Conversación en El blog de Jésus Silva-Herzog

Marzo 4, 2008
Aurelio, comprendo porqué te agrada tanto Sokal: esa técnica de copiar y pegar -recortar- lo dicho por otro para descontextualizarlo y recontextualizarlo en otro sentido, cual teléfono descompuesto, me parece muy cómoda sólo para hacer basura y no tanto para hacer una réplica amable, sin sesgos, y comunicativa. Te invito a que tu próxima respuesta tenga un poquito más de esfuerzo. En fin, cada quien su estilo.

No me parece suficiente con que repitas y asegures que el texto de Sokal sí es tal y sí es cual, mucho menos que además ello te parezca convincente, sólo porque tu lo dices, seas quien seas. No leiste bien lo que contiene mi pregunta: cuando digo “lanzar” y “hacer una obra” me refiero a la acción de publicar, de atreverse a publicar un texto que pasa por válido, en un principio, y que luego se revela como supuestamente paródico. Por un lado, una cosa es leer un libro que te interesa y que bien puede serte útil para tu oficio e ilustrarte, después comentarlo, tener una opinión de él, escribir algo al respecto, y quizá hacerlo circular a título de “esto es lo que pienso sin apelar a mi investidura disciplinaria, ni a mi charola”. Por otro lado, otra cosa es leer las obras completas y de vida de una veintena de filósofos -en el mejor de los casos tambien leer las influencias que ellos tienen respecto a otros filósofos, su tradición discursiva y sus posibles triangulaciones-, leer esas obras que son de tu interés personal, profesional y existencial, que pueden serte útiles para el ejecicio de tu oficio e ilustrarte la mente por el resto de tu vida, obras que después tal vez puedas comentar con cierto dominio y perspectiva, teniendo no sólo una opinión de ellas -una opinión la tiene cualquiera- sino también algo qué aportar más allá de tu propio ombligo, para quizá también escribir algo respecto a ellas, sin sólo negarlas de tajo y, si resulta necesario, siendo crítico en sus más finas consideraciones, esto es, teniendo una visión integral de lo que el autor o obra criticados habían pretendido expresar y desarrollar, para quiza y con suerte, después de todo ello, lanzar, publicar y sacar a la luz una obra seria que hable con franqueza de todo este esfuerzo, en función de hacerse respetable por ella misma, sin que tu nombre o renombre, sin que la polémica que genere por cínica y no por sustancial, empuje sus ventas y ponga tu apellido en boca de todos. Toda esta “otra cosa” es lo que no hizo Sokal, y ahí radica su cinismo, su caraduréz -y por efecto de resonancia, la caraduréz de quienes lo defienden y se afilian a sus argumentos-.

Supongo que cualquiera puede leer la biblia por sesgos y decir y pensar de ella lo que le venga en gana cual denso hermeneuta, pero de ahí a publicar tan sólo con ese esfuerzo una obra más o menos virulenta sobre la cristiandad e invalidarla diciendo que es pura fantochería (y aunque lo fuera, si tal obra no da los argumentos en un desarrollo exhaustivo sobre su presunción) pues resulta sin más un cinismo abierto, un cinismo de oficio. En fin, Sokal disfrutaba a Derrida desde tiempo atrás y por ese gusto deconstruccionista un buen día se le ocurrió hacer su textito para ver qué pasaba, es decir, no había un plan claro de denuncia, o de crítica a los filósofos franceses: eso vino después, cuando se dió cuenta de que su “a ver qué pasa” era usado por Aronowitz para fisurar la autonomía de un campo discursivo herméticamente cerrado: el campo de la ciencia (y cuando digo “herméticamente” te estoy invitando a que entrelíneas leas “hermenéuticamente”). Lo demás que sigue a esta historia no es más que una recomposición reaccionaria apoyada por Briqmont, la cual no deja de ser la farsa de una farsa inexistente: mala correción del desliz, del tropiezo de un mal físico, lector de filosofías demasiado abiertas para su estrecha vida y su pálida opinión. Todo esto es un grandilocuente cinismo de oficio, como el que muchos hacen diariamente, por lo cual no tiene nada de genial, de crítico, ni de extraordinario en sí mismo.

La elección por el delirio es una cuestión de vida y de su modo de vivirla, no hay que pedirle demasiado a quienes no tienen con qué llenarla, aunque sea deseable que sí hicieran el esfuerzo de salir de esa vieja y primitiva caja rústica que aún los encierra. En fin Aurelio, creo que mis comentarios han sido bastante claros: sospecho que eres tú quien ha adoptado una actitud fija. Quizá te haya calado que en mi primer comentario haya sido frontal con Jésus y te salió lo abogado. Si es así pues queda poco por decir, porque decirlo sería obligarte a sostener una postura que no es la que te ha movido desde el principio: no seré yo quien te incite a continuar en esas condiciones. Sin embargo, como te lo mencioné: la franqueza del delirio vale más que cualquier cinismo, por si quieres. Y si no quieres, pues tranquilo, un saludo y no pasa nada.

Comentado por Naxos en:
Alan Sokal regresa
Martes 4 de Marzo 2008 11:33am

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