Julio, hola. Por lo que leo siento que aún estás dentro de la Matrix!
Bromas aparte, quiero comentar un poco más respecto a algunas aserciones que haces. Ya dejaremos a Dopazo para después, ya que de ahí también hay qué decir críticamente.Bueno, según lo enuncias, dices que no llegas a compartir la idea…
“que sostiene que la lectura baudrillardiana disolvería la existencia de los mecanismos de la realidad que nos oprimen, como si promoviera un indeterminismo que hiciera equivalentes todas las opciones, las relativizara, e hiciera valer por igual lo justo y lo injusto”
Acá quiero acotar que la idea más bien enfatiza que la lectura baudrillardiana nos hace correr el riesgo de quedar en una especie de relativismo rampante en el proceso de dudar de la realidad que nos oprime [RNO]. De esto hay que subrayar “correr el riego” y “en el proceso”. Según lo dije, esa lectura nos expone a disolver la existencia de la realidad de los mecanismos de la realidad que nos oprime [RMRNO], pero no por lo que dicha lectura contiene, sino por lo que le falta en su con-tenido. Es decir que esa lectura no alcanza a darnos elementos que para que podamos llegar a la tener la experiencia para ver o vivenciar empíricamente la RMRNO, justo en el proceso de dudar de la RNO. La lectura baudrillardiana sería más bien útil sólo dentro de la Matrix, es decir, que sólo es últil para dar cuenta de la mitad de la primera parte. Quiero aclarar que esto lo digo con algunos años-luz de haber leido Cultura y Simulacro, lo cual no quiere decir que sea de menos, ya que quizá esa distancia me permita tomar cierto márgen respecto a sus implicaciones.
Aunque pareces decir que es la lectura la que nos lleva a esa indeterminación, quiero acotar más bien que esa lectura es sólo parte del proceso. Ese proceso consiste en poner en duda nuestra propia existencia en el mundo, de situarnos a nosotros mismos como parte de la simulacra, de ponérnosla de sombrero y levantar los estratos históricos que nos significan y por los que significamos la RNO. Esos estratos parecerían conformar nuestro ser y nuestro cuerpo, ya que atravezan su organización, pero en realidad serían los enchufes que nos conectan a la Matrix. Ya que todo proceso es un tránsito, el proceso de dudar de la RNO es también un tránsito que implica una suerte de esquizofrenización en cuya experiencia se desvela el sedimento que da sentido a las cosas que nos significan y por las cuales significamos a la RNO. Acá el proceso conlleva el tránsito de pasar del interior de la matrix a su afuera: de la RNO a la RMRNO.
Si bien en la película ese paso es una liberación política de la conciencia, dicha liberación sólo es apta para quienes han iniciado el proceso de duda por sí mismos y desde el interior de la matrix, es decir para quienes tienen la disposición para poder llegar a comprender la RMRNO. Si en la pelicula Morpheus cuida de no liberar las conciencias sin ton ni son, es decir, las conciencias que viven al interior de la matrix y que la alimentan, es porque existe el riesgo de quedarse flipeando en el proceso, es decir, no dentro del proceso, sino por fuera de él: extrapolado, sacado de la tangente. Morpheus sólo hace que el proceso iniciado por la propia persona llegue a buen término: no es una imposición de su parte. Esta situación nos lleva a pensar que, en la fenomenología de su propia existencia dentro de la Matrix, hay gente que le ha entregado definitivamente su poder ontológico a la RNO y junto con él, su capacidad de cuestionarla. Ese tipo de gente es la gente normal que se ha despotencializado y acomodado en el sentido común que la Matrix le ofrece: es la gente al servicio de la Matrix.
Pero también está el tipo de gente que aún no ha entregado su poder ontológico a la Matrix y por tanto que tiene con qué cuestionar a la RNO. Ante la sospecha de su infelicidad, esclavitud y falta de libertad, ese tipo de gente cuestiona a la RNO en función de liberarse de ella y resignificarla. La película nos dice que sólo basta con el poder ontológico de un sólo humano para resignificar completamente a la RMRMO, no es un poder destructivo sino creativo, y está encarnado en Neo. Pero el proceso de Neo no se limita a la RNO ni a la RMRNO, sino también conlleva el proceso de todos los humanos aún conservan en menor medida su poder ontológico. Es porque el proceso de Neo no se limita a la RNO ni a la RMRNO que también está expuesto a truncarse a pesar de su liberación de la matrix, cosa que es lo que prentede hacer el arquitecto de aspecto freudiano: truncar el proceso de Neo: resolver la ecuación anómala.
En fin, respecto a lo que mencionas de Baudrillard, insisto que es útil sólo para entender una parte muy corta de la existencia de la Matrix, y apenas desde el interior. Me parece interesante el hecho de que lo que comentas sirva para entender cómo la matrix parodia la obediencia y la transgresión como medio de control que hace improbable sospechar la simulación desde el interior. Pero también considera que es una visión interna afirmar que la patología no provendría de la duda sino de la certeza de una realidad última que explicaría mágicamente todo. Si esa realidad última parece explicarlo todo como por arte de magia, es porque está siendo entendida mediante los enchufes que conectan a la Matrix, contracorriente a la densidad ideológica de su simulacro, y desde el interior de la matrix. Aserciones como esa hablan del discurso de control de la matrix, en el sentido de que esa supuesta mágia es una reminiscencia del poder ontológico que tienen los humanos, del cual la matrix busca despojarnos para alimentarse del ensueño que nos esclaviza. Pero asimismo es verdad que ese es un poder que también es capaz de resignificarla.
Es por esa razón que creo que la pregunta de si acaso la versión de Neo no sería una interpretación producida desde una posición específica frente al poder, es una pregunta hecha desde el interior de la Matrix, pregunta que le sirve al sistema. Si los vivientes de la Matriz supieran de la existencia de un fulano que les dice que su realidad es una simulación y que él los va a rescatar de sus comodidades, seguramente pensarían -siguiendo la lógica del ínterés utilitario que hace funcionar a la matrix- que ese fulano no actúa con desinterés, que quiere ganar algo a cambio, y como todos, que es un sirviente de los intereses de alguien más, como ellos: un esclavo. Al situar la lectura de la película desde un punto de vista que yace anclado al interior de la matrix, no sólo se erradica a la libertad como un item de entendimiento sino tambien es imposible reconocer a Neo como tal: se le vería simplemente como el Señor Anderson.
¿No crees que es muy romántico de tu parte pensar que la pregunta por la realidad es incontestable? Pienso que podemos otorgarnos esa arrogancia como seres ontológicos capaces de significar al mundo. La verdad es que importa poco saber si esa pregunta es en sí incontestable, lo que importa es que nuestro poder ontológico es lo que llena esa pregunta: lo hace constantemente en cada momento de nuestra existencia. Dices que no hay una realidad, sino que hay muchas lecturas de la realidad. Parece un juego de palabras ¿no? Y a pesar de que se entienda lo que dices, es menester escarbar más en el lenguaje verbal que empleamos para poder desgranar el sentido de lo que se quiere decir con eso. Por ejemplo, preguntas ¿qué es la realidad? e ipso facto condicionas que no hay sólo una. Pero ¿eso es decir que hay muchas realidades? No lo creo. Ni siquera con la imaginación podemos concedir que haya muchas realidades: eso es algo que escapa a nuestra comprensión. Con esto no quiero decir que no las haya, seguro las hay, pero eso no es comprobable empíricamente (lo cual no nos da derecho a decir su inexistencia).
Sólo podemos comprobar empíricamente una sola realidad, que ciertamente es la realidad en la cual existen muchas lecturas de ella. Pero que haya muchas lecturas de esa realidad no quiere decir que existan muchas realidades, sino que existen muchas lecturas y esa realidad nos permite más o menos compartirlas empíricamente. Incluso pensar que hay muchas lecturas de la realidad es sólo parcialmente cierto: a menos que sea por necedad, uno no puede leer la realidad inmediata por la que percibimos una cosa de un modo completamente distinto a cómo la ve alguien más: hasta la lectura de un loco que dice que un vaso es su mamá tiene una realidad que al ser comprendida nos lleva a compartirla. Ahi reside el poder ontológico.
Bah, es todo un asunto. La cosa es ver como la realidad cambia no sólo por el punto de vista que adoptemos o por la lectura que le hagamos, sino sobretodo también por el poder ontológico que le imprimimos (si es que áun lo conservamos). Y esto lo digo porque asimismo puede suceder que uno cambie de punto de vista y no obstante vea prácticamente lo mismo: uno puede hacer una lectura parecida a la que hizo ayer, o parecida a la que hizo alguien que no estaba preciamente usando los mismos esquemas. Lo que hace el diferencial es la intensidad ontológica que uno aplica a la lectura o al punto de vista. Me parece que de eso se trata toda la película.
La trilogía incluso está hecha para que las lecturas que puedan hacerse de ella se pongan en juego con el afán filosófico de quien aplica sin más los esquemas para dudar de la RNO. Y es en este sentido que ese juego ya remite al orden de la creencia. Así pues, quien no duda de la realidad verá una excelente película de ciencia ficción, tan excelente como cualquier otra que no contenga subtextos que hagan punctum en nuestra existencia y en nuestra ontología. Quien tenga sus sospechas, verá en la película un ordenamiento sistemático de analogías que orientan al cuestionamiento. Pero quien tenga la certeza de que la realidad es un conjunto de farsas ideológicas densamente sedimentadas en el discurso de la historia, farsas susceptibles de ser desdeñadas, verá que la película es una gradiente que estimula a sacudirse esa gravedad significativa. Quien tenga la convicción que la realidad es algo resignificable mediante una configuración ética que es posible construirse para sí mismo, verá que la película materializa una referencia para seguir manteniendo esa convicción. Es más: quien crea en el futuro, verá que la película es una suerte de advertencia respecto al avatar al que nos conduce un sistema de producción capitalista que ha podido corromper a la ciencia y a la técnología. Quien crea en el destino, verá en la película que la esperanza es el único medio para que sobrevivamos como especie. Quien crea en el amor, verá en la película que éste puede transformarlo todo. Quien crea en la vida, esto es, más allá de su vida propia, verá que la muerte es el único camino para que la vida continue… y así…etcétera, etcétera…
Según lo veo, éstas sólo son posibles lecturas que la película invita a poner en juego respecto al avance que uno mismo ha podido hacer en su cuestionamiento de la realidad -cuestionamiento que nunca deja de pisar el cesped de la creencia-. Por todo ello insisto en pensar que hay que situarse fuera de la simulacra para que el proceso de cuestionamiento tenga su sentido y llegue a buen puerto, aunque sea que ese puerto, a decir del film, implique horror metafísico.
Respectp las “realidades maquínicas”, aunque jamás usé ese término, sólo puedo decir que es una cuestión cuya discusión invita a otro tipo de parámetros de referencia, los cuales no son los que estamos compartiendo ahora. Conste que no es que la noción de máquina sea una noción mínima en todo este asunto, aunque de entrada te parezca sólo una figura retórica. Precisamente por esta noción no comparto eso de que la duda de Neo revela la existencia de muchas lecturas cuyo lenguaje no es capaz de darle consistencia a la realidad de Zion. Ahí si discrepo. Eso quizá sea aplicable en las dos primeras partes de la película, e incluso hasta la mitad de la tercera, pero si se ven esas partes atravéz de la resolución final, la cosa cambia drásticamente: incluso tenemos a un Neo que es el único que sabe quéhacer. La segunda y la tercera parte están hechas al hilo y revelan que la lectura que deja ver el asunto y cuyo lenguaje le da consistencia a la existencia de Zion, es una lectura que implica una maquínica del deseo o del amor. Hay hilaciones, telares de amor entre los personajes, que permiten que la trama continue consistentemente, es decir, que permiten que Zion sobreviva. Si Zion pende de un hilo, ese hilo es el amor y el deseo de sobrevivir. Y acá el amor es deseo: una máquina deseante. La lectura maquínica es idónea para darle consistencia al argumento de la realidad de Zion, sobre todo para explicar su conexión con la mátrix. Pero por ahora trataré de responder el asunto esquivando esa terminología.
Veamos pues, si se adopta una lectura desde el interior de la matrix, Zion no es ni simple ilusión ni simple ficción, sino aparece como ese lugar mágico y utópico donde convergen todas las creencias religiosas, un lugar que esta fuera de matrix, pero que por ello no existe (en la lectura al interior de la matrix nada existe fuera de ella). Hay que mencionar que si por la matrix fuera, suprimiría del ensueño estas creencias al considerarlas potenciales anomalías, pero ello implicaría para ella misma una pérdida de potencia, un descague de energía y una descomposición de la riqueza de su alimento: la matrix se alimenta de una sustancia muy fina, que acaso sería la sustancia vital, sustancia que el ser humano entiende como la sustancia divina. En el fondo esa sustancia está referida a la vida, al amor, y al deseo de libertad. A la matrix no le interesan los focos fundidos, sino la luz de los seres vivos: por ello desecha como fundido a quien se libera de su ensueño (lo arroja al caño). Así pues, la matrix integra como parte de su programación a las creencias religiosas para que su fuente de cultivo no pierda sustancia ni energía, pero esta sustancia no es algo de la matrix, la matrix sólo la codifica a su conveniencia: la necesita para seguir “maquinando”.
Desde este punto de vista, la matrix sabe de la existencia de Zion pero no puede saber qué pasaría si destruye a Zion. La pregunta ahora es: ¿qué pasaría si destruye a Zion? Así como la matrix y todas sus máquinas tienen una relación directa e inmanente con su fuente (aquella que sigue Neo al final para pactar la paz) así también los vivientes al interior de la matrix hallan en Zion su fuente. Esto puede deducirse analógicamente a partir del hecho de que la matrix se constituyó como tal por emulación a la vida humana: si la matrix tiene una fuente vital, así mismo la tiene la vida humana. De tal suerte, Zion es la fuente de la que proviene toda la esperanza de vida humana (nótese que en la película jamás aparece un animal, ni tampoco hay signos de vegetación: el ecosistema del planeta está roto y al parecer sólo sobrevivan los humanos). Desde el interior de la matrix, Zion es un umbral del cual proviene la vida humana: si Zion muere, mueren los vivientes de la matrix (algoritmo que la matrix no puede calcular o comprender, análogo al de la sociedad humana que no comprendió que era probable desequlibrar a la naturaleza hasta hacerla inhabitable).
Respecto al viejo guión judeo cristiano y otros términos extradiscursivos, no creo que la película tenga resonancia alguna con la judio-masonería que profesan los virulentos protocolos de los antiguos sabios de Sión -y ese tipo de parafernalia teológica e ideológica-. Acaso sólo en el nombre, como para hacer una especie de ironía a la cuestión que está de fondo a ese discurso, es decir, a la cuestión racista.Y es que en Zion la raza que ha podido sobrevivir mayoritariamente es la negra y la latina. La tercera parte es especialmente ironica en ese sentido: se da cierta representatividad de las razas y la que menor injerencia en Zion es la raza blanca. Es interesante que la teología de la liberación se desvanece al final de la serie, al implicar que la profecía no era tal.
En fin, hay mucho más qué decir críticamente, sobre todo del artículo de Dopazo, pero creo que por ahora mis dedos están exhaustos.Sólo quiero indicar que el artículo me parece que parte de muchas cosas dadas por descontadas, además de que la forma escritural me resulta muy jactanciosa respecto al vínculo con Baudrillard. A este respecto a mi juicio Dopazo se deja llavar por una serie de pistas falsas que utiliza oportunistamente para escribir un artículo que peca de cierto tono sensacionalista. Pero quizá eso pueda ponerse después sobre la mesa ¿no? ( puf! y eso sin mencionar los tres articulitos de Zizek, que también tienen lo suyo)…
Por lo pronto…
saludos