Bueno, es un buen momento para admitirlo: yo fui un gran jugador de la serie Civilización. Desde el I, II, y el III. Pero el año pasado, cuando salió la versión IV, corrí desesperado a los stands de juegos de una plaza cercana, enculado y decidido a comprarlo. Para mi fortuna, me dijeron que éste necesitaba un reproductor de DVD en mi PC -que no lo tengo- y una buena tarjeta de video -que tampoco-. En ese momento, tomé dichos requerimientos como un alivio y regresé a casa arrepentido y tembloroso. Y es que admito que mi gusto por el juego se volvió una ludopatía obsesiva. Me quedaba bien pegado jugando este fabuloso juego: lo que más me gustaba era el hecho de que se jugaba por turnos: eso hacía del juego algo más: el jugarlo se volvía un modo de acoplamiento con la lógica de la máquina, un ejercicio de estratégica y de táctica mental, un hiperajedrez en un hipertablero.
Pues bien, siendo un jugador experto, sobre todo desde el II, mis sesiones duraban hasta 20 o 30 horas por sentón, con descansos de 8 o 10 horas máximo, incluyendo dormidas (en los descanzos, despierto o dormido, sólo podía pensar en el juego). A este ritmo, un juego feliz y sostenido podía durar de 4 a 6 semanas como mínimo (siendo un jugador experto) y creo que no se puede reducir a menos. Recuerdo que yo sólo veía a mis familiares levantarse a vivir el día y después -como en un parpadeo- los veía dándome el beso de buenas noches.
La verdad es que de entre el II y el III, me quedo con el II, aunque jugué ambos por igual. Y es que en el II encontré mucha dinámica de juego y las relaciones estratégicas son mucho más exponenciales y abiertas: en ese aprendí a jugar (aprender a jugar lleva mucho, pero mucho tiempo, y mucha, pero mucha paciencia). Así pues, aprendí que en el II podía forzar el relacionismo del juego al máximo, mientras que en el III al hacerlo la máquina manda a error.
Con el II mi ludopatia se intensificó y fue extensiva al III. La cosa es que desde que jugaba el II, yo mismo creaba un mapa propicio a mi modo de juego, usando el maps editor. Creaba mi panóptico de guerra, el cual constaba de un gran continente en el centro del mapa y con todos los recursos posibles (recursos estratégicos sobretodo) muchos valles, ríos, y pocas montañas. A este continente lo rodeaba de extendidas penínsulas e islas pequeñas que lo protegían y que tenían estrechos accesos a él desde el norte, sur, este y oeste, de modo que las penínsulas y las islas sirvieran de bunker. Siempre tenía cuidado de que las penínsulas o islas no tocaran el borde del mapa ya que por ahí siempre puede precipitarse una invasión.
Después de crearlo, forzaba a la máquina reiniciando una y otra vez el juego con el mapa editado hasta que el random me concediera la ubicación deseada. Una vez logrado esto, empezaba a jugar, y la cuestión era sólo de tiempo: había que crear ciudades y maravillas al por mayor, colonizar el continente con la ventaja de conocerlo a la perfección -lo que te da chance de anticipar muchas jugadas y de calcular cuántas unidades necesitas-. También es menester ir a la punta en tecnología y hacerse de una política de gobierno fundamentalista, ya que ésta es la mejor para prepararse a la guerra.
Sin embargo, mi estrategia era evitar la guerra hasta que mi continente estuviera lleno de ciudades colocadas en posiciones siempre estratégicas, y hasta lograr tener una cultura en punta, integrada y extendida en red. Pero no armaba guerra alguna hasta tener abierto todo el mapa global y visualizar a la mayoría de las otras culturas, porque si atacas a alguna estando cerca de un gran espacio oscuro sin abrir -tan grande como la extensión de terreno de la cultura que atacas o de la tuya misma-, la logística del juego te saca de la manga una cultura casualmente tan desarrollada y poderosa como la tuya . Una vez abierto el mapa, usando exploradores y fragatas, las relaciones de visibilidad están cantadas, sólo es menester tener unidades dispersas por todo el mapa para visualzar en cada turno los tiros de tus contrincantes. Ahí es cuando las políticas de guerra empiezan y cuando hay que movilizar estrategias ofensivas a la par de tácticas defensivas.
Bueno, crear el mapa a mis preferencias era una manera más o menos segura de hacer feliz el desarrollo del juego, de avanzar a la larga y de ser competente a través de los años llevando la punta de la tecnología, pero también de lograr el respeto necesario para no ser invadido por alguna cultura enloquecida (y es que siempre hay una cultura que se deja tomar por una máquina de guerra, sobre todo cuando vas en la punta), en fin, era un modo de lograr hacerte al final de los avances tecnológicos necesarios para construir tu nave espacial.
No obstante, crear el mapa también era una manera de darte las ventajas de adquirir el poder de someter a tus contrincantes y de invadirlos si no placían tus exigencias. La cuestión estribaba en tomar una decisión: o hacer la guerra e invadir otras culturas, o avanzaren tecnología para construir la nave y hacer la carrera espacial. En mi caso, cuando todo iba bien, que son las menos de las veces, decidía hacer la carrera espacial y orientar todo a ello. Cuando algo salía mal y era irrecomponible, o cuando no podía despuntar lo suficiente respecto a alguna otra cultura, la cosa se ponía buena para la guerra, más que para otra cosa.
En fin, el II y el III los jugué al máximo, pero sobre todo en el II me sucedieron cosas increíbles. Por ejemplo:
…siendo yo apenas más o menos poderoso para defenderme de una cultura invasora que se había dejado tomar por la máquina de guerra y que invadía a cuanta cultura viera, fui testigo de cómo en lugar de conquistar ciudad por ciudad, quizá por fiaca, se decidía mejor a ir directamente sobre la ciudad capital de la cultura que estaba invadiendo, teniendo como efecto que la mitad de esas ciudades (una si, y una no) quedaran conquistadas. Fue ahí cuando me dí cuenta que mi juego acabaría en menos de 20 turnos y así fue, conquistó todas mis ciudades….
…también me llegó a suceder que, ya teniendo armas nucleares, vi cómo una cultura echó una bomba a una ciudad que era aliada mía, sin invadirla y con el sólo fin de mostrarle su poder. Siendo que yo me sentía fuerte quise defender a mi aliada y le eché por mi parte una bomba a una de tantas ciudades que pertenecían a esa cultura ofensora (según yo a modo de correctivo). Al siguiente turno cada ciudad de mi cultura recibió una detonación nuclear, sin mencionar que mi ciudad capital recibió al menos 5. Terminando ese turno y al siguiente, un anuncio salió en la pantalla diciendo que la tierra había perdido su estabilidad ecológica y que los polos se habían derretido, por lo que todas las ciudades estaban sumergidas en la selva y el fango!!!
De todos los juegos que hice en muy pocos logré llegar a la carrera espacial. Todavía fueron menos en los que logré mandar la nave, y en sólo unos cuántos pude hacerlo a tiempo antes que nadie. Pero en ninguno pude ganar. Me pregunto si el juego es “ganable” en ese sentido. Por ejemplo, la única vez que todo parecía para ganar:
…una vez aniquilada la cultura investida por la máquina de guerra, una vez adquiridos todos los avances tecnológicos necesarios, y mantenido a las ciudades productivas y libres de revolución civil; una vez hecha la reunión de las naciones unidas, y aparentemente erradicadas las armas nucleares; una vez llevando una agradable, amistosa, y siempre fiel alianza con una cultura amiga, la cual siempre estuvo en las buenas y en las malas, y que pudo desarrollarse contigo y junto a ti; una vez que quedaron fuera de la carrera espacial otras culturas menores: en fin, una vez que todo está puesto: por fin lanzas pues tu nave en primer lugar antes que nadie.
No sé porqué, pero invariablemente siempre que lanzas tu nave primero, otra cultura lanza la suya justo al siguiente turno, aunque el cálculo de turnos no resulte verosímil (debe ser un algoritmo referido al desenlace del juego). Pues bien, en este caso la cultura que lanzó también su nave en franca competencia, fue la cultura de mi amigo y aliado de todo el juego. Pues sucedió que al siguiente turno de que él manda su nave, es decir, dos después de que mandé la mía: el aliado no se presta a nada y despliega unidades en la frontera, te pide dinero o recursos que no necesita, y en fin, te hace la guerra.
Dado que desde que se lanza la nave hasta que llega a la galaxia alpha centauri sólo transcurren 20 turnos, el juego se abre y se vuelve un pandemonium de guerra y de resistencia. Faltando un turno para el desenlace y para que mi nave alcanzara alpha centauri:
…mientras resistía los embates de mi aliado -ahora enemigo- y mientras estaba aniquilando un escuadrón suyo de decenas de MIGS y de B52´s lanzados desde su portaaviones: de un helicóptero que se escudaba entre ellos baja uno de sus diestros espías: éste alcanza a llegar hasta mi ciudad capital y no sólo logra sabotear el radar anti-nuclear de mi capital, sino que también detona una bomba atómica que destruye mi base espacial y que hace por tanto que mi nave se desoriente en su rumbo y se quede perdida en el en el espacio exterior!!!
Al final del turno mi aliado se proclama ganador del juego y san se acabó!!!
Impresionante!!!