Archivos para 'Literatura'Categoría

Conversación en Moebius

Mayo 17, 2008
Pues si el tema vale en literatura, que en realidad no es tan grave precisamente porque como tal está alimentada por esos lectores de superficie, que no buscan empalmar planos textuales o tradiciones y estilos, sino arremolinarse en el placer del simple leer y de estar sumergido en el encantamiento de la lectura, si vale pues para ella afortiori vale para filosofía, donde cada obra apela a una tradición discursiva a una serie de encadenacmientos académicos y de citaciones, alusiones y demás configuraciones que hace escuela y que dibujan un panorama conceptual, todo un paisaje histórico ontológico. Desde este punto de vista, la queja del autor que traes a colación es un tano risible, y suena como la queja de “es una lástima que no todos puedan arremolinarse en el placer de leer a fulanito o perenganito como yo lo hago con sutanito y agapito”.

saludos

Comentado por Naxos en:
¿Se puede leer sin haber leído?
17 mayo 2008 3:36am

Conversación en Kurupi

Abril 17, 2007
Pues revisaré Naked Lunch otra vez, aunque tengo bien presente Fear and Loathing in las vegas, no recuerdo evocaciones explícitas… bah! como sea ya no creo que después de Spider pueda hacerme cambiar de parecer!!!
saludos!!!
Te espero en twitter!!! :)
Comentado por Naxos en:
Domingo háptico
17 abril 2007 6:18pm

Conversación en Kurupi

Abril 17, 2007
Kurupicho:

Pues de todas las pelis que he visto de Cronenberg, ninguna me ha gustado. Quizá sólo La Mosca, pero incluso no podría asegurarlo. Me parece que es un director que gusta dirigir guiones muy pálidos y poco consistentes. Siempre queda algo que desear de sus películas, no sé porqué. Sin embargo, admito que eXistenZ es la que me ha resultado más acondicionada. Pero el final me resultó un fiasco ya demasiado explotado en la ciencia ficción de las últimas fechas. Eso de que la eXistenZ implica una TrasdenZ se me hizo algo para decpcionar. Por supuesto que el discurso del filme juega con una InmaneZ con el lector, pero ello está manejado de un modo débil.

En fin, valga esto como desahogo: sólo quería comentarte que Cronenberg no me llena por más chances que le doy a sus pelis :-P Pero respeto mucho que se le considere un director importante…

muchos saludos
Pd
Por cierto ¿aceptarás mi invitación a que te unas a la comunidad twitter, o te harás del rogar :-P? me gustaría mucho que los blogamigos y demás bloggers activos se integren y hagamos nanoblogging molecular…

anda ánimate!!!!

+saludos

Comentado por Naxos en:
Domingo háptico
17 abril 2007 5:44am

Conversación en Amalia

Marzo 8, 2007
Amalia:Cuando escribes de esa manera haces que las líneas se abran. Ya te he dicho lo mucho que consuena tu tono y tu mirada. Para mi está muy claro. Es tu prosa la que me resulta transparente y tan rica. Me llena mucho esta escritura, me contiene este tono, me llena de contento, de contenido. Y abre líneas que se ponen en juego con la experiencia misma. Lo celebro mucho, y te leo silencioso.

Saludos afectuosos

Comentado por Naxos en:
Utopías y digresiones
3/08/2007 1:45 AM

Conversación en Ciberescrituras

Marzo 7, 2007
Bueno sin el afán de ser chocante, para comentarios sobre el tema Matrix-realidad, recomiendo éste . :) saludos
Comentado por Naxos en:
Baudrillard, Matrix y los mundos virtuales
7 Marzo 2007 | 11:35 AM

Conversación en Rizomas

Marzo 4, 2007
Cosmodelia, me llamó la atención que recontactaras a Lilia para reseñar tu libro, y me pregunto si acaso andas por México. Conste que no me gustaría perder la ocasión… ;-) saludos
Comentado por Naxos en:
Nexus Machine
3/04/2007 03:22:39 PM

Conversación en Rizomas

Marzo 3, 2007
Cosmodelia:

MUchAs FeliCidaDes!!!!!
Siempre lo supe, de verdad: había mucho potencial en esas atmósferas narrativas que nos compartías desde ::: Extropía 1.0 ::: y pasando por tus textos sobre el devenir cyborg, hasta Nauta Sector…. Hoy tenemos ya Nexus Machine a nuestro alcance, y como dice Lilia, es una prospección cinematográfica o incluso de animación por computadora… Pues quiero felicitarte por este fruto que nos llena de alegría a quienes desde siempre hemos estado cerca de aquí, y que siempre hemos apreciado tu visión…

Es momento de hacerse del libro!!!
Oye, una pregunta ¿estuviste o estás en México?

Muchos saludos, un abrazo fuerte!!!

Y salud!!!!! :D :D

Comentado por Naxos en:
Nexus Machine
3 Marzo de 2007 200pm

Conversación en Shift of Outlines

Enero 24, 2007
Jorge:

Quiero darte el más fraterno de los abrazos, sea porque te has recibido, sea porque luchaste por ello, sea porque eres una persona que sabemos valiosa, sea porque nunca dudé que pudieras, y nunca dudé que luchando contracorriente las cosas saben mucho mejor, sea incluso sin alcanzarlas. Pero ahora que te leo y veo que lo hiciste, y que lo lograste, pues soy yo quien ahora toma nota, bro. Y no creas que lo hago desde esa vez conversamos. Pues no sabes qué contagio sentir que de algún modo u otro liberaste tanta energía y que soltaste no sé qué cosas en tu desahogo y en tu propio reflejo entre esas paredes de ese salón: se te siente una sobrecarga, se te lee una alegría, se trasluce un corazón empanizado. Y gracias por la mención, amigo, es un honor que lo hagas, pensar que algo por ahí de mí, queriendo o sin quererlo, ayudó a tu cometido, me hace sentir muy bien.

Muchos saludos y en horabuena!!!

Comentado por Naxos en:
licenciado en letras inglesas…a mucha honra
24 de enero 2007 4:07am

Conversación en Rizomas

Diciembre 13, 2006
Bueno, antes que nada, para que podamos decir que en los videojuegos el término adictivo tiene un valor positivo, hay que tomar en cuenta quien juega. Si la adicción puede definirse como una incapacidad de desaprender lo aprendido, o si se prefiere, la incapacidad de aprender a desaprender, no todos los juegos logran hacer que el jugador alcance ese valor positivo: depende qué tan en serio se tome el juego o qué tanto se juegue en serio. Cuando se juega en serio y las variables del juego son lo suficientemente abiertas, el jugador tenderá a aprender a desaprender lo aprendido para superar algún reto. Pero si se toma el juego en serio, siendo importante ganar y ser el mejor, normalmente eso no sucede aún cuando las variables sean abiertas. Hay juegos que tenderán a reforzar la incapacidad a desaprender, y por tanto refuerzan la lógica adictiva. Si la razón por la que cuesta trabajo dejar un juego es porque de él se ha aprendido cada vez más y sus variables abren más juego cada vez, el valor ahí es positivo. Si la razón es porque al jugarlo no se ha aprendido más que a caer en el mismo error de juego o en la misma zanja lógica, entonces se refuerza el error y el valor es negativo. Ser adicto sin culpa depende de la felicidad con la que se juegue, es decir, de aprender a no efectuar los mismos errores y prevenirlos, o adelantarse a ellos, etcétera. Pero esto depende directamente tanto del jugador como las variables del juego: sin son abiertas habrá felicidad; si son cerradas y el juego abre expectativas que no cumple para el jugador, sin duda habrá mucha frustración.Ahora bien, Cosmodelia discrepa cuando digo que la mayoría de los videojuegos presentan retos que, para dominarlo, exigen cada vez más tiempo de juego, habilidades finas, capacidades de desciframiento, resolución de microdialécticas, etcétera. De hecho es verdad, sobre todo, hablando de que han proliferado juegos de todo tipo para consumo comercial: que son más bien del tipo de juegos que se basan en modelos anteriores revestidos con otra piel y tema, pero también cuyas variables son cerradas haciéndose fácilmente dominables, por lo que se desechan para pasar a otro juego del mismo modelo pero con otro tema. Es verdad que muchos juegos de acción tienen este parámetro, sobre todo los de pelea: que a mi juicio son los que pueden ser dominados con muy pocos recursos -la misma serie de patadas, el mismo hábito de pelea, etcétera-, y por tanto implican mucha monomanía.

La cuestión de lo adictivo es muy relativa. En mi experiencia me han pasado cosas sumamente satisfactorias donde lo adictivo se abre a niveles lógicos distintos, y a valores positivos: pero insisto en que esto sólo se da cuando hay cierta libertad de juego con variables abiertas.

Por ejemplo, encontré que algunos simuladores de juegos deportivos -que no todos- tienen esta característica, y no tanto por la lógica binaria de la máquina en sí, sino porque que esta lógica respetaba la lógica del juego real que simulaba. En mi caso eso lo encontré con el juego de futbol soccer: hasta hace unos años aún arrastraba una práctica de juego lograda desde infante. Pasé por todos los juegos de soccer habidos y por haber, pero destaco el International Superstar Soccer y los de FIFA para PS2 (desde el FIFA2000 hasta el FIFA2005).

Pero las serie del International Superstar Soccer -una serie quizá de 5 o 6 cassetes renovados cada año en la consola Nintendo y Supernintendo-, se basaba en un modelo que anualmente se iba perfeccionando y que integraba nuevas cosas y nuevas variables. Era increíble cómo uno estaba dado a aprender de sus innovaciones y de cómo sus variables cada vez se iban abriendo respecto a las variables del juego real, incluyendo piruetas, machincuepas, gambetas y jugadillas adicionales. Pero todo eso era sobre la base del mismo modelo que se iba mejorando. Llegó un momento en que el modelo era bastante abierto y las posibilidades de elaboración de jugadas también, todo dado por una rítmica visual pero también sonora, la cual después descubriría como importantísima para saber jugarlo.

Cuando salió FIFA2000 y me hice del PS2, el modelo y sus variables eran los mismos pero había cambiado el ritmo, la velocidad, la profundidad de espacio, y también los comandos para realizar jugadas: esta inversión de los modos implicaba una reorganización de los condicionamientos adquiridos desde el viejo modelo. Pues bien, jugándolo me acoplé a ellos hasta hacer feliz mi juego: no obstante, en el sentido de la comercialización, descubría con enfado que cada año, al salir el nuevo juego, volvían a reorganizar todo eso. Es decir que cada vez que salía un juego me enfrentaba a condiciones distintas para comandarlo, microdialécticas, casi siempre premeditadamente revertidas, mientras que era el mismo modelo de simulación quizá con variantes mínimas. Era pues frustrante si lo comparamos a lo que estaba acostumbrado en el International: cuando adquiría el nuevo juego invariablemente me llevaba algún tiempo alcanzar el nivel de juego del año anterior -y a veces no alcanzaba a llegar a ese nivel deseado-. De todos modos esto se veía más o menos recuperado visual y estéticamente: mejores gráficas, resolución, etcétera, pero formalmente algunos juegos anteriores eran por demás mejores que los otros más nuevos.

Aunque hoy en día ya salieron juegos de futbol con modelos distintos, en ese entonces el International siempre lo consideré como el modelo más perfeccionado, y cuando salió el FIFA2000 en PS2, me percaté cómo lo habían retomado. El modelo del International siempre lo consideré el modelo de base, ya que alcanzó variables muy interesantes en su lógica formal y tenía un sistema de juego que invitaba mucho al perfeccionamiento sobre la base de lo aprendido y no como el FIFA, que había que reacondicionarse cada año para jugarlo. El sistema de International tenía un aliciente muy interesante que motivaba a limpiar los errores de juego cada vez y a permearse con la lógica y sus variables.

Por ejemplo, había un nivel de juego ordinario y otro extraordinario que implicaba desbloquear el nivel ordinario y así llegar a jugar con el equipo de los allstars. Si uno recurría a la treta de usar un password especial podía acceder a ese nivel extraordinario -yo jamás recurrí a ella-, pero la vía normal implicaba jugar todas las temporadas sin perder un sólo partido -hablamos de 3 o 4 temporadas con acaso unos 30 partidos por cada una-. Si uno no perdía ni un sólo juego -lo que es decir, una práctica perfecta- en el penúltimo partido la máquina hacía un extraño close up al rostro del jugador más dotado del todo juego -en los primeros cassetes era el italiano Roberto Baggio, después sería Fernado Redondo- y en ese close up ese jugador se dirigía hacia a ti y te hacía una mueca de reto. Después se abría el nivel extraordinario y te daban el password para acceder a él de ahí en adelante.

Se podría decir que ese nivel de juego redoblaba las habilidades de cada uno de los jugadores del equipo allstars y sus variables estaban llevadas al máximo de apertura. Era entonces cuando apenas la cosa se ponía buena. De modo que sobre lo ya aprendido, uno se veía obligado a hacerlo mejor, más rápido, y con menos errores, etcétera. Muchos al acceder a este nivel, sólo podían jugar con los allstars, porque jugar contra ellos implicaba mucho perfeccionamiento. A mi me gustaba mejorar mi nivel jugando contra ellos, pero me costaba mucho: para hacerlo con felicidad, primero seleccionaba como equipo a los allstars para acoplarme al nuevo nivel jugando allstars versus allstars. Cuando los dominaba, incrementaba aún más mi nivel seleccionando equipos menos poderosos para jugar contra esos allstars poderosos. Ello me permitía abrir mi aprendizaje y ampliar mi juego.

De hecho este es el modo que desde el principio considero hay que ir llevando para aprender lo que es posible hacer -y que sea hecho por ti- sin el autoengaño de que equipo poderoso con el que sueles jugar haga las cosas por ti. En el international todo ello estaba orientado a eso: incluso los jugadores tenían moods de juego: desde emoticones saltarines que equivalían a que el jugadores estaban exitados -o drogados :-P, hasta emoticones donde los jugadores se encontraban completamente exhaustos, descompuestos y/o prácticamente enfermos. Así pues, después de jugar un buen rango de equipos, según una descendente de los más poderosos a los menos, uno todavía podía escoger el mood más bajo para aminorar el nivel normal de cada equipo y por exigencia incrementar el propio nivel personal de juego. Por supuesto que había una variante random en los moods, que también resultaba interesante porque hacían de los ánimos diferenciales que dependían de cada jugador -incluso algunos jugadores jugaban mejor con cierto tipo de ánimo, sea bajo o alto, dependiendo de su posición y funciones-. Me gustaban mucho los juegos que implicaban perfectos diferenciales de intensidad: en un mismo equipo era mejor tener ánimos variados que tener a todos los jugadores exitados y brincando de ánimo. Pero todos estos detalles solo podían salir a la luz cuando el juego ya era de tu dominio, lo cual dejaba actuar libremente a las variables.

Y hay más, porque también está el modo de juego en sí. Por ejemplo jugando contra los allstars, se hacía indicativo efectuar el tipo de cosas que por defecto deben hacerse estratégicamente conforme el modo de juego real. Por ejemplo: en un contragolpe (o sea, cuando haces tu jugada pero no lograste meterla y por desgracia el balón rebota y le cae a un defensa contrario) el defensa allstar siempre e indefectiblemente mandará su pase lo más rápido posible al orquestador allstar de media cancha: este orquestador a su vez de inmediato mandará un pase largo perfecto con todas las ventajas a su delantero allstar, el cual sin más terminará por hacerte gol. En la máquina un contragolpe de los allstars es 99% gol, ya que implica necesariamente una mala ubicación de 99% de tus jugadores. Pues bien, me chocaba que sucediera eso, y era frenético mantener un ritmo de juego donde te anotan-anotas, anotas-te anotan, te anotan-anotas, y ello incluso en tiempo de compensación o hasta el último segundo del juego.

Para evitar la efectividad del contragolpe a ese nivel, sólo se podía hacer una única cosa correspondiente al 1% de posibilidad restante. Ello recaía en la colocación del 1% de tus jugadores, es decir, en un sólo jugador que no podía ser tu portero. La única opción era pues que tu medio de contención le hiciera foul al orquestador contrario, justo antes de mandar el pase a gol. Este recurso es ley aquí y en china, sea en el juego real como en el virtual, ya que es el único modo de detener un abierto contraataque. Pero hacer esto implicaba ir contra el aprendizaje limpio que te hizo llegar hasta ahí y que aprendiste para lograr que el juego fluya en su nivel más alto, donde un foul mal cometido es una tarjeta roja segura. No obstante, descubrí que si el foul lo cometías justo en el momento preciso, es decir, ni un segundo antes de que el orquestador reciba la pelota, ni un segundo después de que mande el pase, o sea: justo en el momento cuando éste tiene el balón para acometerlo de frente o de lado -pero nunca por detrás y nunca si la jugada se daba después de media cancha-, así pues, sólo en esa circunstancia y en ninguna otra, el foul no implicaba tarjeta de expulsión. Esto era muy interesante, porque si bien en el juego real ese foul sistemático siempre implica forzosamente tarjeta, cuando descubrí que en el juego no la implicaba deduje que esa era la única forma que la lógica de juego me dejaba para contener el contraataque.

Y es que no se podía decir que un juego estaba controlado cuando iban y venían goles a favor y en contra, donde el marcador era 18 a 19, y al minuto era 22-21. Para controlar pues el juego y contenerlo, además de recurrir a tocar el balón -que es ya un arriesgue- ese foul tenía que hacerse sistemático. A esto hay que decir que la máquina jamás hacía foules mal logrados o asistemáticos, de ahí que para jugarle al tú por tú tampoco había que hacerlos: solo se podían hacer fouls estrictamente sistemáticos a manera de contener la jugada contraria y evitar la tarjeta. Además, cuando la máquina no podía controlar el juego y era yo mismo quien lo controlaba, sucedía que sus jugadores se sobregiraban literalmente: se ponían a dar vueltas sobre sí mismos como furiosos, y trataban de quitarme el balón y de hacer su jugada. Este sobregiro se recargaba en el jugador responsable de orquestar las jugadas, y si no lo dejabas empezaba a hacer cosas cada vez mas extremas para lograrlo.

Así pues, aprendiendo este sistema, una vez me pasó que controlando el juego y recurriendo cada vez a la falta sistemática, logré sobregirar a la maquina y sacar unos 5 goles de ventaja. Pero resulta que ya en el tiempo de compensación y prácticamente ganado el juego, justo cuando estaba yo reteniendo un poco el balón, el orquestador contrario en un acto de desesperación me fouleó asistemáticamente e ipso facto fue expulsado. Después el árbitro silbó el final del partido y el orquestador aún caminaba hacia las regaderas.

Este acto foulero del orquestador, completamente asistemático para un robot, era consecuencia de que yo había explotado ese 1% de posibilidad para contrarrestar el contraataque: jamás de los jamáses había visto que expulsaran de ese modo a ese jugador, en ese nivel extraordinario de juego, siendo un allstar, y mucho menos siendo el mejor jugador de todos los jugadores -el más importante, el más dotado, el más disciplinado, etcétera-. Me resultó muy sorprendente…

Pues bien, son este tipo de variables las que le dan un valor positivo a la adicción al juego: las variables abiertas, que responden vis a vis al juego y que permiten que respondas a él también en un vis a vis: son variables que le dan sentido a todo lo que has aprendido, que te lo retribuyen en una formalidad lógica que al aprenderse, se incorpora, se teje al cuerpo, se encarna. Y todo este aprendizaje está en proporción inversa con el desaprendizaje de los errores. Pero aún cabe preguntarse: ¿a qué grado llega todo esto sobre todo en los videojuegos?

Para responder a esto me queda aún otra experiencia qué contar relativa también a este jueguito futbolero. Esa experiencia tiene que ver ahora con el contexto de juego: cada vez que jugaba, ya siendo un jugador experto, antes de empezar predisponía todo para que no hubiera interrupciones. Esto suele ser muy clásico cuando se lleva ya muchos años de jugar: se vuelve un hábito que implica un breve ritual donde se hacen miniacciones previas a adentrarse en el juego según la costumbre. Este era el desarrollo del contexto: iba a cuarto de mi hermano donde estaba el juego, prendía la tele y la consola mientras el cassete estaba ya insertado. Después iba a mi cuarto y llevaba almohadas para acomodarme, me acercaba un cenicero, me preparaba un refresco, y hacía cosillas previas de cualquier índole.

En el interín de que hacía esto la máquina ya estaba prendida y sus introducciones ya estaban sonando (esas que presentan el titulo de la empresa, y luego un inicio con música, hasta llegar a esa portada donde tintinea continuamente el “press start” por unos minutos, para después dar paso a los previews breves de juego -los cuales a su vez luego llevan al reinicio de las introducciones, hasta el “press start” y así…-). Cuando finalmente yo llegaba, me sentaba, me arrimaba cenicero, refresco, acomodaba una y otra vez las almohadas, desenredaba y limpiaba el control, y también acomodaba el cable a modo de que no se jalara, todo ello, hasta pulsar finalmente el start y empezar a jugar.

Después de muchas veces de repetir inconscientemente este ritual, en una ocasión al presionar el start, la máquina hizo un sonido agudo como cuando se acerca un micrófono a un altavoz. No le di mucha importancia mientras veía que estaba iniciando con normalidad, pero cual sería mi sorpresa al descubrir que ahora la música de fondo había cambiado por completo y sonaba tipo tecnopop. Es decir que ya no era la misma musiquita ñoña de siempre, sino que era otra completamente distinta con tonos y ritmos mucho más alternativos. No era sólo en la portada que se oía, sino en todo el juego y en los stages para preparar jugadores, jugadas, etcétera. Era obvio que no era producto de un error de fábrica o de alguna rara interferencia musical: era algo que el cassete ofrecía como un plus adicional. Pero ese plus me parecía tan random, tan insospechado, tan dado al azar, que no sabía cómo había sucedido. Lo único que había hecho había sido lo de siempre: cumplir con mis preparativos y darle start. Estaba desconcertado.

Así pues, sin ignorar el suceso apagué de nuevo la consola para ver de qué se trataba. Hice un poco de memoria y recordé que cuando le había dado start, era cuando estaban las secuencias futboleras del inicio, es decir, no cuando estaba la portada del press start, sino cuando ya había pasado el tiempo y de ésta seguían los previews de juego. Así que esperé a que se dieran los previews y cuando se dieron, presioné start. Nada sucedió, y la máquina inició con la misma musiquita de siempre. Pasmado, volví a intentarlo, llegando a los previews y pulsando start una y otra vez.

Esos previews mostraban al menos tres secuencias de juego antes de volver a la portada, y duraban algunos segundos cada uno de ellos. De pronto empecé a observar las jugadas que aparecían en cada preview detectando lo siguiente: el primer preview terminaba cuando un equipo fallaba su jugada y el otro iniciaba la suya desde la salida; el segundo iniciaba cuando estaban peleando la pelota en media cancha o tocándola; y el tercero cuando un equipo ya estaba en cancha contraria elaborando juego para anotar.

Después de ver muchos previews, me llamó la atención de que nunca sucedía que llegaran a anotar, como si fuera una especie de patrón. Viendo más previews, me dí cuenta de que lo más lejos que llegaban las jugadas para la anotación, eran al borde del área grande contraria, a la altura del semicírculo (y entonces la secuencia terminaba y se iba a la portada de inicio). No sé cuantas veces lo intenté, pero en cada jugada de cada preview que veía pulsaba start para ver si podía lograr reactivar esa musiquita otra vez.

El caso es que el patrón más constante era en el tercer preview, donde nunca pasaban del semicírculo del área grande contraria. Recuerdo que llegué a pensar que era una lástima no ver la anotación, porque siendo que era yo un jugador experto, veía claramente que esa jugada era de gol inminente.

Y de pronto entendí el mentado patrón: yo mismo sabía que al llegar a ese punto sólo faltaba hacer el tiro a gol para anotar, siendo que ya se había dado el pase con ventaja, esquivado al defensa, y que el portero estaba fuera de sitio: una pura rítmica visual. De modo que me dije: si yo estuviera en ese punto, sin duda tiraría. Así pues, deduje que había que presionar start justo cuando estaba la jugada en esa situación de gol inminente: y cuando lo pulsé, voila!! el sonidito agudo sonó y la musiquita tecnopop se volvió a escuchar en el inicio. Estaba conmovido, recuerdo que la piel se me puso chinita de haber descubierto el asunto y descifrado el enigma. Incluso lo repetí varias veces para comprobarlo: era impresionante que fuera sólo en ese límite del área, en un rango de tiempo de un sólo segundo, y no más.

¿Qué quería decir todo eso? ¿Cómo es que los creadores de este juego tenían las esperanzas de que alguien por azares del destino diera con esa opción? No cabe duda que en su diseño dejaban posibilidades abiertas incluso a ese nivel, y que en esas posibilidades ya estaban considerando una opción ritualezca como la mía, para descubrir (sea por chiripa, serendipia o azar) esa única y rara opción. Por supuesto, era esa época en que los juegos tenían truco y medio con opciones raras escondidas. Pero en realidad quería decir muchísimo que esa opción estuviera demarcada en el límite del área, como dando a entender algo relativo a la rítmica del propio juego, de la relación metadiscursiva de saber jugarlo, y que por demás daba la clave de que en ese punto del área, era donde uno tenía que ritmar el juego mismo, para ganarlo y dilucidar su fórmula secreta: ahí estaba el límite de todas la posibilidades de gol, como si fuera un punto de creación abierto, como dije, pura rítmica visual.

En fin, todo esto para compartir mi experiencia con este juego, y para tratar de mostrar cómo es que lo adictivo del juego depende mucho de este tipo de variables locas y dispositivas en la propia formalidad del juego, y que ellas, con sus relaciones abiertas inauditas e insospechadas, implican un valor positivo para quien las deduce y para quien las explora en sus propios condicionamientos. Así pues, lo que creo que hay que entender de todo esto, es lo que ya venía diciendo desde el principio: un juego con relaciones abiertas implica cierta felicidad al jugarlo, a pesar de que pueda implicar también “un estar pegado” al juego, o a pesar de que sea un vínculo casi total con el juego y del todo absorbente. Si ese vínculo ofrece variables cada vez más abiertas en su relación, es menos adictivo: como dice Cosmodelia: implica un valor positivo. Y ello, a diferencia de los juegos cerrados o menos perfectos en esta relación íntima, ya que al ser limitados sólo procuran frustraciones infelices.

Todo esto me recordó un pasaje de la película Mente brillante: cuando el joven Jonh Nash (-en vida un teórico de los juegos a niveles insospechados, sobre todo en economía y en física social-) está jugando el juego chino de go con un adversario. Nash abre el juego según él con una jugada perfecta, pero a los pocos turnos su adversario hace unos tiros que lo acorralan y le hacen perder. Entonces Nash en su papel de supuesto esquizofrénico, se pone como loco, tira el tablero, las piezas, y sale frustrado corriendo arguyendo que el juego es imperfecto.

En la edición final de la película la cosa queda ahí, pero en las escenas excluídas del DVD hay una secuencia referida a eso: donde llega Nash con un tablero de go distinto, diseñado por él mismo, con el cual se ufana de haber perfeccionado sus relaciones, es decir, de hacer que el go pueda ser jugado felizmente de un modo perfecto desde la primera jugada y según la apertura de sus variables. Por supuesto esta es una exageración cinematográfica de la película, ya que el juego del go es el que más relaciones abiertas ofrece: tan abiertas que pueden ser análogas a la apertura de la espiral fibonacci o del número áureo -según se puede ver en pi, el orden del caos-.

Bueno, en fin, después de todo esto, creo que se puede concluir que la cosa es jugar juegos que impliquen relaciones abiertas, lo cual dejará de implicar una adicción, o bien, la implicará con un valor positivo…

saludos

Comentado por Naxos en:
Creadores de civilizaciones
13 de diciembre , 7:43am

Conversación en Rizomas

Noviembre 23, 2006
Hola cosmodelia, es un gusto leer tu respuesta. Pues he de decirte que más que verlo como un hobbie o un gustito placentero y relajante, este juego lo veía como una suerte de debilidad: cuando empezaba no podía evitar querer jugarlo y a decir verdad tomaba la filosofía no evitarlo, lo único que hacía era despedirme del mundo y adentrarme en el juego. Creo que este es un punto importante, más allá de verlo como una adicción que había que evitar, lo veía como un trance relacionista que había que pasar con cierto pundonor. Creo que este sería un primer aspecto: entregarse al juego sin que nada te saque de él, sin que el sentido común te lleve de vuelta a la cotidianidad.

Un segundo aspecto que va de la mano con éste, es evitar el temor a romper la línea del tiempo y sus horarios. De plano creo imposible jugarlo expertamente por intervalos menores 6 o 8 horas, ya que siendo un juego por turnos, éstos encadenan las estrategias a mediano y largo plazo, las cuales tienen que verse como metas por cumplir sin que se te descuadre el despliegue estratégico. Por ello es que la mayoría de los jugadores afanados se programan un fin de semana con puertas y ventanas cerradas, teléfonos y compromisos suprimidos, ya que estos lapsos de tiempo largos permiten un seguimiento minucioso de cada tiro y de cada plan, evitando olvidos (y es que muchas veces cuando se interrumpe un juego y queda a medias la construcción de una estrategia, es muy dificil detectar otra vez la lógica del porqué se había planeado eso, y cuando uno se da otra vez cuenta de ello, la mayoría de las veces es demasiado tarde).

Una vez que uno es capaz de esta entrega, y de romper la línea del tiempo, las cosas se centran en la relación con la máquina. Lo primero es ante todo el sentido de planeación y de anticipación de las jugadas: mientras desarrollas tu estrategia hay que anticipar tácticamente las de los otros. Aquí es donde pienso vienen las cuestiones somáticas de la relación con el juego, ya que muchas veces uno quiere actuar por impulso ante una jugada enemiga, lo cual es un modo de perder el control del juego. La lógica de la máquina siempre actuará de un modo inversamente proporcional al modo de juego humano: apelará a una dialéctica inherente al modo de pensar humano, e intentará que el humano actué por impulso. Para evitar esto uno tiene que saber cómo se desarrollará íntegramente el juego, saber qué cosas tiene que hacer en determinado tiempo y qué cosas vendrán en determinado otro. Si no se ha logrado algún cometido en determinado lapso del juego -hablando de todo el curso de lo que hay por jugar- el plan falla y el juego seguirá su curso irremediablemente, sin mayor avance.

Por supuesto, esto sólo se puede mantener cuando ya eres un jugador experto, porque cuando aún no lo eres y aún estás aprendiendo a jugar, la cosa no sale de un ensayo y error, de un crash and burn formativo, el cual implica una sarta de lecciones que se aprenden en mayor medida por frustración. Para dominar el juego hace falta aprender a jugarlo, una vez logrado esto uno anda como pez en el agua, lo cual no quiere decir que la máquina vaya a responder pasivamente, ya que siempre se adapta directamente a tu nivel: andar como pez en el agua sólo quiere decir que más o menos ya eres competente para jugarlo.

En la medida de que se superan las frustraciones y se sabe actuar en consecuencia, cada tiro y cada “move” es importantísma y debe ser realizada con un calculo de largo plazo. Acá hay que pensar en grande, ya que todo tiro a corto plazo permite que la máquina materialice su estrategia de largo plazo (todos los tiros de la máquina son de largo alcance). Así pues diría que la máquina actúa sus tiros en relación a todo su plan de juego, como partiendo de un plano donde todas las relaciones posibles las pone en juego, y que siempre -en cada tiro- se acomodan por defecto al plan de juego humano, que es siempre es más estrecho que el de la máquina. El plan de juego de la máquina integra todas las relaciones de lo que es posible hacer en el juego, por lo que el humano tiene que integrar a su juego el mayor número de variables posibles.

Entonces tenemos dos sistemas -uno biológico y el otro binario- con distintos planos de juego, sin embargo, la lógica del juego está dispuesta siempre a actuar en consecuencia respecto al plan de juego humano, es decir: no piensa por si misma sino que sus éxitos siempre estarán dados a consecuencia de un error de planeación humana. Esto es una gran ventaja, quizá la única para ganar el juego. De modo que el modo de jugar humano debe estar dirigido a evitar errores en su propia planeación, de abrir más posibilidades, y de ir desechando a tiempo las que no sea posible fructificar. Muchas veces la máquina bluffea en sus tiros, pero si uno los ignora y actúa respecto a la firmeza de su propio plan, las variables íntegras del juego se inclinarán a favor del jugador. De modo que los límites que uno se imponga serán los que marquen la felicidad del juego: los tiros conservadores sin grandes ambiciones abren pocas posibilidades, las empresas riesgosas (pero factibles) las abren. La máquina ama jugar y ofrecerá siempre posibilidades si tu afán es riesgoso: ello propiciará el éxito de alguna jugada.

Todo esto para decir que hay que jugar con la máquina: ella siempre da señales signos o indicios para que se despliegue o no alguna jugada en su tiempo, si tardas o quieres efectuarla sin que ella marque la pauta, la estrategia será entendida como una necedad humana, y por tanto, favorecerá su plan de juego. Así pues, es menester estar muy abierto y muy atento: no se puede jugar lo que uno desee espontáneamente jugar: siempre hay una lectura de los posibles y de los imposibles que está ritmada por la máquina. Todo indica que este es un juego de pulcritud de planeación: un plan sostenido invocará al azar del juego para que éste esté de su lado, si uno va cambiando de planes o en cada tiro se desdibuja el plan anterior, se está perdiendo el tiempo. Pues bien, toda esta cuestión de planes está íntimamente ligada al saber resolver problemas para poder ir adaptando el plan de juego al juego mismo.

En realidad el plan de juego no es un sólo plan sino una superposición de planes que tienen que irse resolviendo uno a uno, tiro a tiro. Pero para pasar de un plan a otro (respecto al gran plan de juego) uno tiene que resolver una serie de retos, cumplir ciertos tiempos -sobre todo para desplazar unidades- y sobreponerse a las frustraciones. Siempre que uno quiera hacer algo que no esté dado a lograrse, es que el plan está mal planeado, y entonces hay que recomponerlo, dentro de un tiempo limitado para rehacer las estrategias. Sin embargo, por más que recompongas los planes, la máquina siempre se las arreglará para picarte las costillas o para estar un paso adelante de ti, o si es el caso, un paso atrás. Este afán chinga-quedito de la máquina está en función de reactivar la frustración y de orillarte a superarla. En cada turno -es decir cada que uno termina de hacer sus moves de juego, y cada que la máquina hace los suyos-, debe de reabrirse una retroalimentación de los planes, lo cuales cada turno se ponen a prueba y por ende, ponen a prueba el plan íntegro de juego.

Esta retroalimentación es sumamente desgastante e implica vigilar que no se tire por impulso. Pero esto llega al punto de la complicatio: porque es obvio que, en un juego desarrollado, entre más unidades despliegues, más estrategias estés efectuando, y más visualización tengas de los tiros de la máquina: cada turno se hace más largo y complejo de seguir, tanto en tu tirada como en la tirada de la máquina. Muchas veces me tocó ver cómo en juegos muy desarrollados, los tiros de la máquina tardaban hasta una hora, y otro tanto tardaban los míos. De modo que esto de evitar la frustración llega a ser un tema central, no sólo a nivel del despliegue estratégico, sino también a nivel del desarrollo del juego.

Es ahí donde en este juego de despliegues, frustraciones y retroalimentaciones implica tanto un aprendizaje lógico-formal como una capacidad de calcular variables y relaciones, la cual llega a ser muy formativa. En este punto es donde me vienen a la mente las cuestiones cibernéticas de Bateson, sus teorías del doble vínculo y del deutero-aprendizaje: él nos dice que para resolver una serie de condicionamientos asociados a una clase particular de problemas (tomando que estos condicionamientos se presentan como callejones sin salida o dobles vínculos que sobrecargan la experiencia, es decir, que se manifiestan como frustraciones) es necesario poner en relación todo lo aprendido para retroalimentarlo, acondicionarlo, y hacerlo pasar por un circuito de diferenciación que permite matizar las posibles soluciones. Me da la impresión de que juegos como éste, donde el nivel de variables y relaciones es muy abierto, es un excelente dispositivo por el cual uno puede acoplarse y disolver las frustraciones referidas a los problemas que dicho dispositivo simula. Pero es en la medida de ese acoplamiento que uno puede hacer de ese dispositivo un circuito de diferencias legibles en función de adaptarse a los problemas que nos presenta y de resolverlos aprendiendo su lógica formal. De tal modo que el jugador experto sería aquél que ya tiene una serie de premisas incorporadas las cuales irá poniendo en juego respecto a la lógica formal del juego, misma que sólo puede aprenderse por ensayo y error y con muchas horas de practica.

Por todo lo anterior es que pienso que la cyborización esta más dada en términos de planos y de planes, de planeaciones y de programáticas. Y es que por ejemplo, para jugar competentemente este tipo de jueguitos, uno ya debe de tener un plan de juego que es ya un plano de automatización encarnado donde las premisas lógicas incorporadas se ordenan y se superponen según la propia experiencia de juego. Y si bien este plano se activa con el propio dispositivo de juego, al estar encarnado y portarse a donde quiera que uno vaya, sigue funcionando como un ordenamiento programático de las acciones más cotidianas, sin significar su rigidez y sin cancelar las posibles variables creativas.

En fin, hablando de variables y para no variar, he vuelto a escribir como loco y vuelto a ab/usar de este espacio escritural…

Sin embargo, es por ahí que pienso que va todo el asunto, pero por lo que mencionas del Shenmue, seguro tu vas como mucho más en avance… :-)

Cosmodélicos saludos

Comentado por Naxos en:
“Creadores de civilizaciones”
22 Nov 2006 11:16pm

Conversación en A mi manera

Noviembre 18, 2006
Es verdad. Tal como me vino a la mente, me parece que ello sucede con El erotismo de George Bataille. Alejado de las intenciones comerciales de su conocido quehacer literario, Bataille quiso imprimirle a ese texto un sentido netamente antropológico, ya que en ese entonces formaba parte del College du Sociologie, junto con otros antropólogos-filósofos como Roger Callois.

En lo personal se me hace un desatino que El Erotismo hoy en día sea conocido como una obra literaria más que antropológica, y que los literatos, semiólogos y analistas literarios no dejen de retomar su contenido en el sentido de lo erótico, de lo sensual, y de lo individual, cuando en realidad remite a una intentona formal de llevar el análisis de la experiencia límite, de la transgresión y de la muerte, hacia estudios más serios.

Ello sin mencionar la proeza filosófica de tratar de conciliar una síntesis Nietzsche-Hegel…

saludos

Comentado por Naxos en:
“Voces globalizadas”
18/11/06 2:31am

Conversación en Coleccionista de huecos

Octubre 31, 2006
Julio, gracias por el cumplido, por la confesión y la reflexión. Tienes razón, la primera parte convence y está muy bien manejado el sentido y su esquizofrenización: yo me preguntaba qué más podría uno ver de las siguientes partes después de eso. Y ya vez, una segunda y una tercera, a mi juicio igual de consistentes y espectaculares. La primera parte está destinada a movernos al cuestionamiento; la segunda nos da eso que se espera de Neo, el contexto de Zion y su resistencia, nos ancla al subtexto del amor y nos problematiza sobre el origen de la matrix; la tercera, es la resolución de la vida y el destino, pero en el sentido de una unión hombre-máquina, de hacer máquina con la matrix, para evitar a la muerte incluso para la matrix, la cual encarna Smith. Esta película en tres tiempos es muy consistente entres tiempos.

Como que todos se quedaron con el proceso de la primera parte, ya que alude a una condición muy inmediata, pero la segunda y la tercera tienen lo suyo. En fin, he disfrutado mucho leerte y también escribir de esto, me he sentido como en casa, gracias, eres un excelente anfitrión. Si quieres dejémos de lado a Dopazo, y aunque es carne de cañon para la crítica y su texto me tienta a sacar la lupa, creo que ya por nuestra parte llegamos a cosas más francas y menos presuntuosas, lo cual vale mucho. Por lo pronto me dió por echar un post en mi blog, recomendando a los interesados venir a leer nuestra rica conversación. Ahí clavo unas escenas de acción de Reloaded, solo para el deleite. Te mando muchos saludos y respetos.

Por acá estaremos pronto…

Comentado por Naxos en:
Matrix es con toda certeza…
31 Octubre 2006 8:46amm

Conversación en Coleccionista de huecos

Octubre 29, 2006
Hola Julio, acá de nuez. Me dí tiempo el fin de semana para hacer algunas cosillas diversas, pero ahora me lo doy para seguir esta comunicación. Siguiendo la jocosidad te diría que si tu compu hace fallos raros y luego te pide que despiertes, ello significa que estás a tiro de piedra de salir, jaja. Pero Bien. Pues si, me parece que avanzamos en estas jugosas disertaciones, además de que son buen ejercicio. Y es que coincido contigo en que la visión baudrillardiana correspondería a la de un pre-profeta que al interior de la Matrix señala un cuestionamiento de la realidad para resignificarla como una simulación vivida y encarnada de la cual nadie escapa. De acuerdo también a que correspondería a otro tipo de profeta el preparar el siguiente paso: ese profeta sería aquél que denuncia lo mismo pero desde fuera de la simulación, predicando la existencia de “algo más”. Ese algo más sería el proceso de salir de la Matrix para alcanzar y retornar a la realidad de Zion. Su eslógan sería algo así como: “Deja los enchufes y vuelve a Zion, donde se vive realmente la vida que nos corresponde vivir como humanos”. Vaya vida que nos corresponde.

Y de acuerdo también en que adquiere sentido lo que Baurdrillard expone respecto a la imperfección de la realidad y, por ende, de la imperfección de sus posibles lecturas. También estoy contigo respecto a que juzgar la película a partir de ella misma -esto es, teniendo presente que como tal es también simulacra- es otra forma de estar dentro de la Matrix y equivale a una lectura que cuestiona la Matrix de la Matrix. Nos obstante hay que considerar que, el cuestionamiento que la película promueve como simulacra, no es un cuestionamiento que cierra las posibilidades del acto de cuestionar la realidad, sino que abre una serie de líneas divergentes que estimulan ese cuestionamiento, y ello lo hace respetando su consistencia como película o simulacro.

Aún así, hay guiños y gestos en Neo que me parece se conectan menos seriamente con el público infantil, pero esos pasan desapercibidos a nosotros los adultos preocupones: son detalles que más bien remiten a la promoción de las peleas y que anclan la comercialización de videojuegos, animaciones, etcétera. Y es que detalles como “la menos sangre posible” son mecanismos de simulación que le quitan cierto realismo a la película, pero que en otro tipo de películas resultan avallasadores hasta lo splatter. Además tengo la sospecha de que es precisamente porque no se explota este recurso que la película se orienta más al cuestionamiento de la realidad en un tono existencial, mismo que a los chicos les resulta aún imperceptible.

A pesar de esto, creo que estarás de acuerdo en que si la película cuestiona su propio simulacro ficcional, fracasaría en promover el cuestionamiento de la realidad. Si Neo, en medio de la tensión de la trama, voltea a la cámara y hace un guiño, la película se cae en esa pretensión. Los guionistas se pueden dar ese lujo después de que la trama se distienda, como en al final de la parte uno, donde Neo ve a la cámara, se pone sus gafas, y sale volando haciendo su acto de supermán, mismo que es explotado en la segunda parte. En esta segunda parte me parece muy fino que, teniendo a Neo como un héroe hecho y derecho capaz de volar y de sobrevolar las fuerzas fisicas de la Matrix, sus actos heroicos se justifiquen muy realistamente al interior de la trama, actos que están condimentados por esa capacidad. Cuando rescata al Morpheus y al Keymaster del impacto de los trailers -escena por demás impresionante- toda la secuencia se desarrolla sin él y parece preparada sólo para que él aparezca como todo un héroe salvador. Pero ello no se presenta gratuitamente, Neo no estaba ahí porque había quedado “atrapado” a 800 kms de distancia, la cual que tiene que recorrer en lo que se desarrolla la secuencia.

En fin, hay muchas formas de conectarse con el espectador haciendo guiños explícitos o indirectos que sirven para recordarnos que lo que vemos es una película: uno de los que más me gustan es cuando Morpheus le pide a Neo que libere su mente y que salte al vacío: ahí Neo payasea de un modo sufientemente irreverente, como para que nos pongamos en su situación e ironicemos su condición de personaje. Pero en cuanto la trama se tensa, nos volvemos a poner en sus zapatos y a mordernos las uñas como si fueramos él.

Así como hay guiños y recursos metaficcionales, también hay elementos de captura que logran hacernos olvidar que estamos viendo un film y que nos meten en él, al grado de hacer insospechados sus mecanismos. Acá es de destacar que los motivos tecnológicos, la animación, los efectos, y la acción, son elementos de captura cuya subjetividad impacta y en ese impacto, uno se ve atrapado sin cuestionar el simulacro que configura la película. En ese sentido, el film logra por demás su cometido al grado de hacer secundario el cuestionamiento de sus mecanismos ficcionales, ya que logra hacer que nos deje de interesar descubrirlos, sobre todo porque esos mecanismos nos hacen cuestionar algo más importante, algo que en nuestro contexto es de un orden lógico superior, es decir: nos hacen cuestionar, en mayor o en menor medidad, la realidad en la que vivimos. Aún así, quienes nos hemos aventurado a deshilvanar los hilos que capturan en la simulacra del film, descubrimos que la película es muy consistente en su pretensión y dicha consistencia no se cae a la primera.

Sirva esto para decir que no estoy de acuerdo con la “extrapolación” sugerida por Dopazo que nos traes a colación. Si la película logra su efecto es porque respeta el lenguaje que usa como medio, y al respetarlo no pierde su condición de “ejercicio de filosófico”. Si lo notas, exigirle a la trama que desenmarscare a los propios personajes que la tejen, es una especie de reductio ad absurdum: sea porque la trama misma de entrada excluye ese factor en su pretensión de tener y mantener su consistencia como tal, sea porque no existe aún una película que se haga sola: todas las películas están hechas por personas reales, y este hecho incuestionable que antecede a las tramas de todas las películas. Lo que pide Dopazo con su extrapolación es algo así como que Neo volteé a ver a la cámara, se avalance hacia ella traspasándo los limites de la ficción en la que vive, y que ponga su gigantesco pie en las butacas del cine. Hay una película de Schwarzenegger donde el personaje salta a la vida real, pero no recuerdo como se llama y espero nunca recordarlo. En fin, hasta me parece que la inocencia de Dopazo le hace también pensar que si Neo sale de la pantalla se percataría de que es Keanu Reeves.

Ahora bien, dices que el personaje “Neo” no duda de sí como tal, ni experimenta la esquizofrenia del proceso. Creo que eso no es así: toda la primera parte Neo es un tipo perfectamente afectado por el proceso por el que pasa, incluso desde antes de que lo contacte Morpheus. Este fulano llamado Neo es una suerte de descerebrado que no cree ni en sí mismo ni en lo que está pasando, incluso no cree lo que le dice el oráculo, de ahí que ella le diga que él no es el elegído, que no está preparado. Incluso hay una ironía respecto al proceso esquizo de Neo, misma que surge después de que Neo se colapsa al reentrar por primera vez a la Matrix, cuando uno de los operadores (el que al final los traiciona) exclama en sus narices what a mind job!, aludiendo al trabajo que Morpheus supuestamente hizo para hacerle creer a Neo que es el elegido. Pero lo de Morpheus no era un hacer-creer predicado: en la película finalmente Neo es el elegido. Neo sólo llega a creerlo en la primera parte, cuando decide rescatar a Morpheus: decisión que por demás, cual idiota, le cuesta mucho trabajo pensar y le lleva demasiado tiempo llegar a tomar.

Por su parte, al final uno se da cuenta de que Morpheus nunca fue un profeta, y si lo fue era el profeta de una profecia que nunca se cumplió porque nunca existió (cosa que Neo comprueba al visitar al arquitecto). Morpheus es un personaje shakespierano, sin duda alguna, y su drama termina remite al no saber si fue un profeta en el pasado, o si es un charlatán en su nuevo presente. La profecía nunca existió y por eso tampoco su prédica puede ajustarse a ser un simulacro.

De ahí que no comparta cuando dices que se pasa de un simulacro a otro simulacro, y de que insista en decir que el simulacro es sólo el que existe al interior de la matrix. Por sus efectos, ese simulacro se presenta como una realidad, es decir, como la famosísima RNO, no obstante no es tal, es decir: no es una realidad en sí, sino es el fruto de una realidad que la recrea, a saber, de la llamada RMRNO. Por su parte esta RMRNO es la misma realidad de Zion, la misma realidad de la Matrix, y la misma realidad, no de la película que estamos desgajando, sino de la trama de la película que estamos desgajando. La realidad de la película que estamos desgajando es aquella que quiere conectar su simulacra mediante la realidad de la trama, para decirnos que la RMRNO es una realidad que podemos descubrir si cuestionamos la realidad en la que vivimos.

De modo que en la película se pasa de la realidad de una simulación a la realidad de su mecanismo, es decir, no hay un paso de una simulación a otra, sino de una realidad a otra, es decir, el paso es de la RNO a la RMRNO. No obstante, al considerar que la realidad de la simulación, es decir, de la RNO, no es una realidad en sí sino que es la realidad de su mecanismo, esto es, de la RMRNO, y al considerar que esta realidad de su mecanismo es la realidad en la que vive Zion, la realidad en la que maquina la Matrix, y la realidad en la que se desarrolla la trama del film, luego entonces podemos considerar que, todas estas realidades en el fondo y siempre al interior de la película, constituyen una sola realidad: que es la realidad de la película.

Pero si esta realidad de la película (que como sabemos nos remite a una simulación en tanto que es una película) es una realidad que pretende decirnos que la realidad en la que vivimos es una RNO cuestionable porque equivale a una simulación y porque dicho cuestionamiento nos conduce a una RMRNO, si tomamos pues esto como cierto: entonces y sólo entonces pasamos de un simulacro a otro. Ello sucede porque al cuestionarnos con la película la realidad en la que vivimos, le trasponemos a nuestra realidad la realidad del simulacro de la película, y como la realidad del simulacro de la película nos dice que la realidad en que vivimos es a su vez un simulacro, nuestra realidad estaría compelida a ser cuestionada justo en el mismo sentido.

En la película, la centricidad de la Matrix se expande como simulación a nuestra realidad y no a la realidad de la trama. En la realidad de la trama la realidad de la matrix es la misma realidad de todos los demás elementos a pesar de la simulación que la matrix hace de la realidad. LLegamos al punto del desierto de lo real, donde parece que la realidad de la trama de la película es más real que la trama de la realidad en la que vivimos. Lo cual me recuerda precisamente al sarcasmo que Baudrillard hace en su Cultura y Simulacro, cuando dice que el Small World de Disneyland es más real que la realidad de los países del mundo. Quizá por ahí vaya todo este vericueto: no es que la simulación sea más perfecta que la realidad, sino que simplemente es más imperfecta y por tanto es más real. Esto no deja de hacerme resonancia con la epistemologia contructivista que se puede leer desde Bacherlard, quien nos dice en que el “vector epistemológico” se mueve siempre de lo racional a lo real y nunca a la inversa. La realidad se construye: no está ahí de antemano sino hay que llegar a ella, pero para construirla se requieren modelizaciones que nos permitan razonarla: si nos las ponemos de sombrero, estas modelizaciones serían simulaciones “realizantes” de la realidad.

Bueno pues, para rematar quiero hacer un highlight de tu acierto en decir que la idea de la liberación sólo es posible por simulación. A mi me parece que eso es un aliciente que hace que la consistencia de la película sea pura crema, en el sentido de luego poner en juego todas las variables que implica la liberación, y ello por supuesto en detrimento del simulacro. Tal cosa es así porque en el fondo la película no refiere a cómo vivimos en la simulación de la realidad, sino de cómo es posible liberarnos de ella. Si la cosa es liberarse pero nuestra condición de esclavos es tal que ha que dado erradicada de la historia la experiencia de libertad desde hace siglos, al grado de que no podemos saber qué diablos es la libertad porque no tenemos recuerdo fenotípico alguno de esa experiencia empírica, entonces la realidad de la simulación nos sirve como una modelización que nos permite razonar esa expereincia en pos de construir su realidad.

Pues que así sea ¿no?

:-)

saludos

Comentado por Naxos en:
Matrix es con toda certeza…
29 Octubre 2006 10:12pm

Conversación en Coleccionista de huecos

Octubre 27, 2006
Julio, hola. Por lo que leo siento que aún estás dentro de la Matrix! :-P Bromas aparte, quiero comentar un poco más respecto a algunas aserciones que haces. Ya dejaremos a Dopazo para después, ya que de ahí también hay qué decir críticamente.Bueno, según lo enuncias, dices que no llegas a compartir la idea…

“que sostiene que la lectura baudrillardiana disolvería la existencia de los mecanismos de la realidad que nos oprimen, como si promoviera un indeterminismo que hiciera equivalentes todas las opciones, las relativizara, e hiciera valer por igual lo justo y lo injusto”

Acá quiero acotar que la idea más bien enfatiza que la lectura baudrillardiana nos hace correr el riesgo de quedar en una especie de relativismo rampante en el proceso de dudar de la realidad que nos oprime [RNO]. De esto hay que subrayar “correr el riego” y “en el proceso”. Según lo dije, esa lectura nos expone a disolver la existencia de la realidad de los mecanismos de la realidad que nos oprime [RMRNO], pero no por lo que dicha lectura contiene, sino por lo que le falta en su con-tenido. Es decir que esa lectura no alcanza a darnos elementos que para que podamos llegar a la tener la experiencia para ver o vivenciar empíricamente la RMRNO, justo en el proceso de dudar de la RNO. La lectura baudrillardiana sería más bien útil sólo dentro de la Matrix, es decir, que sólo es últil para dar cuenta de la mitad de la primera parte. Quiero aclarar que esto lo digo con algunos años-luz de haber leido Cultura y Simulacro, lo cual no quiere decir que sea de menos, ya que quizá esa distancia me permita tomar cierto márgen respecto a sus implicaciones.

Aunque pareces decir que es la lectura la que nos lleva a esa indeterminación, quiero acotar más bien que esa lectura es sólo parte del proceso. Ese proceso consiste en poner en duda nuestra propia existencia en el mundo, de situarnos a nosotros mismos como parte de la simulacra, de ponérnosla de sombrero y levantar los estratos históricos que nos significan y por los que significamos la RNO. Esos estratos parecerían conformar nuestro ser y nuestro cuerpo, ya que atravezan su organización, pero en realidad serían los enchufes que nos conectan a la Matrix. Ya que todo proceso es un tránsito, el proceso de dudar de la RNO es también un tránsito que implica una suerte de esquizofrenización en cuya experiencia se desvela el sedimento que da sentido a las cosas que nos significan y por las cuales significamos a la RNO. Acá el proceso conlleva el tránsito de pasar del interior de la matrix a su afuera: de la RNO a la RMRNO.

Si bien en la película ese paso es una liberación política de la conciencia, dicha liberación sólo es apta para quienes han iniciado el proceso de duda por sí mismos y desde el interior de la matrix, es decir para quienes tienen la disposición para poder llegar a comprender la RMRNO. Si en la pelicula Morpheus cuida de no liberar las conciencias sin ton ni son, es decir, las conciencias que viven al interior de la matrix y que la alimentan, es porque existe el riesgo de quedarse flipeando en el proceso, es decir, no dentro del proceso, sino por fuera de él: extrapolado, sacado de la tangente. Morpheus sólo hace que el proceso iniciado por la propia persona llegue a buen término: no es una imposición de su parte. Esta situación nos lleva a pensar que, en la fenomenología de su propia existencia dentro de la Matrix, hay gente que le ha entregado definitivamente su poder ontológico a la RNO y junto con él, su capacidad de cuestionarla. Ese tipo de gente es la gente normal que se ha despotencializado y acomodado en el sentido común que la Matrix le ofrece: es la gente al servicio de la Matrix.

Pero también está el tipo de gente que aún no ha entregado su poder ontológico a la Matrix y por tanto que tiene con qué cuestionar a la RNO. Ante la sospecha de su infelicidad, esclavitud y falta de libertad, ese tipo de gente cuestiona a la RNO en función de liberarse de ella y resignificarla. La película nos dice que sólo basta con el poder ontológico de un sólo humano para resignificar completamente a la RMRMO, no es un poder destructivo sino creativo, y está encarnado en Neo. Pero el proceso de Neo no se limita a la RNO ni a la RMRNO, sino también conlleva el proceso de todos los humanos aún conservan en menor medida su poder ontológico. Es porque el proceso de Neo no se limita a la RNO ni a la RMRNO que también está expuesto a truncarse a pesar de su liberación de la matrix, cosa que es lo que prentede hacer el arquitecto de aspecto freudiano: truncar el proceso de Neo: resolver la ecuación anómala.

En fin, respecto a lo que mencionas de Baudrillard, insisto que es útil sólo para entender una parte muy corta de la existencia de la Matrix, y apenas desde el interior. Me parece interesante el hecho de que lo que comentas sirva para entender cómo la matrix parodia la obediencia y la transgresión como medio de control que hace improbable sospechar la simulación desde el interior. Pero también considera que es una visión interna afirmar que la patología no provendría de la duda sino de la certeza de una realidad última que explicaría mágicamente todo. Si esa realidad última parece explicarlo todo como por arte de magia, es porque está siendo entendida mediante los enchufes que conectan a la Matrix, contracorriente a la densidad ideológica de su simulacro, y desde el interior de la matrix. Aserciones como esa hablan del discurso de control de la matrix, en el sentido de que esa supuesta mágia es una reminiscencia del poder ontológico que tienen los humanos, del cual la matrix busca despojarnos para alimentarse del ensueño que nos esclaviza. Pero asimismo es verdad que ese es un poder que también es capaz de resignificarla.

Es por esa razón que creo que la pregunta de si acaso la versión de Neo no sería una interpretación producida desde una posición específica frente al poder, es una pregunta hecha desde el interior de la Matrix, pregunta que le sirve al sistema. Si los vivientes de la Matriz supieran de la existencia de un fulano que les dice que su realidad es una simulación y que él los va a rescatar de sus comodidades, seguramente pensarían -siguiendo la lógica del ínterés utilitario que hace funcionar a la matrix- que ese fulano no actúa con desinterés, que quiere ganar algo a cambio, y como todos, que es un sirviente de los intereses de alguien más, como ellos: un esclavo. Al situar la lectura de la película desde un punto de vista que yace anclado al interior de la matrix, no sólo se erradica a la libertad como un item de entendimiento sino tambien es imposible reconocer a Neo como tal: se le vería simplemente como el Señor Anderson.

¿No crees que es muy romántico de tu parte pensar que la pregunta por la realidad es incontestable? Pienso que podemos otorgarnos esa arrogancia como seres ontológicos capaces de significar al mundo. La verdad es que importa poco saber si esa pregunta es en sí incontestable, lo que importa es que nuestro poder ontológico es lo que llena esa pregunta: lo hace constantemente en cada momento de nuestra existencia. Dices que no hay una realidad, sino que hay muchas lecturas de la realidad. Parece un juego de palabras ¿no? Y a pesar de que se entienda lo que dices, es menester escarbar más en el lenguaje verbal que empleamos para poder desgranar el sentido de lo que se quiere decir con eso. Por ejemplo, preguntas ¿qué es la realidad? e ipso facto condicionas que no hay sólo una. Pero ¿eso es decir que hay muchas realidades? No lo creo. Ni siquera con la imaginación podemos concedir que haya muchas realidades: eso es algo que escapa a nuestra comprensión. Con esto no quiero decir que no las haya, seguro las hay, pero eso no es comprobable empíricamente (lo cual no nos da derecho a decir su inexistencia).

Sólo podemos comprobar empíricamente una sola realidad, que ciertamente es la realidad en la cual existen muchas lecturas de ella. Pero que haya muchas lecturas de esa realidad no quiere decir que existan muchas realidades, sino que existen muchas lecturas y esa realidad nos permite más o menos compartirlas empíricamente. Incluso pensar que hay muchas lecturas de la realidad es sólo parcialmente cierto: a menos que sea por necedad, uno no puede leer la realidad inmediata por la que percibimos una cosa de un modo completamente distinto a cómo la ve alguien más: hasta la lectura de un loco que dice que un vaso es su mamá tiene una realidad que al ser comprendida nos lleva a compartirla. Ahi reside el poder ontológico.

Bah, es todo un asunto. La cosa es ver como la realidad cambia no sólo por el punto de vista que adoptemos o por la lectura que le hagamos, sino sobretodo también por el poder ontológico que le imprimimos (si es que áun lo conservamos). Y esto lo digo porque asimismo puede suceder que uno cambie de punto de vista y no obstante vea prácticamente lo mismo: uno puede hacer una lectura parecida a la que hizo ayer, o parecida a la que hizo alguien que no estaba preciamente usando los mismos esquemas. Lo que hace el diferencial es la intensidad ontológica que uno aplica a la lectura o al punto de vista. Me parece que de eso se trata toda la película.

La trilogía incluso está hecha para que las lecturas que puedan hacerse de ella se pongan en juego con el afán filosófico de quien aplica sin más los esquemas para dudar de la RNO. Y es en este sentido que ese juego ya remite al orden de la creencia. Así pues, quien no duda de la realidad verá una excelente película de ciencia ficción, tan excelente como cualquier otra que no contenga subtextos que hagan punctum en nuestra existencia y en nuestra ontología. Quien tenga sus sospechas, verá en la película un ordenamiento sistemático de analogías que orientan al cuestionamiento. Pero quien tenga la certeza de que la realidad es un conjunto de farsas ideológicas densamente sedimentadas en el discurso de la historia, farsas susceptibles de ser desdeñadas, verá que la película es una gradiente que estimula a sacudirse esa gravedad significativa. Quien tenga la convicción que la realidad es algo resignificable mediante una configuración ética que es posible construirse para sí mismo, verá que la película materializa una referencia para seguir manteniendo esa convicción. Es más: quien crea en el futuro, verá que la película es una suerte de advertencia respecto al avatar al que nos conduce un sistema de producción capitalista que ha podido corromper a la ciencia y a la técnología. Quien crea en el destino, verá en la película que la esperanza es el único medio para que sobrevivamos como especie. Quien crea en el amor, verá en la película que éste puede transformarlo todo. Quien crea en la vida, esto es, más allá de su vida propia, verá que la muerte es el único camino para que la vida continue… y así…etcétera, etcétera…

Según lo veo, éstas sólo son posibles lecturas que la película invita a poner en juego respecto al avance que uno mismo ha podido hacer en su cuestionamiento de la realidad -cuestionamiento que nunca deja de pisar el cesped de la creencia-. Por todo ello insisto en pensar que hay que situarse fuera de la simulacra para que el proceso de cuestionamiento tenga su sentido y llegue a buen puerto, aunque sea que ese puerto, a decir del film, implique horror metafísico.

Respectp las “realidades maquínicas”, aunque jamás usé ese término, sólo puedo decir que es una cuestión cuya discusión invita a otro tipo de parámetros de referencia, los cuales no son los que estamos compartiendo ahora. Conste que no es que la noción de máquina sea una noción mínima en todo este asunto, aunque de entrada te parezca sólo una figura retórica. Precisamente por esta noción no comparto eso de que la duda de Neo revela la existencia de muchas lecturas cuyo lenguaje no es capaz de darle consistencia a la realidad de Zion. Ahí si discrepo. Eso quizá sea aplicable en las dos primeras partes de la película, e incluso hasta la mitad de la tercera, pero si se ven esas partes atravéz de la resolución final, la cosa cambia drásticamente: incluso tenemos a un Neo que es el único que sabe quéhacer. La segunda y la tercera parte están hechas al hilo y revelan que la lectura que deja ver el asunto y cuyo lenguaje le da consistencia a la existencia de Zion, es una lectura que implica una maquínica del deseo o del amor. Hay hilaciones, telares de amor entre los personajes, que permiten que la trama continue consistentemente, es decir, que permiten que Zion sobreviva. Si Zion pende de un hilo, ese hilo es el amor y el deseo de sobrevivir. Y acá el amor es deseo: una máquina deseante. La lectura maquínica es idónea para darle consistencia al argumento de la realidad de Zion, sobre todo para explicar su conexión con la mátrix. Pero por ahora trataré de responder el asunto esquivando esa terminología.

Veamos pues, si se adopta una lectura desde el interior de la matrix, Zion no es ni simple ilusión ni simple ficción, sino aparece como ese lugar mágico y utópico donde convergen todas las creencias religiosas, un lugar que esta fuera de matrix, pero que por ello no existe (en la lectura al interior de la matrix nada existe fuera de ella). Hay que mencionar que si por la matrix fuera, suprimiría del ensueño estas creencias al considerarlas potenciales anomalías, pero ello implicaría para ella misma una pérdida de potencia, un descague de energía y una descomposición de la riqueza de su alimento: la matrix se alimenta de una sustancia muy fina, que acaso sería la sustancia vital, sustancia que el ser humano entiende como la sustancia divina. En el fondo esa sustancia está referida a la vida, al amor, y al deseo de libertad. A la matrix no le interesan los focos fundidos, sino la luz de los seres vivos: por ello desecha como fundido a quien se libera de su ensueño (lo arroja al caño). Así pues, la matrix integra como parte de su programación a las creencias religiosas para que su fuente de cultivo no pierda sustancia ni energía, pero esta sustancia no es algo de la matrix, la matrix sólo la codifica a su conveniencia: la necesita para seguir “maquinando”.

Desde este punto de vista, la matrix sabe de la existencia de Zion pero no puede saber qué pasaría si destruye a Zion. La pregunta ahora es: ¿qué pasaría si destruye a Zion? Así como la matrix y todas sus máquinas tienen una relación directa e inmanente con su fuente (aquella que sigue Neo al final para pactar la paz) así también los vivientes al interior de la matrix hallan en Zion su fuente. Esto puede deducirse analógicamente a partir del hecho de que la matrix se constituyó como tal por emulación a la vida humana: si la matrix tiene una fuente vital, así mismo la tiene la vida humana. De tal suerte, Zion es la fuente de la que proviene toda la esperanza de vida humana (nótese que en la película jamás aparece un animal, ni tampoco hay signos de vegetación: el ecosistema del planeta está roto y al parecer sólo sobrevivan los humanos). Desde el interior de la matrix, Zion es un umbral del cual proviene la vida humana: si Zion muere, mueren los vivientes de la matrix (algoritmo que la matrix no puede calcular o comprender, análogo al de la sociedad humana que no comprendió que era probable desequlibrar a la naturaleza hasta hacerla inhabitable).

Respecto al viejo guión judeo cristiano y otros términos extradiscursivos, no creo que la película tenga resonancia alguna con la judio-masonería que profesan los virulentos protocolos de los antiguos sabios de Sión -y ese tipo de parafernalia teológica e ideológica-. Acaso sólo en el nombre, como para hacer una especie de ironía a la cuestión que está de fondo a ese discurso, es decir, a la cuestión racista.Y es que en Zion la raza que ha podido sobrevivir mayoritariamente es la negra y la latina. La tercera parte es especialmente ironica en ese sentido: se da cierta representatividad de las razas y la que menor injerencia en Zion es la raza blanca. Es interesante que la teología de la liberación se desvanece al final de la serie, al implicar que la profecía no era tal.

En fin, hay mucho más qué decir críticamente, sobre todo del artículo de Dopazo, pero creo que por ahora mis dedos están exhaustos.Sólo quiero indicar que el artículo me parece que parte de muchas cosas dadas por descontadas, además de que la forma escritural me resulta muy jactanciosa respecto al vínculo con Baudrillard. A este respecto a mi juicio Dopazo se deja llavar por una serie de pistas falsas que utiliza oportunistamente para escribir un artículo que peca de cierto tono sensacionalista. Pero quizá eso pueda ponerse después sobre la mesa ¿no? ( puf! y eso sin mencionar los tres articulitos de Zizek, que también tienen lo suyo)…

Por lo pronto…

saludos

Comentado por Naxos en:
Matrix es con toda certeza…
27 Octubre 2006 1:04am

Conversación en Coleccionista de huecos

Octubre 25, 2006
Hola, Julio. Gracias por la respuesta. Veamos:

“Si Neo fue capaz de dudar que la realidad fuera “real”, ¿qué le impidió dudar que la “otra realidad”, la de Zion, fuera también una simulación?”

Bueno, para responder a esto apegados a lo que sucede en la película, es menester antes que nada considerar que Neo no fue capaz de dudar de nada por sí sólo. Eso es muy importante, ya que en el fondo hay una fuerte cuestión predicativa en la que se ve involucrado, la cual termina por llevarlo no sólo a dudar, sino a comprobar empíricamente la existencia de la matrix al verla con sus propios ojos. Si bien parece que esta comprobación es una comprobación de la realidad que la matrix no le deja ver, de hecho es también una comprobación de que esas dos supuestas realidades, es decir, la realidad que él solía conocer y la realidad de la matrix, son dos realidades que forman parte de una sóla realidad: la realidad de que la humanidad sirve de campo de cultivo para las máquinas (y en ello reside el horror metafísico). Si bien Neo duda de la realidad que la matrix programa como sentido común (al interior de la misma), no duda de la realidad que da sentido a la matrix y que también se circunscribe a la existencia de Zion. Ello sucede porque tiene la experiencia de comprobar en su inmediatez la existencia de estos campos llenos de humanos atrapados en una suerte de sueño dogmático que los esclaviza y que sirve de alimento a la matrix. Hay que tener presente que Neo no es indiferente a eso, ya que él formaba parte de esos campos: para él los campos son la prueba de que aún existen humanos y de que él mismo es humano. Acá hay una fuerte carga de sentido empírico que rompe con todos los simulacros y que por demás deja ver aquello que los explica. En Neo estas “dos realidades” no están separadas, cosa que se comprueba en la parte tres, donde el oráculo le hace ver que su fuerza cruza los dos mundos y hace una especie de loop hacia la fuente. Esto a diferencia de Morpheus, por ejemplo, quien está fuertemente separado por las dos realidades en las dos primeras partes, al grado de que en la tercera parte no puede creer que Zion se haya salvado. En fin, creo que al interior de la película este tipo de cosas le dan consistencia al argumento.

Pero si desdeño asociar una lectura baudrillardiana a este respecto en términos de simulacra, es precisamente porque nos expone a disolver y a dejar en la indeterminación la existencia de la realidad referida a los mecanismos de la realidad que nos oprime (valga la expresión). La realidad de esos mecanismos tiene el fin de hacernos pensar que la realidad que nos oprime es La Realidad y en tanto que tal está fuera de cuestión dudar de ella. Temo que con la lectura baudrillardiana se corre el riesgo de que en el proceso de dudar de la realidad que nos oprime, el cual supone descubrir la maquínica de esa realidad, uno queda completamente extrapolado del proceso mismo, y termina como perdido en la duda y en la indeterminación. Esta extrapolación conviene a la realidad que nos oprime porque patologiza su cuestionamiento (toda interrupción del proceso implica una oclusión de la experiencia que lo significa, y dicha oclusión es un vaciamiento de sentido). Pero no creo que la película tenga nada de eso: hasta creo que el enfoque de Baudrillard se queda medio corto como para poder dar cuenta de sus subtextos, y sólo puede llevarnos a pensar que la película es inconsistente en sí misma. Más bien la película nos dice que dudar de la realidad que nos oprime tiene como sentido descubrir la realidad de sus mecanismos: su maquínica.

En éste y en muchos otros puntos no puedo evitar darle esta lectura deleuzoguattariana al filme: a mi juicio le da mucho más consistencia a los subtextos y por ello es más dificil descartarla. Si la película invita a dudar de la realidad que la matrix simula, por ende invita a leer sus subtextos más allá de los términos de simulacra. La película invita a dudar de la realidad siempre para dar cuenta de que hay una maquínica superpuesta o ensamblada que la comanda, programa y le da un sentido chirriante, y como bien lo dices: imperfecto.

¿cómo ves?

saludos

Comentado por Naxos en:
Matrix es con toda certeza…
October 25, 2006 5:33 AM

Conversación en Coleccionista de huecos

Octubre 23, 2006
Hola Julio paso a saludar y a comentar a propósito de la trilogía de Matrix, la cual recien acabo de volver a ver al hilo, una vez más. Bueno, me parece muy ocioso de parte de Dopazo relacionar tan linealmente las consecuencias que pudo haber tenido la influencia o presencia de Baudrillard en la película. De hecho, los subtextos de la trilogía invitan a muchas otras lecturas mucho más ricas que las insipientes discertaciones baudrillardianas.En este aspecto, dado que la película es primordialmente filosófica, hay muchas resonancias y cada quien puede leer según sus esquemas filosóficos de referencia. Yo por ejemplo, encuentro mucho deleuzo-guattarianismo, y juraría que hay subtextos explícitos al respecto, pero ello no quiere decir que así sea, sino que la película así lo permite.

En este punto, cuando uno se cuestiona la realidad usando los detonadores subtextuales de la trilogía, no todo queda simplemente en el extrañamiento y en la duda de las certezas inmediatas, no es que la realidad se disuleva o que quede en la indeterminación, sino más parecería que uno se libera de cierta linealidad para ver que la tramoya lógica de la propia realidad es más circular y programática. Para muchos esto resulta un horror metaphysicus, justo análogo al que Neo sufre cuando se desconecta de la Matrix y la ve. Esa secuencia no sólo es una revelación de la realidad sino que sirve también como una suerte de metáfora del efecto que la película pretende producir en el espectador: ver que la Matrix es real, que es la realidad en si.

Incluso la película es mucho más consistente de lo que parece… no crees?

saludos

Comentado por Naxos en:
Matrix es con toda certeza…
2006/10/23 5:51 PM

Conversación en Hybridart

Agosto 26, 2006
Bastian:

Hola. Gracias por dejar comentario en mi blog. Quiero comentarte que he leido muy bien ese texto y otros de Barthes, pero no estoy de acuerdo en muchas cosas.

Mi apunte va no en el sentido de buscar el placer en la lectura, no pido por ello más bien me quejo de ello, más bien pido no buscarlo. Lo que digo es que la postura del placer del leer no permite salirse de uno y lo mantiene bien metidito en la subjetividad de lo que uno cree ser.

Mi argumento es que hay que ver a la lectura como una necesidad imperiosa para salirse de esa subjetividad y que la actividad de leer ayude a estar en el afuera de las cosas. Barthes nunca lo logró y al parecer eso marcó su vida: nunca salió del texto -por el placer del texto mismo- y hasta llegaría a afirmar, siguiendo esas visión, que el lenguaje es una cárcel -en su lección inaugural-. Nada de eso: es quien le concede esa cátedra a Barthes quien más lo sabe, es decir, el propio Foucault, quien nunca se quedó en la textualización y llegó hasta el discurso mismo de las cosas.

Pero Barthes terminó mal su romanticismo, mismo que lo llevaría a ser atropellado. Muchos aseguran que él mismo se lanzó, pero Foucault lo niega de un modo poco usual -por la estimación que le tenía a Barthes-. La cosa es que Barthes nunca pudo romper con ese romanticismo encriptado en el texto (ver sus Fragmentos de un discurso amoroso).

En fin, es una obra estupenda, no cabe duda, muy fecunda y estructural… pero no llega a salirse de sí misma.

Agradezco mucho tu comentario y es un honor tenerte por allá, de verdad. Espero no sea la primera vez.

Muchos saludos.

Comentado por Naxos en:
hybridart/mario bastian
Agosto 26, 2006 07:23 PM

Conversación en Schizosabotage

Mayo 14, 2006
¿No será cuestión de que todo quede fuera y ande por si mismo? Escribir como para deshacerse de uno mismo… como para desperdiciarse y a ligerarse de la propia pesadez… Se necesita de un reflejo que emule la disolución de uno mismo… como en el absurdo. Es el reflejo de lo público. Por ejemplo Beckett, que renegó de que “ese” que era conocido no era él, y que por ello algún día acabaría por implantarse como si lo fuera…
Comentado por Naxos en:
Now you see it, now you don’t
Sunday, May 14, 2006 2:07 AM

Conversación en Schizosabotage

Mayo 8, 2006
Bueno, a mi me gusta pensar que tratas de hacer con tus escritos una atmósfera ciertamente burroughsiana, y ello me hace disfrutarlos… No obstante, quizá se ha rigidizado el formato, no es cuestión tuya sino del formato de expresión… siento que me pasó con Filum, de modo que decidi renovar, y estimular la cosa…
Por lo mucho que hemos compartido, me parece que no te faltan recursos estilísticos -ni en español ni en inglés- pero chécate el ejemplo de kafka: el inventó su maquina escritural que lo borraba, usando mucho el formato epistolar -fingido, es cierto, simulando escribirle a su padre y a sus amadas-, pero lo que hizo fue darse la oportunidad de permanecer lo más cerca del agenciamiento de enunciación, y dejarse borrar por él. Sospecho que las cartas que escribía le permitían tener una especie de dialogo eterno con sus personajes conceptuales. Hay algo de cierto y mortificante en escribir, y eso, precisamente carnalito, es lo nos mueve a seguir escribiendo…
El “what for” de la escritura es la escritura misma, de ahi la máquina escritural, el borrarse como autor y como signante, y de ahí agenciar y treparse a una enunciación que nos atravieza pero que la hacemos descender de donde se ocultaba…
Comentado por Naxos en:
what for?
Monday, May 08, 2006 2:54 AM

Conversación en Rizomas

Enero 4, 2006
Cosmodelia, hola :) Antes que nada quiero agradecerte el honor que le haces a Filum de estar vinculado a un post tan prospectivo y visionario. Ciertamente, Filum es una herramienta para todos, accesible a quienes tengan una existencia abierta al cambio. Por supuesto que Rizomas ha marcado la pauta en este sentido, Rizomas es un blog único, un blog-estudio que está vertido con una visión extraordinaria que seguirá marcando la pauta en la revolución molecular. Más que un dispositivo, Rizomas es un contradispositivo que ofrece los elementos para evitar el aquietamiento de la experiencia. Gracias por compartir en él toda tu sensibilidad.He podido seguir la serie Nauta Sector. Ahí veo muchas resonancias con las perspectivas que en Rizomas se pueden seguir. Me llama mucho la atención que hayas encontrado una fórmula que hace perfecta alquímia con una realidad que se sacude de sus propias ficciones. La idea concretada de Laguna, más que en el imaginario revolucionario del deseo, es una realidad ya acontecida que sucede en las antípodas de su posibilidad. Los nómadas que la pueblan están esparcidos por todo el cuerpo del planeta: se diría que Laguna es como el lugar a donde las moléculas liberadas confluyen. Laguna como un horizonte al cual hay que echarse a andar, en el cual hay que componer con la apertura política, con la disipación de la utopía, y con la recodificación genética. Dejemos de extrañar al código.

Laguna no es el sueño de un Estado-light del futuro, es más bien el espacio liso de un presente liberado de los estriamientos que lo capturan en la historia, y que por ello lo hacen potencialmente posible. Laguna es el momento de una desterrotorialización positiva. Laguna como máquina de guerra. Laguna como el espacio intenso donde las líneas de fuga creativas convergen. Como texto, Laguna es posible, ya desde Extropía se veían sus trazos: ahí hay un guión hipercreativo que habrá que potencializar más allá de las palabras.

De este post en particular, también hay admirables resonancias con Nauta, aunque se abre a una constelación de posible mucho más abstracta, del tipo Solaris. La Fisura como la extrapolación temporal donde el cielo ha caído, donde el planeta-alma se ha impactado como signo de un espíritu-estelar ocluído prematuramente. Y como en Blake, se da paso entonces a un universo colapsado en una misma plancha: es un universo constriñido cuya entropía es el matrimonio trans-fernal de lo que era lo humano. Polaridad paralela que sobreviene. Las formaciones de la Fisura son el esperma de un Sol Negro que atravieza la vida de un sólo trago. Los sobrevivientes, armados contra la intemperie de una guerra bio-molecular, logran respirar por los escombros vaporizados de una vieja historia muerta e irresusitable. Respirar la lengua.

Cosmodelia, el libro-nexo tirado al vacío, definitivamente cayó en tus manos como una idea que será la atmósfera increada después de la Fisura. Tu le has dado vida…

saludos
y abrazos

Comentado por Naxos en:
Web Blogs del futuro ::: libros, nexos y moléculas
1/04/2006 10:46:10 AM