Hola, ksr, gracias por lo dicho, también coincido en que escribir no es nada tedioso. Bueno pues, veamos: entiendo lo que dices y el entusiasmo, no obstante, la cosa es todavía mucho más compleja desde su propia pragmática. Digamos que mi comentario tiene que ver no sólo con los modos de apropiarse un medio, de cómo usarlo según el buen entendimiento y según lo dicta la buena conciencia social o política de quien se lo apropia y lo usa. En realidad mi comentario destaca más la existencia de dos modos de la interacción comunicativa, dado que ésta no puede darse unidireccionalmente. Para que una comunicación sea feliz precisa al menos de dos “tipos lógicos” en su intercambio, y ello en función de que la info como tal comparta y circule “diferencialmente”. Estos tipos lógicos son conocidos como simétrico y complementario. La cosa es que estos tipos lógicos, en tanto que elementos de la interacción comunicativa, mantienen entre ellos una relación de reciprocidad invertida, es decir que son inversos pero a la vez dependen el uno del otro.
Como lo dejé implícito en mi comentario anterior, la interacción en el mundo de la blogósfera no escapa de esta dinámica, de modo que se pueden encontrar patrones de lógica simétrica en quien sostiene desde su blog supuestas conversaciones, es decir, en quien no comenta en un blog ajeno pero que sí alude desde su espacio a alguna publicación hecha por alguien más. Esta actitud es algo así como un “hablarle a chana para que entienda juana”: un intercambio no frontal, indiferente y despótico, ya que es unidireccional. Este patrón de lógica simétrica sería equivalente a querer responder una pregunta con otra pregunta, es decir, usando un medio o vehículo de la misma clase a la que pertenece el estímulo o emisión (es claro que no se puede dar real respuesta a una pregunta con otra pregunta, dado que pregunta y respuesta son elementos que pertenecen a clases distintas). De este modo no se comunica nada y no hay intercambio diferencial en la interacción, no hay de hecho ni interacción ni conversación: sólo hay dos polos emisores, dos monólogos de una misma clase, que no llegan a confluir ni a complementarse.
Ahora bien el otro tipo lógico, el complementario, también está dado por algunos patrones que se pueden identificar, como por ejemplo: el patrón lógico de quien tiene más interés en comentar que en publicar, es decir, de quien comenta mucho -y muy seguido- incluso sin tener siquiera un blog (o quizá teniendo uno, pero sin tener -como de seguro le ha de suceder al gran grueso de los iniciados- ya sea el know-how htmlero o CSSero, el tiempo o la paciencia para mantenerlo actualizado, o la habilidad para adaptarse a la atmósfera blogósferica). Acá la lógica es por completo complementaria, es decir, se complementa una actitud simétrica previamente dada por quien publica en su blog. En este patrón complementario es el lector el que, con su tiempo y sus comentarios, complementa lo publicado y le da sentido. En tanto que es el alimento del blogger, el comentario implica una retroalimentación con lo dicho, sea crítica o no, y efectúa una conversación: eso retroalimenta la simetría del blogger y lo empuja a seguir publicando -manteniendo su patrón simétrico-.
Esto que digo es aún muy elemental y muy general, ya que estas experiencias comunicativas necesariamente se van dando por niveles cuya lógica que se va superponiendo una con respecto a la otra. En fin, el punto es que, dado que es mayor la afluencia de gente que está dispuesta a leer que a publicar, esto es, respecto a la cantidad de gente dispuesta a dar su opinión en su blog: la tendencia que se promedia entre bloggers se inclina hacia una lógica más simétrica que complementaria. Si bien esto incrementa la cantidad -pero también la calidad- de las publicaciones, lo hace en detrimento de la calidad -pero también de la cantidad- de los comentarios -y ello a pesar de que pueda existir una gran afluencia de lectores netos-.
Además, lo que apuntas de la solidaridad es muy importante, aunque más bien se trataría de que técnicamente los bloggers exitosos sean horizontales y complementarios, de que su ejemplo no sólo se perfile en el acto de publicar, sino en el acto de comentar o de estar al nivel de sus lectores (Ricardo Galli, más conocido en menéame como “perl”, es un buen ejemplo de ello). Esta actitud es muy importante, dado que la verticalidad o simetría es una tentación que resuena con los intereses de los grandes monstruos-consorcios que han podido dar vida a la web 2.0, y que han podido levantarse como centros de poder que sostienen las redes periféricas que subsisten propiamente en el tejido que han desplegado a su paso. La erección de estos centros, su simetría y verticalidad, es una tentación digna de ser templada y planificada para que no explote. De ahí que, por ejemplo, el lema de “no seas malvado” de Google resulte ser un eslogan que remite a no precipitar su desmoronamiento mientras su poder crece.
En fin, creo que la cosa es trasladar el show a la sección de comentarios y darle mucho más peso a los puntos de vista para canalizarlos de un modo cada vez más diferenciado (cosa que los de The Guardian pretendieron emprender con su página especial dedicada a comments). En el fondo lo que caracteriza a la web 2.0 no es la implementación de dispositivos escriturales para publicar y/o ejercer un nuevo modo de competencia periodística, quizá eso sólo sea en apariencia: más bien su carácter innovador, creativo o revolucionario reside en la posibilidad de hacer diferencial la interacción mediante la implementación dinámica de dispositivos de lectura y de comentarios, ya que éstos permiten abrir feedbacks que dan presencia a una gama multicolor de expresiones que matizan la información emitida. El periodismo de la web 2.0 no es competitivo o revolucionario porque los bloggers escriban bonito o porque hagan circular mucha información, sino porque existe la necesidad de que esa información sea matizada públicamente por quienes la consumen.
La diferencia entre leer el periódico y leer un blog informativo es que éste último le permite al lector darle cause tanto a los afectos como efectos que la noticia provoca en él. Y esto es lo más importante de todo el asunto: las voces de una multitud plural siempre estarán por encima de la opinión personal y de la escritura editorial…
En fin, tendrías razón en sospechar que mi percepción de todo este asunto no es ni casual ni espontánea…
saludos