mejor de los casos tambien leer las influencias que ellos tienen respecto a otros filósofos, su tradición discursiva y sus posibles triangulaciones-, leer esas obras que son de tu interés personal, profesional y existencial, que pueden serte útiles para el ejecicio de tu oficio e ilustrarte la mente por el resto de tu vida, obras que después tal vez puedas comentar con cierto dominio y perspectiva, teniendo no sólo una opinión de ellas -una opinión la tiene cualquiera- sino también algo qué aportar más allá de tu propio ombligo, para quizá también escribir algo respecto a ellas, sin sólo negarlas de tajo y, si resulta necesario, siendo crítico en sus más finas consideraciones, esto es, teniendo una visión integral de lo que el autor o obra criticados habían pretendido expresar y desarrollar, para quiza y con suerte, después de todo ello, lanzar, publicar y sacar a la luz una obra seria que hable con franqueza de todo este esfuerzo, en función de hacerse respetable por ella misma, sin que tu nombre o renombre, sin que la polémica que genere por cínica y no por sustancial, empuje sus ventas y ponga tu apellido en boca de todos. Toda esta “otra cosa” es lo que no hizo Sokal, y ahí radica su cinismo, su caraduréz -y por efecto de resonancia, la caraduréz de quienes lo defienden y se afilian a sus argumentos-.
Supongo que cualquiera puede leer la biblia por sesgos y decir y pensar de ella lo que le venga en gana cual denso hermeneuta, pero de ahí a publicar tan sólo con ese esfuerzo una obra más o menos virulenta sobre la cristiandad e invalidarla diciendo que es pura fantochería (y aunque lo fuera, si tal obra no da los argumentos en un desarrollo exhaustivo sobre su presunción) pues resulta sin más un cinismo abierto, un cinismo de oficio. En fin, Sokal disfrutaba a Derrida desde tiempo atrás y por ese gusto deconstruccionista un buen día se le ocurrió hacer su textito para ver qué pasaba, es decir, no había un plan claro de denuncia, o de crítica a los filósofos franceses: eso vino después, cuando se dió cuenta de que su “a ver qué pasa” era usado por Aronowitz para fisurar la autonomía de un campo discursivo herméticamente cerrado: el campo de la ciencia (y cuando digo “herméticamente” te estoy invitando a que entrelíneas leas “hermenéuticamente”). Lo demás que sigue a esta historia no es más que una recomposición reaccionaria apoyada por Briqmont, la cual no deja de ser la farsa de una farsa inexistente: mala correción del desliz, del tropiezo de un mal físico, lector de filosofías demasiado abiertas para su estrecha vida y su pálida opinión. Todo esto es un grandilocuente cinismo de oficio, como el que muchos hacen diariamente, por lo cual no tiene nada de genial, de crítico, ni de extraordinario en sí mismo.
La elección por el delirio es una cuestión de vida y de su modo de vivirla, no hay que pedirle demasiado a quienes no tienen con qué llenarla, aunque sea deseable que sí hicieran el esfuerzo de salir de esa vieja y primitiva caja rústica que aún los encierra. En fin Aurelio, creo que mis comentarios han sido bastante claros: sospecho que eres tú quien ha adoptado una actitud fija. Quizá te haya calado que en mi primer comentario haya sido frontal con Jésus y te salió lo abogado. Si es así pues queda poco por decir, porque decirlo sería obligarte a sostener una postura que no es la que te ha movido desde el principio: no seré yo quien te incite a continuar en esas condiciones. Sin embargo, como te lo mencioné: la franqueza del delirio vale más que cualquier cinismo, por si quieres. Y si no quieres, pues tranquilo, un saludo y no pasa nada.
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- Alan Sokal regresa
- Martes 4 de Marzo 2008 11:33am
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Marzo 3, 2008
- Aurelio, creo que es denunciable que un científico sea criticado por leer filosofía si el rigor de su oficio y de su discurso dependen de la visión reductiva de su propia práctica. En efecto: un físico no tiene porqué ni para qué leer a Derrida, siendo que lecturas como éstas implican esa penetración a la autonomía del campo científico así como también un descentramiento en la estrechez de su competencia. Si la crítica de Sokal y su denuncia hubiera sido contra los físicos matemáticos y demás científicos -especialmente estadounidenses- que leen sobre todo filosofía francesa, te daría la razón. No obstante, su denuncia fue una puesta escénica supuestamente crítica contra los filósofos, no contra los científicos. En todo caso, ¿se puede confiar en alguien que se atreve a lanzar un texto irreverente, negar su contenido como válido, justificarlo por todos los medios como paródico, y luego hacer una obra que niega en bloque toda una generación de filósofos, pese no haber leido todas las obras que critica, sino más bien recortarlas y transcontextualizarlas según las exigencias de su supuesta denuncia? Y cabe mencionar que Sokal, antes de su tropiezo, era un lector avezado de Derrida. Ante tanto cinismo profesional y oficioso, vale más la franqueza del delirio.
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- Alan Sokal regresa
- Lunes 3 de Marzo 2008 11:05pm
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Marzo 3, 2008
- Jésus, referirse como genial a Sokal permite entrever qué tanto reproduces de “oídas” el sentido común de la seudo-crítica periodística que implicó la supuesta denuncia que hizo Sokal a mediados de los años noventa. Si bien fue un caso de hit-parade polémico, nacido sólo para alimentar la idea de que su crítica era una crítica seria -pese estar dirigida sobre todo al público no-científico que no participa de la autoridad científica ni tiene punto de referencia alguno para rebatirla-, el trasfondo del famoso pero desafortunado affair Sokal tiene que ver más con la autonomía del campo científico ante la penetración y cuestionamiento que la disciplina filosófica hace de la ciencia y de sus producciones conceptuales -cuestionamiento que la filosofía tiene de derecho, y penetración que necesaria para preguntarle a la ciencia y a su oficiantes, hacia dónde su práctica y su discurso está llevando a la humanidad. Lo que es chocante es que se siga reproduciendo esta denuncia como válida fuera del campo de la producción científica, acá entre los mortales, y sobre todo por parte de voces intelectuales tan respetables y públicas como la tuya. Saludos
- Comentado por Naxos en:
- Alan Sokal regresa
- Lunes 3 de Marzo 2008 2:25pm
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Febrero 5, 2008
- Si bien Bourdieu se lee muy bien en sus entrevistas, no hay que dejar la insistencia de leer sus libros: resulta cómodo leer sus entrevistas y oralizar su planteamiento teórico, reproducirlo, sin remitirse a su consistencia propiamente teórica, y muchos toman esto como ventaja para presunciones y charolazos. Bourdieu es muy dificil de roer, no sólo porque sus textos teóricos son parcos y endurecidos, sino porque implican un modo de incorporar sus conceptos dimensionalmente, para su puesta en juego práctica -incluso la escritura bourdieuana, por ejemplo y sobre todo en El sentido práctico, forcejea con el sentido dóxico del lector para injectar sus planteamientos-. En fin, a Bourdieu le pasa como Deleuze decía de Foucault: tiene que diagramatizar en sus entrevistas aquello que está en archivo o archivado en su libros o en su pensamiento. Sin embargo, quizá la contradicción sea si sus libros seguirán siendo digeribles sin él y su habilidosa oralidad. Me parece que el mejor libro “escrito” de Bourdieu es “Meditaciones pascalianas” y es muy gozoso leerlo.
Por otro lado, creo que no es una contradicción que al ser nombrado miembro del Collége de France refiera a su posición crítica desde un sentido ciertamente crítico pero sin dejar de tomar en cuenta que es su trayectoria y su discurso lo que explica esa posición y también la trayectoria que lo ha llevado hasta ahí: está compelido a discurrir respecto a ello según ese marco enunciativo y sin dejar la crítica que lo condujo a esa situación de reconocimiento o agregación. Y es que este efecto pragmático aparentemente contradictorio no sólo le sucedió a Lévi-Strauss, sino incluso a Foucault o Goffman, y supongo que a muchos otros con cierta sensibilidad social en su discurso profesional. Acaso este efecto pone a prueba vitalicia a Reflexividad ejercida y es primordial para que pueda sostenerse por sí sola.
saludos
- Comentado por Naxos en:
- Las paradojas de Bourdieu
- Martes 05 Febrero 08 4:30pm
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Julio 23, 2007
- Pues felicidades por el casi año, el presente manifiesto, la iniciativa, y el nuevo plan que recorrerá este espacio. Estaremos en contacto leyendo al trío dinamico tapero-polifemo-uturuncuroso !!!
muchos saludos y en horabuena !!
- Comentado por Naxos en:
- casi un año
- 23/07/2007 a las 9:46 pm:
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