Conversación en Tábano Socrático

Enero 25, 2007
En lo personal siempre he tenido la debilidad de creer que las palabras pueden cambiar al mundo. Esta idea la sigo teniendo y no reniego de ella. Incluso me dedico a profesionalmente estudiar su acción. Pero es muy difícil reconocer cuando las palabras liberan: más bien su acción invoca tanto a la liberación como a la esclavitud en un doble movimiento. Y si las palabras no son de nadie, y por si solas no existen: más bien es su verbo el que transforma; la acción que tras ellas se esconde; pragmática -que le dicen-. Y tu post sobre kybernétes me recordó algunas cosas que he de tener pendientes pero que ya había olvidado. Gracias y saludo
Comentado por Naxos en:
Palabras
25 ener0 2007 10:03pm

2 comentarios a “Conversación en Tábano Socrático”

  1. Tábano Socrático Dice:

    Hola Naxos:
    La pababra es una suerte de puta avejentada y barata que que se entrega a cualquiera.

    Quevedo, en “Los Sueños” dice: “Advierte que hay tres géneros de hombres en el mundo: los unos que por hallarse ignorantes no escriben, y esos merecen disculpa por haber callado y alabanza por haberse conocido; otros que no comunican lo que saben: a éstos se les ha de tener lástima de la condición y envidia del ingenio pidiendo a Dios que les perdone lo pasado y les enmiende lo por venir; los últimos no escriben de miedo a las malas lenguas: esos merecen reprensión pues si la obra llega a manos de hombres sabios, no saben decir mal de nadie; y si de ignorantes ¿cómo pueden decir mal sabiendo que si lo dicen de malo, lo dicen de sí mismos, y de bueno no importa, que ya saben todos que no entienden?”

    Y escribíamos por ahí: Dime lo que prefieres y te diré quién eres. Toda predilección es auténtica confesión, un mostrarse semidesnudo ante los demás. Una suerte de strip tease psicológico. Parafraseando a Ortega. En la elección de las palabras mostramos al mundo nuestro más auténtico Ser, lo que realmente somos.
    Escribir es exponerse, mostrarse a los demás. Es salir del cascarón de la intimidad y publicitar el alma. Es hacer público lo privado. El escritor vive a la intemperie. El escribir, el narrar es un método para acceder a la realidad de las cosas, sin cosméticos adjetivos ni adobamientos cualitativos.
    A diferencia de la intimidad, que es genuina e incapaz de ficción o dramatismo; el mundo exterior, público, el fuera, es el mundo de la representación, de la soberanía pública compartida y limitada, el mundo de la participación, donde la propia vida se entrelaza y completa con la vida de los demás. Escribir tiene siempre ingredientes de teatralidad porque se desarrolla de cara al público y se expresa, sea de una manera metafórica o explícita, pero siempre es referencia a un mundo interior que se hace exterior.

  2. Naxos Dice:

    Hola i-rre, gracias por seguir la pista hasta acá. Pues me ilustras tanto con tu comentario, que la verdad no tengo más qué acotar. Quizá sólo pueda decir que no estoy muy enterado de ese tipo de consultas literarias y filosóficas respecto a las palabras y sus implicaciones, de ahí que me caigan tan bien, ya que me la he pasado llenando mi cabeza de enfoques muy teóricos al respecto, y esto cae como excelente bocanada: te lo agradezco. Muchos saludos

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