Lukas, Hola. Gracias por lo que dices. La verdad es que simplemente he sido sincero y franco en mis comentarios (vanidad aparte). Creo que vale la pena el ejercicio de franqueza escritural, pero la cosa también está en quién asimile ese esfuerzo, lo cual es más importante que el ejercicio mismo. Fíjate que he tenido mis reservas respecto a Sloterdijk y también respecto Zizek. Todavía no llego a ellos como quisiera. Con Sloterdijk hay que tener una cantidad estupenda de referencias filosóficas, y haber pasado por Kant y por una crítica al pensamiento alemán. Asimismo, para seguir la onda de Zizek es indispensable haber pasado por Lacan y por Hegel. No obstante, del primero tengo al menos su “Crítica a la razón cínica” –la cual no he leído- y del segundo sólo “El sublime objeto de la ideología” -cuya lectura quedó tristemente interrumpida-. Y es que soy muy ordenado para leer, demasiado. Quizá en un futuro cercano pueda darles ese seguimiento que se merecen.Lo que comentas sobre la técnica de soledad irremediablemente hace punctum con mi modo de ver las cosas…vientos por compartirla…
Cosmodelia:
Respecto a tu último post puedo decir que aprecio mucho a la música rap, pero no a toda. Me gusta escucharla y seguir sus cadencias rítmicas y sus léxicos, pero no más. La verdad es que desde hace un buen dejé la melomanía, y desde hace un buen no compro música. Cosa que he de reflexionar. Lamentablemente tampoco he visto la película que mencionas, aunque si recuerdo haber visto el trailer.
En fin, lo que se me hace interesante es el hecho de que el rap se haya reforzado mucho después de que el hip-hop hizo su crossover. Y pensar que antes era una simple caja de ritmos con MC y scratches que despues retomaría algo del breakdance y del tecnopop. Ahora muchas tendencias dan espacio a un “libre rap” en sus rolas. Creo que al rap le sucedió un poco como al viejo tecno ochentero, es decir: se potencializó y se diversificó con la síntesis análógica (me refiero a ese re-nacimiento composicional post-Roland 303). Personalmente creo que la música electrónica y el rap son producto de la misma revolución que devino de las síntesis de partículas sonoras.
Me gusta apreciar cómo el rap compone su desarrollo por dos líneas aparentemente de distinta “naturaleza”. Me refiero por supuesto a la musical y a la léxica. Me gusta comprobar cómo se sincronizan los tiempos marcados o los tonos bajos, las cantinelas o los quiebres de fondo, las pausas o las progresiones rimbombantes de un párrafo respecto a palabras clave que oscilan en terminaciones similares. Sin duda esta sincronización va cargando de sentido el juego lexical: carga de poder a las palabras empleadas tácticamente, mientras se repiten o se trasponen.
Creo que de lo que se trata es de abrir una frecuencia que musicalmente aplique una desterritorialización de lo dicho, mientras léxicalmente se territorializa el despliegue sonoro. En ese despliegue hay puntos de reterritorialización –siempre los hay-, los cuales tienen el fin de evitar cacofonías entre una línea y otra.
Como sea, el rap funciona por sí solo, es decir, acapella. Su efecto se puede lograr con el uso de pausas y de quiebres del ritmo de lo dicho. En este sentido el rap es una actitud, cosa perfectamente demostrada últimamente por Eminen y su Slim Shady, pero que Run DMC y los Beastie boys pudieron explotar a más no poder.
Personalmente me gusta mucho también Ice T. Creo que él, junto con Ice Cube, fueron los que dieron empuje al rap agresivo de denuncia y de resistencia política abierta. Se destaca aquí el hecho de que el rap es un modo de inventarse una lengua extranjera…
¿Y acaso no fueron Hardt y Negri quienes refieren al rap, en el último capítulo de su Imperio -si no mal recuerdo-, como una manifestación de la posse, es decir, de la potencia de las multitudes?
Bueno, es muy interesante, sin duda… e invita mucho al work in progress :]
Salu2
PD
Se me olvidaba mencionar a Mala Rodríguez y por supuesto también… a Control Machete!! Excelentes!!