Conversación en Rizomas

Julio 3, 2005
Cosmodelia, Lukas: Aunque me prometí a mi mismo no perder el tiempo discutiendo necedades en los blogs, les digo que he visto el comentario de Vicente y que estoy dispuesto a replicarle. Leí el libro de Sokal y no es la primera vez que hago corajes. El libro es pura basura, tanto en el contenido como en su intentona. Supongo que saben más o menos cómo está la cosa.Con Cosmodelia, coincido en que ese libro no desenmascara a nadie más que a sus autores. Pero no coincido en que Deleuze haya aplicado sin rigor conceptos científicos en el enfoque filosófico de su pensamiento. Recordemos que no hay todavía nadie como Deleuze para referirse a los conceptos, para inventarlos, aplicarlos con rigor, o potencializarlos.La cosa va mucho más allá, y se remonta al interés que Deleuze tenía de devolver a la filosofía una autonomía aplicable a la ciencia. Desde Newton, la ciencia logró erradicar a la filosofía, y con ello le quitó el derecho de abordar conceptualmente algunas implicaciones del proceder científico. A Newton se le dio el crédito de haber sido quien dio paso a la era de la física moderna (después Kant y Hegel demarcarían tajantemente los campos filosófico y científico). Pero cabe mencionar que los estudios de Leibniz, quien era contemporáneo de Newton, eran mucho más profundos, sustanciales y exactos: Leibniz pasó al olvido porque era un pensador barroco y porque no estudió en Cambridge. En este sentido hay que tener presente el libro de Deleuze sobre Leibniz titulado “El pliegue” –Paidós- (sobretodo su capítulo 4). También hay que tener presente las cuestiones referidas en su libro “Qué es la filosofía” -Anagrama-, ya que ahí Deleuze ordena los planos de lo que es el objeto de la ciencia (las funciones), de la lógica (los prospectos) y del arte (los perceptos): todos en relación con al filosofía (los conceptos).Deleuze se arroga el derecho de ordenar conceptualmente los objetos de estudio de estas disciplinas o saberes. Y es que desde Newton (con la oclusión de los estudios de Leibniz, sobre todo los referidos al cálculo diferencial) la ciencia se ha adjudicado el objeto de estudio propiamente filosófico, esto es, la creación o invención de conceptos. Todo el asunto de Sokal remite a que los científicos arguyen que la filosofía contemporánea y especialmente la francesa ha tomado “sin permiso” los conceptos propios de la ciencia y los ha aplicado en un enfoque hermenéutico. Pero todo parece indicar, con Deleuze, que ese es el derecho inherente del objeto filosófico, es decir, esa es la labor de la filosofía: ordenar el plano conceptual y sus vecindades.

El hecho de que la filosofía contemporánea tome conceptos en su origen científicos los ha aplique u ordene en un horizonte filosófico inmanente, pone en duda y le quita autonomía al campo de la ciencia. Y este es un campo muy restringido que tiene mucho poder para definir las cosas de lo social. El caso es que todo estriba en una cuestión política, porque sin duda, la ciencia es la que ha llevado al conocimiento por un avatar autodestructivo, en el cual la técnica y la producción capitalista se contraponen a la vida.

La importancia del libro de Sokal es mínima en cuanto al contenido se refiere, si acaso se puede decir que cimbra un poco a algunos autores, pero tampoco los refuta filosóficamente. Sólo hacen aspavientos, porque de hecho todos los argumentos esgrimidos parten reductivamente de falacias. Los argumentos son todos falaces, principalmente descartan al ser que está detrás del argumento. Y esto es un tipo de falacia particular llamada ad hominen.

El texto supuestamente paródico esta vilmente incluido como anexo, cuando fue el principal provocador de la polémica. Todo el libro está configurado para hacer creer que es una crítica meditada, pero en realidad ofrece una confusa descalificación en bloque.

En fin, mis percepciones las haré a continuación, en la réplica que le hago a Vicente. Siempre hay que tomar al toro por los cuernos, por lo que creo que vale la pena abordar esta cuestión frontalmente, sobretodo, cuando quien arguye lo hace con cierta prepotencia y con mucho desparpajo.

Vicente:

Es muy triste leer tu comentario, sobre todo si tomamos en cuenta tus credenciales. Con tu comentario no haces honor a tu currículo y mucho menos a la Universidad en la que estudias. Habías de tener más cuidado en no hacer comentarios tan apresurados: no sea ya por ti, sino por tu currículo: no sea ya por tu futuro como maestro, sino por la Universidad que te dará el doctorado: no sea ya por tus presunciones de saber, sino por el prestigio de tu asesor de tesis. Mira que lo digo como un buen consejo. Y es que si tomamos seriamente tu comentario, podemos decir que eres un excelente clarinetista.

De entrada, el libro de Sokal y de Bricmont se titula “Imposturas intelectuales” y no “impostores intelectuales”. Quizá suceda que tengas la referencia de la edición francesa de Odile Jacob, pero ello no te quita haber considerado la traducción al castellano de Paidós. Como sea, el detalle es importante, dado que nos hace suponer que en realidad no has leído el libro, o que lo leíste en francés sin entender mucho. A mi me parece que simplemente estás reproduciendo como marioneta lo que has escuchado de ese libro. Y si consideras que ese libro es una referencia para descartar a Deleuze y a los otros pensadores franceses referidos ahí, entonces has caído en el garlito de una crítica falaz de argumentación ad hominen: una crítica falaz que tiene el objetivo específico de hacer creer a inocentes como tú, que es en sí misma una crítica.

En primer lugar, el texto de Sokal no fue una parodia como él y Bricmont quisieron hacerlo ver. Lo de Sokal fue un desliz estúpido que luego intentó reconstruir denunciando en bloque a los pensadores franceses. Lo de Sokal fue un exabrupto que puso en entredicho la autonomía del campo de la ciencia física, y que faltó a la profesionalidad que cualquier científico debe resguardar en beneficio de su oficio. Sokal no es un físico, sino es un gran deconstruccionista: es un lector avezado de Derrida. De tal modo, el desliz de Sokal fue un desliz deconstruccionista que dejó ver que algunos físicos están más interesados por el new age que por la mecánica del universo. Bricmont tuvo que salir a apoyarlo porque al buen Sokal se le vino encima el mundo cuando Aronowitz publicó su texto. A Sokal se le vino encima el mundo porque vio cómo la farsa de su carrera se venía abajo por esa publicación. Bricmont lo apoyó seguramente porque fue presionado también por el gremio científico. El inocente de Sokal pensó que Aronowitz no se atrevería a publicar su “Transgredir las fronteras”. Al parecer se olvidó de que los contenidos de los textos que una revista publica son responsabilidad del autor y no del editor o del fundador.

Sin duda Aronowitz se percató de que el texto eructado de Sokal era potencialmente una tontería que dejaba ver las presunciones cientificistas que muchos “científicos” resguardan. Dichas presunciones cientificistas son en realidad una grandiosa pantalla. Fue muy profesional de su parte publicarlo, y debemos agradecerle el haber dado a conocer el hecho de que algunos científicos de hoy en día están más preocupados por resguardar las apariencias de una supuesta cientificidad, y menos ocupados en hacer ciencia. Y es que algunos científicos son como centinelas del poder: muchos de ellos sólo se dedican a resguardar la autonomía de la ciencia porque atrás de su cortina de presunciones y de “avances” se encuentra un tipo peculiar de investigación científica: la investigación científica dedicada a producir artefactos de guerra. Atrás de la ciencia siempre estará la guerra, un ejemplo de ello es el MIT. Al parecer a Sokal se le olvidó que la revista de Aronowitz es una revista de divulgación social, la cual no en vano se llama Social Text.

En segundo lugar: la supuesta “parodia” de Sokal no menciona a muchos de los autores y filósofos franceses que luego incluiría afanosamente en sus “Imposturas”. Y como he mencionado, para poder salir apenas de su desdoblamiento transgresivo, Sokal se agazaparía tras las faldas de Bricmont: éste le obligaría a escribir el libro para intentar corregir su exabrupto deconstruccionista. También hay que insistir en el hecho de que dicho exabrupto puso en entredicho el prestigio de la ciencia norteamericana, ya que ese texto prostituyó por igual el prestigio de otros tantos científicos matemáticos prominentes y físicos importantes -norteamericanos y de otros países-, cuya seriedad hasta ese momento no había sido cuestionada, y entre los cuales tenemos que incluir al propio Bricmont. Y es que las obras y descubrimientos de estos científicos fungieron también como referencias “importantes” en el texto de Sokal. Pero Sokal no los menciona en sus “Imposturas”. Por el contrario, en su “parodia” Sokal no hace referencia alguna a ciertos autores y filósofos franceses que sí incluye en su libro. Me refiero a específicamente Kristeva, Baudrillard, Virilio, Merleau-Ponty, Bergson, etcétera.

Entonces: A) Por un lado, Sokal menciona a sus colegas de profesión en su “parodia” sin incluirlos en sus “Imposturas”. B) Por otro lado incluye en ésta última a los autores y filósofos franceses de los cuales no hace referencia en su texto supuestamente paródico. Por tanto, C) la transposición falaz y el juego de verdades a medias es bastante clara: es una actitud reaccionaria y de mala fe, una suerte de unión hipostática pésimamente ejecutada. Por demás, D) lo que hay que tomar en cuenta es que cada uno de los autores y filósofos mencionados por Sokal es desacreditado por un movimiento falaz ad hominen, que los descalifica a fortiori por no ser científicos, matemáticos, o físicos: y también por ser filósofos, ser franceses, o pertenecer a determinada tendencia hermenéutica y a cierto tipo de pensamiento generacional.

Para tu mala fortuna, si lees en realidad “Transgredir las fronteras” podrás darte cuenta de que el autor que más ruido hace y el que más dispara y tergiversa el texto es Derrida. La parodia de Sokal en realidad es una especie de apología deconstruccionista, es un intento fallido de llevar el deconstruccionismo a la discusión científica. Pero la falta de honestidad de Sokal le impide siquiera nombrarlo. Aún así su deconstruccionismo sale a flote. Sinceramente, es de risa pensar que los detractores del pensamiento francés piensen que pensadores como Deleuze o Guattari fueron “desenmascarados”, sobre todo, cuando se valen de las falacias de Sokal y de Bricmont. Los desenmascarados son ellos mismos al querer desenmascarar a quien no oculta nada.

Si fueras más humilde y menos arrogante te darías cuenta de que Deleuze no es quien define una línea dada entre el pensamiento escrito y el hablado. En realidad fue Foucault. Y al hacerlo quien saltó a defender la prominencia de la traza textual sobre la del discurso fue precisamente Derrida. Y si recuerdas la respuesta que Foucault le dio a la crítica que Derrida hizo a la “Historia de la locura”, también te darás cuenta de que fue el propio Foucault quien puso a Derrida como un intelectual institucionalizado que desplaza y reduce sistemáticamente las prácticas discursivas a trazas textuales, a meras marcas que eluden la implicación de los sujetos en los discursos. Fue el propio Foucault quien puso a Derrida como un intelectual apestado que sólo podía servir a una soberanía académica ilimitada, una soberanía basada en la textualización aberrante del sentido del ser. Después de todo, fue el propio Foucault quien puso a Derrida como un intelectual que habría de morir mudo sin reconocer su arrogancia.

No es una ironía que Foucault haya hecho pedazos a Derrida mientras que por otro lado apoyaba tanto a Deleuze. Y es que no es lo mismo ser un intelectual carroñero como lo fue Derrida –un intelectual carroñero que con su errática crítica se colgó de la fama de Foucault-, que ser un pensador humilde y potente como lo fue Deleuze –un pensador admirado siempre por Foucault, a pesar de haberse distanciado-. Es mejor que aceptes el hecho de que si dices que Deleuze es un rock star intelectual, es porque no puedes o no te dejan acceder a su pensamiento. Si piensas que Deleuze no era un pensador cuyo pensamiento estimuló a una acción política o revolucionaria, entonces estás completamente perdido, entonces estás completamente atado y esclavizado a la densa ideología institucional.

Por más que te deshagas en contra-argumentaciones, y por más que quieras apelar a tus credenciales, tienes que aceptar que estás perdido en el autoengaño.

Estaría bueno que intentaras responder con cierta dignidad es esto, pero verdaderamente lo dudo…

Y por lo pronto,

un saludo especial a todos…

Comentado por Naxos en:
Los intelectuales
7/03/2005 12:29:25 AM

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